Calderón, “muy preocupado”

PAULINO CÁRDENAS

El magistrado español Baltasar Garzón, quien participó en un foro organizado por la Cámara de Diputados sobre los principales problemas que aquejan a nuestro país por las operaciones de las mafias de las drogas y del crimen organizado, señaló que el presidente Felipe Calderón, con quien se reunió el lunes pasado en Los Pinos, está “muy preocupado porque las cosas no están saliendo como debieran” no sólo por los hechos sucedidos en Monterrey sino por todo lo que se ha dado a lo largo de su casi cinco años de administración, por parte de los capos y sus actividades criminales en el país.  

Añadió que vio a un dirigente de un país con ganas de que sea tenido en cuenta cualquier aporte que se haga a favor de esa lucha, desde la sociedad civil, desde la comunidad internacional y de la propia institucionalidad. Comentó que eso le parece “prudente, pero se debe de exigir una vía de acción mucho más firme desde las propias instituciones, es decir, que se unan las manos y de que hombro con hombro se trabaje y no lo haga cada uno por su cuenta, y que haya una exigencia de coordinación definitiva”.

El juez español, especialista en crimen organizado y terrorismo, dijo lo anterior en una entrevista con la conductora Carmen Aristegui, y señaló que vio en Calderón una “preocupación muy importante” por todo lo que está sucediendo pero con ganas de que todos se impliquen en el combate a las mafias que lleva a cabo, a través del reclamo institucional para que todos los sectores se sumen a esa lucha. “Vi a un gobernante muy preocupado y atento a lo que está sucediendo; preocupado porque las cosas no están saliendo como debieran”, comentó.

Garzón, quien es también asesor de la Corte Penal Internacional, habló de que es necesario no sólo la unidad nacional, sino tomar experiencia de las acividades organizadas criminales sucedidas en otros países y lo que se ha hecho para combartirlas. Señaló que la experiencia que vive México con las mafias, no ha sido la única ni tampoco en intensidad como ha sucedido en otras naciones. Lo que es necesario entender, afirmó, es que ‘ha habido forma de salir’, y la forma ha sido ‘con la unidad, con la acción integral de cada una de las instituciones y con el aliento propio de la sociedad civil’.

Señaló que no es admisible que los políticos, la policía y quienes imparten la justicia ocupen los primeros lugares de rechazo de la sociedad. “Eso tiene que cambiar; debe de cambiar”, como condición primera para hacerle frente a ese flagelo. Dijo que la policía española, que venía de la dictadura franquista, en un plazo de diez a doce años logró cambiar los términos de percepción de la sociedad sobre ella. “Pasó de ser la institución peor valorada, a ser la institución imprescindible” para los ciudadanos, “la más valorada y en la que más se tiene confianza” en España.

Eso se logró, dijo, con una acción “casi espontánea” de cada una de las instituciones. Recordó que cuando comenzó como juez en 1981 “nadie me dijo que tenía que luchar contra la corrupción, sino que yo asumía que siendo juez, tenía que cumplir con la ley y aplicarla rígidamente ”. Y cuando vio que lo que persistía era la corrupción y las colusiones, “pues apliqué la ley y los mismo hicieron otros compañeros” y fue una sinergia que se produjo y se tradujo en consciencia de los propios funcionarios policiales.

Aseguró que una vez que comienza la dinámica de cambio, es muy difícil que no continúe porque es la condición para un quiebre positivo verdadero. En México, comentó el magistrado, “ya no se debe tapar la cabeza con un ala y decir este no es mi problema;  es nuestro problema y no es sólo para verlo en las noticias”.  Enfatizó que “sobre todo el Poder Judicial debe de asumir ese riesgo y esos nuevos desafíos. Hay necesidad de hacerlo y lo podemos hacer”.

Por lo pronto, la convocatoria que ha venido haciendo el presidente Calderón será difícil que ‘cuaje’ y menos en el poco tiempo que le queda a su gobierno, ya que uno de los factores que ha impedido esa respuesta abierta y decidida de todos los sectores, es la necedad de no querer cambiar, modificar y ni siquiera matizar su ‘estrategia’ de guerra contra las mafias, por lo que esa aventura bélica, en lugar de arrojar resultados positivos los sigue dando negativos. Lo de Monterrey es un lamentable botón de muestra.

Y siguen los secuestros, balaceras, decapitados, levantones, cobros por derecho de piso, extorsiones y narcobloqueos por parte de las diferentes mafias en casi todo el país. Pero lo del Casino Royale fue otra cosa, fue un aviso de otro nivel al gobierno federal. Por ello no es para menos la gran preocupación que vio en el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas el juez Baltasar Garzón.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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