Los riesgos para México

PAULINO CÁRDENAS

Pese al anuncio hecho hace dos días por la Reserva Federal estadounidense para frenar la caída en los mercados bursátiles y evitar que siga cundiendo el pánico que pudiera acelerar una nueva recesión mundial, cuyos efectos globalizadores pudieran ser mucho peores que los que ocasionó ‘el lunes negro’ de septiembre de 2008 en Wall Street, ayer las bolsas de valores del mundo, que apenas habían registrado un aparente repunte por el anuncio de la Fed de que se mantendrían los tipos de interés bajos al menos hasta 2013, volvieron a caer y al cierre de sus operaciones sólo algunas mejoraron sus índices.

Aprovechando la coyuntura de ese incierto panorama financiero mundial, en México el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, anunció el martes vía internet y en sendas reuniones con legisladores y empresarios, que en breve el gobierno federal panista dará a conocer un programa emergente de estímulos y estrictas medidas fiscales, para hacerle frente a los efectos de ese nuevo crack que muchos especialistas consideran que será peor que el que comenzó hace tres años y donde Estados Unidos es factor decisorio para muchos países, empezando por México.

Había dicho que el país tiene reservas por 130 mil millones de dólares y un crédito flexible de 72 mil millones de dólares por parte del FMI. Señaló que los fondos se utilizarían ante cualquier “choque externo”, además de una reserva en oro, lo que le da estabilidad macroeconómica. Y ayer, en entrevista con Radio Fórmula, declaró que México había colocado bonos por 1000 millones de dólares con un plazo a 100 años.

Dijo que fue una buena oportunidad, aprovechando el anuncio que había hecho la Fed de que mantendría sus tasas de interés bajas. Esto, junto con una amplia reserva en oro, se estima que  le da estabilidad macroeconómica suficiente al país ante otra posible recesión. El plan contingente del que habló Cordero, supone fincar las bases para lograr un crecimiento alto y sostenido, con sólidas bases en el mercado interno y reducir la dependencia del exterior.

Buscaría además fortalecer la economía nacional y tomar una mayor distancia respecto del entorno de inestabilidad internacional, en virtud de la estabilidad macroeconómica que tiene el país. Lástima que todo esto que parece bueno, más parece discurso de campaña interna que otra cosa porque sin duda esa coyuntura será aprovechado por el funcionario para llevar agua a su molino.

Ese discurso –dicho por Cordero con cara de seguro ganador de la contienda interna de su partido para enarbolar la bandera panista por la Presidencia–, se oyó muy parecido a las promesas que en su momento ofrecía en su campaña el entonces candidato panista Felipe Calderón aspirante a la Presidencia, sobre la creación de empleos y la baja de impuestos a quienes menos ingresos tenían si ganaba en 2006. Todo quedó en promesas. Prefirió darle todo a la guerra contra las mafias.

Como sea, el hecho es que en México hay preocupación creciente por parte de los exportadores mexicanos porque consideran que se les vendría el mundo encima si repunta con más fuerza la recesión en Estados Unidos, porque sus ventas al exterior llevan de hecho casi un solo destino que es el del vecino país del norte. Muchos de ellos sí creen lo que dicen expertos, que los efectos de un nuevo crack financiero y económico que pudiera sufrir su principal comprador, pudiera ser avasallante.

La venta de crudo mexicano a Estados Unidos podría tener repercusiones muy graves para el país si los precios siguen bajando. Habría, quiérase o no, que constreñir el gasto público, lo que se traduciría en despidos en la burocracia, recortes en programas prioritarios. El impacto de una recesión impactaría en las empresas privadas, que habrían de depedir  personal.

Eso además de los famosos ‘gasolinazos’ de cada mes que elevan el precio de los productos porque son alzas inflacionarias y afectan la economía doméstica de millones de familias en todo el país. La gente no entiende las buenas noticias de la macroeconomía. Lo que entiende, y muy bien, es lo que sufre todos los días por lo que no le llega a su bolsillo.

Habría que ver el alcance del programa emergente anunciado por el titular de Hacienda para evitar todos los riesgos que entrañan las turbulencias financieras mundiales, coyuntura en la cual los suspicaces perciben desde ahora que el funcionario no dudará en montarse hasta lo más alto de esa cresta, primero con claras intenciones electoreras internas; después quién sabe. Sus rivales de partido y de la oposición esperan que renuncie ya. ¿Lo hará?

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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