El mundo sigue en vilo

PAULINO CÁRDENAS

Especialistas reconocidos dicen que nadie escapará a los efectos de una recesión que ya se instaló en la llamada ‘zona euro’ y que ha vuelto a asomar su feo rostro en Estados Unidos. La racha de bajones en las bolsas de valores de todos los países es el clásico síntoma, no obstante que algunas de ellas tuvieron ayer un ligero repunte después que la Reserva Federal de Estados Unidos aseguró que tiene intención de mantener los tipos de interés bajos al menos hasta 2013.

El organismo reconoce que el crecimiento de la economía estadounidense ha sido peor de lo esperado por lo que mantendrá una política económica de estímulos. Esto pegó en sentido positivo en Wall Street que recibió en el curso de ayer esa noticia con un ligera alza en sus actividades bursátiles. Pero no todos los países lograron estabilizar la volatilidad en sus mercados accionarios.

El presidente Barack Obama, acaso contagiado por el optimismo que suele manifestar ante estos avatares el gobierno mexicano, contradijo la reciente calificación de Standard & Poor’s que le bajó una estrella a la tradicional estabilidad de riesgo-país estadounidense de triple ‘A’ a doble ‘A’, diciendo que la Unión Americana sigue siendo ‘AAA’. Pero los mercados no han reaccionado como lo esperaban algunos analistas.

El Banco Central Europeo decidió la compra de deuda pública de Italia y España, en un intento por aliviar los elevados intereses que exigen los inversionistas a los bonos de ambos países. Con esta decisión se busca contener la crisis de deuda de la eurozona y minimizar las tensiones en los mercados bursátiles. No obstante los esfuerzos de Europa o Estados Unidos para reducir el peso y evitar una nueva recesión, hay  voces que consideran que  las opciones son cada vez más limitadas para lograrlo.

El  llamado ‘Profeta de la Gran Recesión’, Nouriel Roubini, quien fue de los primeros que advirtió de la llegada de la crisis de las hipotecas tóxicas o subprime en Estados Unidos, dijo que cada vez se agotan más las posibilidades de que la Reserva Federal norteamericana pueda‘sacarse un conejo de la chistera’, para recativar el valor de los activos y lograr la recuperación económica norteamericana.

“A cuatro años del comienzo de la crisis financiera, se está volviendo cada vez más claro que el mayor déficit no es en crédito, sino en credibilidad”, escribió el economista de la Universidad de Harvard, Kenneth Rogoff, en el Financial Times, señaló una nota de la agencia Reuters. “Los mercados pueden ajustarse a una rebaja del crecimiento global, pero no pueden lidiar con una pérdida cada vez mayor de confianza en el liderazgo y una sensación creciente de que los diseñadores de políticas están desconectados de la realidad”, agregó.

Los efectos de la crisis en Estados Unidos ya se han empezado a sentir en México desde hace varios meses. Nuestro país, pese a los augurios y pronósticos oficialistas, al igual que Estados Unidos se encuentra en una fase importante de desaceleración y esto se puede apreciar en los indicadores de empleo, producción y los índices de la creciente pobreza en el país. Si la Unión Americana sufriera otro colapso en su economía como lo presumen muchos especialistas, México iría de la mano con los estadounidenses en esa caída libre.

La razón la saben todos. Su destino económico está más ligado al de la economía norteamericana como la de ningun otro país. Su geopolítica es parte de esa razón, pero han pesado más las ausencias de políticas gubernamentales de esta y las anteriores administraciones, para buscar la diversificación comercial con otros países. Ha faltado creatividad y sobre todo voluntad política.

El caso del petróleo es en donde estaría focalizado el verdadero problema. El miedo y la desconfianza de que la crisis de la deuda soberana de los países ricos vuelvan a provocar una recesión económica, han motivado el descenso del precio internacional del crudo. La mezcla mexicana anda por debajo de los 94 dólares el barril y podría seguir bajando. Entre finales de julio y principio de agosto andaba entre 106 y 107 dólares por barril. Y es el petróleo la principal fuente de financiamiento del gasto público en  México.

Si la economía estadounidense se estanca, si la Fed ya agotó todo y no crece, “entonces habría que aceptar el estancamiento y que nos vamos a quedar sin crecimiento durante 20 o 30 años”, advirtió el especialista Raúl Feliz en entrevista a Marcela Ojeda para El Financiero. Un pronóstico que a nadie hace feliz.

Pero en México las autoridades del ramo, aunque ahora sí parecen tomar en serio los posibles efectos que pudiera tener el país por el recrudecimiento de una una recesión en Estados Unidos, siguen con el discurso optimista en el sentido de que el país saldría bien librado nuevamente en el tsunami que muchos ven que se avecina, aunque la realidad desmienta luego sus pronósticos.

pcardenacruz@yahoo.com.mx


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