El ‘cantinflesco’ estilo

PAULINO CÁRDENAS 

El modo ‘cantinflesco’ de decir y querer explicar las cosas con enredos de sintaxis pero con un hábil y simpático juego de palabras basado en el sí pero no, que le hizo ganar la simpatía, el respeto y la admiración de generaciones pasadas y presentes dentro y fuera de México a Mario Moreno con el carismático personaje de ‘Cantinflas’, es la mejor herencia dejada a muchos integrantes de la clase política mexicana y de otros países de habla hispana, cosa que entre otras hay que recordar de ese inmortal genio mexicano de la comicidad, al cumplirse hoy 100 años de su natalicio.

Ese pintoresco modo de hablar queriendo decir quien sabe qué y luego no porque a lo mejor quién sabe, es y ha sido típico al de muchos políticos, no obstante que ha habido también en la historia pasada y reciente quienes han hecho gala de una magistral prosapia retórica y reconocida elocuencia. Quien en sus películas dejó imborrable huella a través de su singular personaje, el comediante creó toda una escuela entre muchos que se han dedicado al quehacer político, cuyo estilo de expresarse parecido al del famoso ícono popular que ha trascendido a su creador, muchos lo han hecho suyo.

Hoy que en México y otras naciones principalmente de habla hispana festejan el centenario del natalicio de ese genio de la comicidad, cuya maestría de actuación se equipara al del también inmortal Charles Chaplin, recordando el modo de hablar que hizo famoso a ‘Cantinflas’, viene irremediablemente a la memoria el modo parecido de expresarse de algunos políticos en sus discursos o cuando hacen declaraciones. En el pasado ha habido muchos así. En la actualidad también. Incluso hay varios aspirantes a la Presidencia que bien pudieran ser distinguidos émulos de Mario Moreno, por su lenguaje ‘cantinflesco’.

No fue sólo por su estilo único de hablar, sino por su singular vestimenta, caracterizada con aquel hilacho oscuro que usaba de gabardina encima de una camiseta de color claro, roída y parchada de manga larga pegada al cuerpo, y sus pantalones viejos y bombachos estragados por el tiempo que ataba con un mecate a la altura de la pelvis dando la impresión que siempre se le andaban cayendo. Ah, y tocado con su viejo y ajado sombrero afelpado, dicen que Tardán, muy recortadas sus alas.

Todo ello, con su espigada figura y su bigote ralo crecido solo de los lados, hicieron que ‘Cantinflas’ alcanzara la fama. Su personaje con esa estampa, con esa habilidad única para defenderse de los abusivos, inició su carrera artística, primero actuando como mimo en carpas en una primera etapa –al lado de otro grande, Manuel Medel–, figura con la que luego triunfó en el cine para alcanzar el éxito en muy poco tiempo. De él se han escrito una y mil historias. Bastaría reproducir algunos comentarios escritos por Tommy Calles para Entretenimeinto y recogidos por vivelo hoy.com:

Jeffrey M. Pilcher, historiador de la cultura de México de la Universidad de Minnesota, señaló en una oportunidad que la manera de hablar de este personaje revolucionó el “caos de la modernidad mexicana” de la época. “Su lenguaje enredado expresaba elocuentemente las contradicciones de la modernidad (…) Los patrones del lenguaje, las identidades étnicas, y las formas masculinas de comportamiento, todos cayeron ante su humor caótico para ser reformuladas en nuevas formas revolucionarias”.

Gregorio Luke, director ejecutivo del Museo de Arte Latinoamericano y estudioso del legado de este personaje popular de México, dijo que “entender a Cantinflas es entender lo que ha pasado en México en todo el siglo pasado”. Agregó que “había que ver el entorno en el que se desenvolvía Cantinflas, pues reflejaba la realidad de un país y sus problemas sociales, pero tratados de una manera única y llena de buen humor”.

David Figueroa Ortega, Cónsul General de México en Los Ángeles, señala que “más allá de esos enredos de sintaxis, existía un contexto sociopolítico cultural muy marcado. Lo extraordinario de Cantinflas consistía en plasmarte una realidad social de una manera cómica”, dijo quien además recuerda con beneplácito a este personaje que desde niño seguía en la pantalla chica en blanco y negro.

Ese estilo ‘cantinflesco’ de decir las cosas –palabra incluso aceptada desde hace tiempo por la Real Academia Española de la Lengua para definir una manera de hablar inentendible–, hace recordar a muchos políticos que han optado por ese modo indescifrable de expresarse usando frases enredadas con las que todo quieren decir y nada dicen. Han habido por supuesto respetables excepciones de políticos que han sabido expresar con elocuencia sus ideas con lenguaje claro. Pero han sido los menos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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