EU y sus Black Ops

PAULINO CÁRDENAS

¿Qué tienen que ver con México los recientes movimientos en el aparato de seguridad nacional norteamericano que ha ordenado realizar el presidente Barack Obama? Pues mucho porque el meollo de esos planes urgentes es que en nuestro país el narcotráfico se está convirtiendo en el ‘nuevo poder’. Y ante la ineficiencia e ineficacia de nuestras fuerzas gubernamentales armadas para detener el acelerado paso de los criminales organizados, la Casa Blanca está dispuesta a evitarlo a como dé lugar, usando tácticas de guerra verdaderos en nuestro territorio, obviamente con la anuencia del gobierno mexicano. Luego se vería el aspecto de la soberanía.

¿Por qué quiere evitar Washington ese avance? Por preservar su propia seguridad más que la nuestra. ‘América para los americanos’ reza el viejo apotegma nacionalista de ese país. Eso quiere decir que Estados Unidos es para los estadounidenses. Lo demás no les importa. Con los hechos de violencia, sangre y fuego que se han registrado en México en los casi cinco años que lleva la narcoguerra, y con el reciente ataque de corte terrorista que se dio hace unos días en el casino de la muerte de Monterrey, para el Departamento de Estado norteamericano no queda ninguna duda de que hay que hacer algo, ya.

Por lo pronto ha trascendido que el Pentágono ha puesto en marcha un operativo  conocido como ‘J.S.O.C.’, un Black Op o plan secreto que operaría uno o varios  comandos conjuntos del Ejército de Estados Unidos formado por soldados de élite con experiencia en terrorismo, inteligencia militar, espionaje y contraespionaje que vendrían a nuestro territorio a matar a ‘los malos’. Pero también podrían ocuparse de vigilancia ilegal, planes de asesinato, secuestros, infiltraciones, escuchas telefónicas secretas de columnistas y periodistas importantes, y la vigilancia de activistas que promueven la paz, entre otras de sus actividades.

Por supuesto que en Washington deben saber por qué hay tanta ineficacia e ineficiencia de los aparatos de ‘inteligencia’ mexicana, como el presumido ‘búnker’ que depende de la secretaría de Seguridad Pública federal y los de la Defensa Nacional, la Marina-Armada de México y otras instancias que se supone que para eso están, como el Cisen que depende la Secretaría de Gobernación así como de las costosas estructuras de espionaje que hay en los gobiernos estatales y municipales que servirán para espiar a los enemigos políticos pero no para descubrir con antelación los planes criminales de las mafias.

La Casa Blanca no se ha ido con la finta de las autoridades mexicanas empeñadas com están en desviar la atención de los ataques como el sucedido en el Casino Royale de Monterrey el pasado 25 de agosto, en torno al cual hay el oscuro interés, no de saber qué cártel estuvo detrás, sino de echarle la culpa al otorgamiento de concesiones, a que los dueños no se ponen ‘guapos’ con el dinero que les exigen los capos por ‘derecho de piso’, y de querer politizar el asunto y poner en la palestra pública la red de complicidades que existen entre las mafias internacionales del juego con la clase política, de cara a las elecciones del 2012.

Washington teme que la conocidísima corrupción y colusión que existe entre las mafias que operan en México, y los mandos encargados de ordenar perseguirlos siga creciendo y que ese poder alcanzado por los criminales traspase las fronteras y de pronto se estén registrando en la Unión Americana actos de violencia y muerte perpetrados por sicarios armados en ciudades del vecino país del norte –de lo cual ya hay registros– similares al que acaba de suceder en el casino de la muerte de Monterrey.

De ahí las órdenes venidas de la máxima instancia del poder norteamericano, de cerrar filas a través de los cambios estratégicos en prácticamente todas las áreas sustantivas y de mandos superiores en la intrincada pirámide de Seguridad Interna estadounidense, poniendo énfasis en el mapa de altos riesgos que atentan contra la seguridad estadounidense, donde aparece el nombre de México en rojo.

Dentro de los últimos movimientos en las instancias de seguridad y espionaje norteamericano está el nombramiento del ex general David Petraeus como jefe máximo de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana, la CIA, en lugar de Leon Panetta, quien ahora ocupa el cargo de secretario de la Defensa de Estados Unidos. Atrás de Petraeus está el coronel John Nagl que ha venido ocupando la presidencia del Center for a New American Security (Centro para una Nueva Seguridad Americana).

Hasta febrero México estaba en el lugar 44 de una lista de 75 países donde Estados Unidos realizaría este tipo de ataques militares conocidos como Black Ops. Pero se da por hecho que uno de esos operativos secretos podría adelantarse con incursiones en nuestro territorio por parte de comandos armados norteamericanos, para tratar de acabar con la grave amenaza de los cárteles de la droga y las mafias del crimen organizado que son un peligro no sólo para México sino para Estados Unidos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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