¿Verdad real o legal?

PAULINO CÁRDENAS

Desde hace un tiempo, a propósito de la verdad real y la verdad legal, el presidente Felipe Calderón anda con la cantaleta de cuestionar al Poder Judicial de la Federación en torno a esos dos conceptos sobre el que ni los estudiosos se ponen de acuerdo. Las críticas que ha hecho a los jueces le han valido la réplica no sólo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sino también del Consejo de la Judicatura Federal ya que el mandatario panista ha venido pidiéndole a los ministros, magistrados y jueces que sea la verdad real la que prevalezca sobre la verdad legal o formal, en el momento de emitir sus sentencias contra los supuestos delincuentes que les toca juzgar.

¿Por qué ha venido insistiendo en el tema queriendo ver la paja en el ojo ajeno? Porque hay un hecho del cual obviamente ya se percató, que es considerado por los especialistas en materia jurídica y de derecho penal como un problema primario, de que el Ministerio Público, que depende del poder Ejecutivo, muestra serios problemas de ineficiencia en la integración de sus averiguaciones previas, por lo que las acusaciones contra presuntos culpables suelen ser desechadas por los jueces, por ser jurídicamente inconsistentes.

No obstante, aprovechando la cuestionada fama que tiene el poder Judicial, Calderón busca echarle la bolita a los juzgadores. Los culpa de que ‘uno los agarra y los agarra y ellos los sueltan y los sueltan’, en tanto el Consejo de la Judicatura le acaba de revirar diciéndole que el problema está en la ineficiencia del Ministerio Público que no integra debidamente sus acusaciones.

Exige a los jueces que ordenen las detenciones y se procese a los presuntos culpables, aunque no haya pruebas suficientes o a pesar de que éstas hayan sido obtenidas ilegalmente o que las acusaciones sean apoyadas con testigos falsos. Al menos esa es la ‘percepción’ que queda en el ánimo de la gente y sobre todo de los profesionales y estudiosos del derecho, respecto de lo que esperaría según su óptica sobre este particular, como lo ha venido diciendo desde hace semanas en foros, entrevistas y declaraciones.

Cierto es que de un lado y de otro hay constancia de que las leyes se manipulan y la justicia es lo último que se toma en cuenta a lo hora de sentenciar en México a un presunto culpable. Ha habido supuestos delincuentes que son acusados y sentenciados aún con pruebas insuficientes o conseguidas ilegalmente. Ahí está el caso presentado justamente de un ‘Presunto Culpable’ que se documentó con voz e imágenes, en el que un Ministerio Público, con testimonios falsos de policías judiciales corruptos y un testigo perjuro, pretendió condenar a un inocente.

O están los casos judiciales que el Ejecutivo ha querido politizar para exhibir a políticos del PRD o del PRI,  como sucedió con el del famoso ‘Michoacanazo’, el de Jorge Hank Rhon o el de Greg Sánchez, que han dejado en ridículo a las procuradurías General de la República y las generales de justicia de los estados, por querer demostrar su culpabilidad como supuestos criminales mediante pruebas insuficientes u obtenidas ilícitamente, por lo que acaban siendo liberados ‘por tecnicismos’ como lo ha reclamado Calderón.

Esos errores –producto de ineficiencias o corruptelas, vaya usted a saber– ha desesperado al jefe del Ejecutivo y por eso ha arremetido contra el poder Judicial. Calderón hizo una crítica contra los jueces aprovechando el foro de la reunión que sostuvo el 23 de junio pasado con el poeta Javier Sicilia en el alcázar del Castillo de Chapultepec y a los pocos días el ministro Juan Silva Meza, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, asistió a Los Pinos y le pidió que si tenía pruebas de sus afirmaciones, que las presentara.

Y esta semana, al volver con sus señalamientos acusatorios contra los juzgadores, el Consejo de la Judicatura de la Federación le respondió al mandatario panista: “Cuestionar el trabajo de los jueces, sin fundamento, por consigna y más aún, sin pruebas, atenta contra la estabilidad nacional”. ¡Tómala!  Otro frente más que se abre el mandatario panista por ser exasperado e impositivo, tanto que desde Los Pinos quiere mandar en el Poder Judicial. Y por lo que se ve esa brecha seguirá ensanchándose porque este Poder no se va a dejar.

En México es común que en el desarrollo de un juicio acabe imperando la injusticia lo que, junto con las corruptelas y tráfico de influencias o ineficiencias que hay en medio,  da como resultado la impunidad, aunque hay los rarísimos casos en los que la ley de veras es ciega y las sentencias se aplican ciñéndose a lo justo y vedadero. Por ello es que nuestras cárceles están llenas de gente inocente y muchos criminales andan sueltos caminando libres por las calles. Verdad real o verdad legal, las injusticias con las que se aplica le ley en nuestro país han sido muchas, miles, acaso millones.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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