Burns, igual que Poiré

PAULINO CÁRDENAS

William Burns, subsecretario de Estado norteamericano, vino a México a tratar de tapar el sol con un dedo, igual que lo ha venido haciendo el vocero de la narcoguerra Alejandro Poiré, creyendo ambos que los mexicanos se están chupando el dedo. Uno enviado por su jefa Hillary Clinton a tratar de negar lo innegable, y el otro, instruído por el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón, igual para decir sandeces y tonterías que nadie cree con respecto a la guerra que sostienen las fuerzas gubernamentales armadas mexicanas contra las mafias que operan en el país.

En reunión con periodistas celebrada en la embajada de Estados Unidos en México, el funcionario norteamericano aseguró que Washington ayuda al gobierno calderonista con equipo, información de inteligencia y capacitación para construir las habilidades de las agencias del orden. Lo que no hace, aseguró, es realizar operaciones ni entrometerse en actividades del orden público. Ésa es tarea de las autoridades mexicanas. La ayuda que ha proporcionado Estados Unidos a México se ha entregado de acuerdo con el deseo de las autoridades mexicanas, insistió.

Burns dijo que su gobierno es respetuoso de la soberanía de México y que el personal estadounidense que se encuentra en el país no realiza operaciones ni se entromete en acividades de orden público. O sea, están de adorno nadamás. ¡Ajáahh! Con esto pretendió desdecir lo que publicó hace unos días The New York Times de que integrantes de la CIA y de la DEA, así como militares retirados y civiles del Pentágono, trabajan en México recaudando información y planeando operaciones contra el narco.

Señaló que la ayuda que otorga Washingon al gobierno de México en la lucha contra los cárteles de la droga y el crimen organizado se concreta a los apoyos que su gobierno otorga al nuestro a través de la Iniciativa Mérdia, que se ha concretado a entregar helicópteros y equipo de vigilancia y detección, en un enfoque “bastante práctico”. Pero en todo ello “seguimos la pauta que nos pone” la administración calderonista. En México todo mundo sabe que el asunto es justamente al revés, que es La Casa Blanca la que ordena y pone las reglas de qué hacer y cómo, porque el que paga, manda.

Respecto a lo publicado por el diario neoyorquino, de que agentes de inteligencia y del Pentágono trabajan en un búnker militar al norte de nuestro país, señaló que él sólo está enterado de la existencia de una oficina bilateral de la mencionada Iniciativa, y que su objetivo es garantizar la implementación más efectiva posible de dicha ‘estrategia’ y de todos los esfuerzos que se realizan en torno al combate al narcotráfico. No hay gran misterio al respecto, subrayó con cara dura.

Según el subsecretario, en Estados Unidos se busca reducir la demanda y el tráfico de armas y dinero, mientras en México se ayuda para detener el flujo de reclutas potenciales a los cárteles, ‘dando a los jóvenes alternativas’. Otra de vaqueros. Ahí están para desmentirlo el operativo ‘Rápido y Furioso’ que en lugar de sancionar a quienes auorizaron pasar armas a México, ahora resulta que los ascendieron. Y del tráfico de dólares, y de precursores químicos, y de drogas, ni hablar.

En la misma tesitura declarativa anda el vocero de a narcoguerra, Alejandro Poiré, al decir en una conferencia en El Paso, Texas, que los índices de violencia en México se han reducido a la mitad en contraste con hace un año y que si bien es cierto que aumentó el consumo de drogas en nuestro país, una de las razones de ese incremento en el consumo ¡es por el mejoramiento de la economía!. ¡Órale güey!

Con su característico aire de suficiencia, el vocero de la narcoguerra –al participar en la Universidad de Texas–, dijo que México “no es una zona de guerra” ni existe evidencia de “flujos masivos” de mexicanos a Estados Unidos que huyen de su país, a causa del recrudecimiento de la violencia y las miles de muertes por la lucha frontal que lleva el Gobierno mexicano en contra del crimen organizado.

Indicó que la lucha frontal del gobierno mexicano contra las mafias con el uso de las fuerzas armadas ha resultado en que 21 de los 37 criminales más requeridos en México, desde marzo de 2009 se encuentren bajo las rejas o hayan muerto. Lo que no dijo es que el costo ha sido de más de 50 mil muertos que ha cobrado esa guerra en lo que va del sexenio, miles de ellos gente inocente Más los que faltan. Así pues, entre Burns y Poiré, ni a cuál irle. A uno bien podrían decirle en su país Pinocchio. Al otro, acá, Pinocho.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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