‘Bebesaurios’, para nada

PAULINO CÁRDENAS

Sus enemigos políticos apuestan a que Enrique Peña Nieto personificará no sólo el regreso del PRI al poder en México sino la versión corregida y aumentada de lo que fueron los antiguos dinosaurios políticos de su partido, por lo que muchos lo ven como el ‘bebesaurio’ que seguiría los pasos de sus ancestros del mismo partido porque lleva en sí el ADN de ellos, no obstante que sus seguidrores y fans le dan el beneficio de la duda en espera que al llegar a Los Pinos pudiera actuar con ideas renovadas para sacar al país del lamentable estado en el que lo dejará el actual gobierno panista en cuanto a inseguridad y economía.

Igual que Vicente Fox cuando logró la hazaña de sacar al PRI de Los Pinos, el ex gobernador mexiquense tendrá en sus manos la oportunidad –si gana la Presidencia en el 2012 como coinciden hasta sus adversarios políticos– de darle la vuelta de 180 grados al rumbo del país, empezando por dos cambios urgentes: uno el de bajar los niveles de inseguridad, violencia y miles de muertes que ha dejado la empecinada guerra que ha sido la prioridad del segundo gobierno panista, y otro, el de incentivar la economía para sacar al país de la peligrosa depresión en la que se encuentra, porque todo se lo ha llevado la narcoguerra.

Peña Nieto no sólo es el favorito de Televisa para sacar al PAN de Los Pinos, sino también de muchos mexicanos que ven en él lo que a finales de 1999 y principios del 2000 miles –que luego sumaron millones–, vieron en Vicente Fox: la esperanza de un cambio que había sido promesa de campaña del guanjuatense y que acabó decepcionando a los mexicanos casi desde que comenzó aquel primer sexenio panista. Muchos ven al ‘candidato inevitable’ del PRI como al protagonista que podría propiciar un cambio de veras, positivo y radical, a favor de la nación y sus habitantes.

Esto no obstante que sus enemigos políticos han empezado a emplazar sus baterías contra él, en busca de quitarlo de plano del camino hacia Los Pinos. Él mismo tiene considerado ese escenario de ‘guerra de lodo’, sobre todo –aunque no lo dijo en la entrevista con Joaquín López Dóriga la noche de su autodestape formal–, las que provengan de los hombres del Presidente y de quien viene hablando de que Peña Nieto es el candidato de la ‘mafia del poder’, Andés Manuel López Obrador.

Ha sido precisamente el tabasqueño quien ha venido asegurando que el ex mandatario mexiquense ha tenido de asesor principal al ex presidente Carlos Salinas de Gortari y el importante apoyo mediático de Televisa, empresa con la que están en la misma frecuencia de intereses ‘los 30 potentados que son los dueños de México’ como lo ha venido señalando quien fuera candidato presidencial. ¿Quiénes serían sus asesores de cabecera si llega a la Presidencia?, es lo que preguntan desde ahora muchos mexicanos.

Cuando Fox resultó ganador ‘de calle’ en las elecciones del 2000 y nombró a quienes serían sus cuadros principales en el gabinete, muchos creyeron que la idea del ‘cambio’ iba en serio. Varios de ellos eran protagonistas de la lucha democrática de entonces que habían configurado el grupo San Angel, pero de poco sirvió. Fueron varios los factores que lo impidieron.Entre ellos la frivolidad y su estilo de gobernar arrancherado. Esto, junto al hecho de que el PRI siguió siendo el partido con el mayor número de votos en el Congreso.

Pero lo peor fue su debilidad a la que quedó sometido y subyugado por su entonces coordinadora de prensa Martha Sahagún, quien acabó siendo clave en las decisiones del poder en su calidad de ‘pareja presidencial’ como la presentaba Fox después de contraer matrimonio con ella, por lo que aquellas audaces promesas de ‘cambio’ quedaron olvidadas. El guanajuatense fue un gran candidato pero un pésimo Presidente que perdió la oportunidad histórica de poner fin a una época de autoritarismo priísta e insolencia política que Mario Vargas Llosa calificó como ‘dictadura perfecta’.

Ojalá que Enrique Peña Nieto no resulte así. Sus seguidores y fans esperan que si gana como abanderado priísta y triunfa el próximo año –si es que ningún imponderable lo impide– esa victoria no signifique un mero reemplazo de persona y de partido en Los Pinos. Quiere a alguien que sea un líder verdadero que encabece la transformación de la realidad política, social y económica de México.

El país no quiere un ‘bebesaurio’ que venga a reencarnar el pasado autoritario de aquel priísmo insolente que hartó a los mexicanos como ahora los tiene hartos la administración calderonista con tanta inseguridad, tanta sangre derramada y el olvido de otras prioridades. No quiere mentirosos que no cumplan sus promesas de campaña. La gente quiere paz no guerra; quiere a alguien que con decisión, sensibilidad política y sentimiento nacionalista, encarne las profundas transformaciones que le urgen a México.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



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