México, sin indignados

PAULINO CÁRDENAS

México debería aprender de España e Israel a realizar protestas ciudadanas con indignación y a reclamar públicamente en las calles, sin acarreos sindicalistas, por la escalada en el costo de la vida, por las desigualdades y políticas antisociales, el estancamiento económico, contra los privilegios que le otorga el gobierno a los ricos y por el olvido en el que tienen a las clases medias, bajas y a los estratos más vulnerables, es decir a los miserables que no tienen ni para comer.

Porque las circunstancias que viven los mexicanos no es diferente a la de los españoles e israelíes. Sin embargo aquí parece no haber inconformes ni indignados. Por más que los ‘gasolinazos’ y la evidente ausencia de políticas sociales a favor de los clasemedieros y estratos más pobres se han conjuntado en una nociva mezcla que afecta a millones de familias en el país, nadie hace nada por reclamarle al gobierno sus omisiones, ineficiencias e ineficacias, como sucede en esas dos naciones.

Mientras que allá las manifestaciones públicas cada día se multiplican más, acá no pasa nada. Las críticas y mentadas son en las cantinas, en las reuniones de amigos o en las fiestas familiares. De hí no pasa. Y eso al gobierno le conviene porque considera que su discurso de hacer creer que el nuestro es el País de las Maravillas ha pegado en la ‘percepción’ ciudadana, aunque no es así. La gente no sale a las calles, no tanto por apatía, sino porque le teme a la represión armada que pudiera desatarse contra ella.

Lo más parecido a esos movimientos de indignados en España e Israel es el Movimiento por la Paz con Dignidad y Justicia que encabeza Javier Sicilia, que de alguna manera, en su incipiente esfuerzo, con poca comprensión ciudadana a sus reclamos y  prácticamente sin apoyos económicos, busca que en México haya democracia económica, justicia política, y paz.

Sobre todo paz, ante el aterrador clima de violencia y sangre derramada en  todo el país por la insistente e inútil guerra contra los cárteles de la droga en la que el gobierno se ha visto verdaderamente superado por el furor de los ataques armados de las mafias, que lejos de desaparecer cada día se multiplican más en el país, a un costo enorme de dinero y de vidas y con resultados muy por debajo de los esperados.

En Madrid y otras ciudades españolas, así como en Tel Aviv y en otras poblaciones israrelíes, miles de ciudadanos han salido a protestar por la afectación en el bolsillo familiar por el alto costo de la vida, los bajos salarios, el despido masivo de trabajadores a consecuencia de la recesión que se ha empezado a sentir cada vez con mayor fuerza en las economías de esas naciones, y que afectan en término similares que en México a millones de personas que reclaman su derecho a un trabajo bien remunerado.

La gente demanda justicia social y critica las doctrinas de libre mercado de sus respectivos gobiernos, las cuales han dado al traste con el nivel de vida que tenían las familias en esos países hasta hace unos meses. Acá, no obstante que en los últimos meses la inflación en México dizque ha registrado una tendencia a la baja según datos oficiales, la verdad es que esta situación no se refleja en el bolsillo del consumidor a la hora de comprar productos básicos.

Las amas de casa se quejan a diario señalando que “el dinero no alcanza”, que “todo está cada vez más caro” y que “el gobierno miente al decir que los precios están bajando”. El estancamiento económico en nuestro país es evidente a causa de que la prioridad ha sido la guerra contra los cárteles de la droga y el crimen organizado. Pero no se ha visto que ciudadanos, por miles, salgan diariamente indignados a las calles a protestar.

Hay mil razones o más por las que miles de mexicanos debieran, de manera masiva, sin acarreos sindicalistas, emular el ejemplo de España y de Israel para hacerle sentir al gobierno federal panista que hay indignación de millones de familias en el país, por la carestía de la vida, la falta de oportunidades, por tanto desempleo y en general por las omisiones, ineficiencias y deficiencias en el quehacer gubernamental que perjudica a la mayoría de los mexicanos. Acaso no tarde en que empiecen a verse en nuestro país ese tipo de reclamos masivos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



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