¿Cambio de estrategia?

PAULINO CÁRDENAS 

El ‘zar’ antidrogas de Estados Unidos, Gil Kerlikowske, en entrevista en Washington con la agencia EFE, dijo que ‘comparte la intención expresada por el Gobierno mexicano sobre la eventual desmilitarización de la lucha antinarcóticos’. ¿El funcionario norteamericano avizora o sabe que podría haber un cambio de estrategia por parte del gobierno mexicano en la lucha contra el narcotráfico? ¿Fue una manera coloquial de expresar las cosas o ese comentario encierra algo más? ¿Acaso Felipe Calderón trae un ‘as’ bajo la manga en torno a la lucha contra los cárteles de la droga y el crimen organizado? Hasta ahora nada al respecto ha trascendido en México. Al contrario, el jefe supremo de las Fuerzas Armadas ha dicho que el Ejército seguirá en las calles.

Sin embargo, leído entre líneas, lo que declaró Kerlikowske se interpreta como que pudiera haber una virtual desmilitarización de la guerra que sostiene el gobierno panista contra las mafias, lo que sería una buena noticia para quienes han exigido que el Ejército regrese a sus cuarteles y deje de ocuparse de quehaceres policiales que constitucionalmente no le corresponden. ¿Acaso un día, en este mismo sexenio se desmilitarizarán las calles en el combate al crimen organizado? Habrá que verlo para creerlo. Por lo pronto el ‘zar’ antidrogas de Estados Unidos también alborotó la gallera castrense.

Los altos mandos del Ejército y la Marina han venido expresado desde hace tiempo su preocupación por el desgaste que han sufrido esos institutos armados en su relación con la sociedad, por participar en los operativos contra el crimen. Una de esas cargas es el número de muertos que ha cobrado la narcoguerra, que ya pasa de las 50 mil víctimas mortales en los casi cinco años que lleva. Incluso por ello había la urgencia para que se aprobara la Ley de Seguridad Nacional que contuviera una “legislación emergente” que pudiera otorgar más facultades a las fuerzas armadas en el combate al narcotráfico, porque los militares llevan a cabo una tarea que legalmente no les corresponde.

Incluso el general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, había dicho en abril del año pasado que para combatir a la delincuencia organizada, el Ejército tendría que permanecer en las calles entre 5 y 10 años más, ‘salvo orden expresa del Presidente de la República o la aprobación de un decreto del Congreso de la Unión’. Por ello las declaraciones del ‘zar’ antidrogas norteamericano empezaron a ser comentadas en sigilo pero en serio en los altos mandos castrenses de nuestro país.

El discurso del Presidente, en su carácter de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, ha sido en el sentido de que el Ejército seguirá en las calles combatiendo a los sicarios al servicio de las mafias. Por ello resulta sorprendente que el ‘zar’ antidrogas norteamericano –sin duda uno de los contados funcionarios que en la lucha contra las mafias cuenta con información privilegiada incluyendo la que surge de México– haya hecho un comentario de esa naturaleza. Máxime porque enseguida señaló a la agencia EFE que la cooperación con México en la lucha contra el narcotráfico “nunca ha sido mayor” pero, a su juicio, para que ésta mejore aún más, “debe regresar a manos de civiles”.

Más aún, Gil Kerlikowske enfatizó: “La aplicación de la ley y la vigilancia policial necesitan realizarse con la policía, no con los militares. La policía necesita ser profesional y fiable, y tener la confianza de los ciudadanos”, no obstante que, dijo, entendía que México probablemente no esté listo para replegar a los militares que, bajo órdenes del presidente Calderón, combaten a los cárteles. Sin embargo, según lo comentó a la gencia informativa española, “una meta sería continuar por el camino de mejoras en el imperio de la ley, en el sistema de justicia y en la policía”.

El discurso de Calderón en ese rubro específico hasta ahora ha sido claro. Ha dicho, repetido y ratificado, que el Ejército y la Marina continuarán en las calles en el combate al crimen organizado, aunque algunas veces ha matizado sus expresiones señalando que su presencia es “temporal y subsidiaria”. Ha dicho también que “el día que en que contemos con 32 cuerpos policiales profesionales, honestos, capaces y confiables, habremos dado el paso más importante en el país para alcanzar el México seguro que todos queremos y nuestros soldados y marinos, podrán regresar a las labores cotidianas y tradicionales”.

¿Estará cercano el día? Como sea, la declaración del titular de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas (ONDCP por sus siglas en inglés) de la Casa Blanca viene a reanimar la idea de que en la guerra que sostiene el gobierno federal contra los capos, un día México se desmilitarice y los soldados regresen a sus cuarteles y sigan preparándose para defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación, y estén litos para garantizar la seguridad interior y para auxiliar a la población en casos de urgente necesidad, como siempre ha sido.

pcardenascruz@yahoo.com.mx 


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