PGR: comenzó la purga

PAULINO CÁRDENAS

Este lunes, ‘por diferencias’ con la titular de la Procuraduría General de la República, Marisela Morales, según dijeron, renunciaron voluntariamente 21 delegados de esa dependencia. El anuncio lo corroboró la coordinadora de delegaciones estatales de la dependencia, Rosa Elena Torres Dávila. No se dieron detalles a qué se refieren esas ‘diferencias’ entre jefa y subordinados. La dimisión en masa se dio cuando la titular se hallaba fuera del país.

Estando en España en una gira que incluyó Italia, la procuradora declaró que la “depuración” será “permanente” y a todos los niveles, y dijo que el mensaje a los funcionarios es que “no voy a tolerar” actuaciones ilegales o corrupción. Puntualizó que las actuaciones de depuración “deben ser permanentes, no sólo en la PGR, sino en los tres niveles de gobierno”, porque “es lo que requiere el país para generar la confianza y reducir la impunidad”. ¿Entonces fue renuncia obligada?

Según trascendió, se investiga también a alrededor de mil 600 empleados y funcionarios  de la PGR en todo el país, en torno a presuntas prácticas ilegales que pudieran estar fuera de su responsabilidad pero utilizando credenciales de esa dependencia. Varios de los delegados que renunciaron temen que la procuradora les abra investigaciones en su contra.

Se podría suponer que los motivos de la renuncia de los delegados estaría relacionado con el antiquísimo sistema que ha imperado desde siempre entre los altos mandos de la fiscalía federal, sus delegados y subordinados, quienes –con sus honrosas excepciones– en lugar de prevenir o castigar el delito, simplemente lo administran, porque esto resulta más redituable para quienes faltan a su compromiso institucional.

¿Será esa la razón? Porque es públicamente sabida la extraña relación que siempre ha existido entre la forma estandarizada de actuar al filo de la navaja de quienes deben procurar justicia, con los delincuentes –sean del fuero común o federal–, que en la mayoría de los casos logra evadir culpas y responsabilidades.

En la cadena de procuración de justicia hay funcionarios y empleados que contribuyen por igual a la ineficacia de ese sistema. Las ascendentes tasas de delincuencia que quedan en la impunidad lo revelan. ¿Por qué muchas víctimas o sus familiares prefieren no reportar delitos? Por desconfianza.

De acuerdo a estudios realizados por especialistas, de cada cien denuncias de delitos sólo tres resultan en la aprehensión y procesamiento de un sospechoso. Quienes cometen delitos federales le apuestan a que la corrupción logra disminuir casi a su mínima expresión la probabilidad del castigo, y casi nula la relacionada con la severidad punitiva.

Según el código de conducta de la PGR, entre los deberes de los delegados están el abstenerse del uso del cargo público para obtener beneficios o ventajas personales distintas a la retribución salarial correspondiente, de intervenir en la atención o resolución de asuntos en los que tenga interés personal o de negocios, así como el empleo indebido de los recursos de la Institución.

Y en lo que se refiere al respeto a la dignidad humana, se hace hincapié en que los delegados deben velar por el ejercicio prudente y mesurado de sus facultades y el respeto irrestricto de las garantías y derechos fundamentales de las personas previstos en nuestra Constitución y en los tratados internacionales de los que México forma parte.

¿En dónde pues, está eso de que ‘por diferencias’ con la titular de la Procuraduría General de la República, Marisela Morales, renunciaron 21 delegados? ¿A qué se refieren con eso de ‘por diferencias’? ¿De qué diferencias se trata? Los delegados que dimitieron fueron los de Aguascalientes, Veracruz, estado de México, Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas, Zacatecas, Jalisco, Michoacán, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Chiapas, Oaxaca, Sonora, Durango, Coahuila, Tlaxcala, Guanajuato, Morelos y Distrito Federal.

¿Qué sucedió ahí que no pasó con los de Baja California ni Baja California Sur, Campeche, Colima, Chihuahua, Guerrero, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Tabasco y Yucatán? ¿Por qué los delegados de la PGR de estas entidades federativas no renunciaron junto con los otros? ¿Son los bien portados o los disciplinados? ¿Sus titulares no tiene ‘diferencias’ con la procuradora Marisela Morales? ¿O no quisieron seguirle el juego a los demás que sí lo hicieron? ¿Por qué? ¿Lo harán después?

Por lo pronto, tardíamente se reinició, al parecer por ‘propia’ voluntad, la ‘Operación Limpieza’ que quedó trunca en las instancias policiales y de seguridad que se había llevado a cabo al principio de la administración que encabeza Felipe Calderón. La cosa está que arde en la PGR. Y peor se va a poner. Se espera que todo sea para bien, es decir, para poder enfrentar la espiral de violencia y crimen organizado que azota a nuestro país sin tanta impunidad.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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