Pemex: vienen días aciagos

PAULINO CÁRDENAS

Para unos Pemex se moderniza. Para otros, la paraestatal continúa su desnacionalización de facto al otorgar contratos integrales a empresas particulares –una de ellas inglesa, la otra regiomontana– que se dedicarán a la exploración y explotación de campos petroleros ubicados en Tabasco, lo cual no tenía precedente desde 1938, antes de la expropiación petrolera decretada el 18 de marzo de aquel año por el presidente Lázaro Cárdenas del Río.

Petróleos Mexicanos asignó a empresas privadas, por primera vez en 73 años, tres contratos integrales para Exploración y Producción, de campos maduros en la zona sur. Esto fue posible bajo el nuevo esquema derivado de la Reforma Energética de 2008. Las empresas ganadoras fueron la inglesa Petrofac Facilities Management Limited para los campos Santuario y Magallanes, y la Administradora de Proyectos de Campo para el campo Carrizo.

Según anunció la pararestatal, la apertura es bajo la modalidad de ‘contratos integrales’, cuyo antecedente son los contratos incentivados. Se dice que esta modalidad es producto de la Reforma Energética de 2008. De hecho desde comienzos del sexenio anterior la iniciativa privada ya tenía presencia en los procesos de refinación y transporte de crudo y gasolinas bajo el esquema de contratos de servicios múltiples.

Antes de licitar los contratos que acaba de otorgar, Pemex tuvo que librar varias controversias constitucionales. Primero fue la que formularon varios legisladores por el mecanismo de entrega de los beneficios del petróleo a los contratistas bajo la figura de servicios múltiples, las que consideraban inconstitucionales, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación echó abajo.

Luego, un grupo de presidentes municipales de las zonas del país donde se explota el petróleo hicieron el reclamo porque consideraron afectados sus intereses territoriales por la cesión de éstos a empresas que tendrían la concesión por 30 años para explorar y explotar hidrocarburos y por la transferencia de Pemex a los contratistas de parte de la renta petrolera. La Corte lo desechó.

Finalmente, respecto a una controversia de diputados de la actual Legislatura, que le enviaron a la Suprema Corte argumentando que los contratos incentivados de Pemex son inconstitucionales, la máxima instancia de justicia de la nación ‘bateó’ también esa solicitud y por siete votos contra cuatro dictaminó que los legisladores no tienen “interés legítimo” para plantearla, es decir, que no tienen derecho legal a presentar la controversia.

Para algunos analistas esa decisión gubernamental de abrirle las puertas a empresas privadas a la exploración y explotación de crudo mexicano, obedece al estímulo que en ese sentido vino a dar hace no mucho tiempo en su viaje a México el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien animó al gobierno de Felipe Calderón, palabras más, palabras menos, a lanzarse hacia la modernización de Pemex, como él hizo con Petrobras.

Hasta antes de Lula, la nación sudamericana era un país que importaba petróleo. Diez años después, no sólo produce para su consumo interno, sino que sus inversiones le han permitido elevar sus reservas recientemente a cerca de 50 mil millones de barriles de petróleo. Las de México son de 43 mil 47 millones de barriles, incluidas las probadas, posibles y probables. Hacia allá se quiere llegar con los recursos petroleros de México. Calderón había dicho que no se iría sin culminar la reforma energética de Pemex.

Antes de la expropiación petrolera decretada por el presidente Lázaro Cárdenas el 18 de marzo de 1938, la explotación de los recursos petroleros de nuestro país estaban principalmente en manos de la empresa inglesa de  la Royal Dutch constituida por capital holandés e inglés, y por la norteamericana Standard Oil (Exxon), propiedad de la familia Rockefeller. Había alrededor de 16 empresas extranjeras explotando nuestro crudo.  El 60 por ciento del petróleo mexicano lo administraban las compañías inglesas y el 39.2 por ciento las norteamericanas. La única compañía mexicana era PetroMex.

Para algunos hoy parece repetirse la historia de que compañías extranjeras se hagan cargo de la exploración y explotación de nuestro  ‘oro negro’. Lo que algunos llaman la modernización de Pemex y otros la entrega de nuestro principal recurso a manos extranjeras, sin duda será motivo de nuevos desencuentros entre la oposición y el panismo, y la vuelta a la toma de calles para las protestas callejeras de las izquierdas desunidas. Será otra pista más del circo que está casi montado en vísperas de la madre de todas las elecciones del 2012. Por ese tema, vienen días aciagos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Anuncios

Los comentarios están cerrados.