Pemex-Repsol: ¿agandalle?

PAULINO CÁRDENAS

Después de 30 años de ser su socio y aprovechando que están por terminar las administraciones de los gobiernos de España en tres meses y de México en un año, el director general de Pemex, Juan José Suárez Coppel –obviamente por instrucciones superiores–, sigue insistiendo en lograr beneficios para la paraestatal de manera ventajosa ante la petrolera española Repsol. La finalidad es ejercer una influencia equiparable a la que le daría tener el control con poco riesgo y muchos beneficios, pero sin haber pagado por ello.

La inédita gestión, que en España no ha caído nada bien que digamos, de aumentar la participación accionaria de Petróleos Mexicanos con su antiguo socio, la realiza el titular de la petrolera mexicana a través del grupo constructor hispano Sacyr Vallehermoso que se ha prestado a ese juego con la complacencia de su presidente Luis del Rivero.

Desde el punto de vista de los responsables de Pemex, la alianza con Sacyr ‘encaja como un guante’ en sus objetivos estratégicos. En especial, en el de aumentar tanto el inventario de reservas (sobre todo en su área de dominio, el golfo de México) como la producción de hidrocarburos, señala el diario El País que tuvo acceso a un documento confidencial de la paraestatal sobre ese proyecto.

Pemex busca aprovechar la experiencia que tiene Repsol en la exploración y la producción en aguas profundas donde hacer un simple pozo sin garantías de éxito, sale en alrededor de 100 millones de dólares. Para la empresa mexicana, la falta de experiencia y de tecnología para operar en lo más profundo de su dominio marítimo, supone uno de sus puntos débiles que busca resarcir.

Pero no es sólo la tecnología. Con mil 600 millones de dólares de inversión, señala el diario, Pemex espera obtener una posición desde la que dirigir, incluso, los flujos de suministro de crudo hacia sus propias refinerías. Bajo el epígrafe “oportunidades derivadas del portafolio de downstream”, detalla que en el apartado de refino puede lograr el “suministro de crudos que produce Repsol en Ecuador (napo y Oriente) para la refinería de Salina Cruz, para mejora de rendimientos” o “intercambios de barriles de crudo Maya destinados a las nuevas unidades de coquización en España por barriles de residuales rusos”.

Pemex considera que podría “optimizar la dieta de las refinerías para balancear la oferta de crudo mexicano, capitalizando la fórmula de precio de Repsol”, añade el diario. Son los números de la propia paraestatal mexicana los que revelan cómo se persigue una ganga, apunta. Esto, a tres meses de que cambie el gobierno de España y a un año de que suceda lo mismo en México, el director general de Pemex ha encontrado en Sacyr y en su presidente Luis del Rivero -con notorios desencuentros con el presidente de Repsol, Antonio Brufau-, el punto de apoyo ideal para moverse.

Brufau recaba apoyos políticos y accionariales para defenderse ‘del intento de asalto al poder de la compañía protagonizado por Sacyr y su socio mexicano Pemex’. En el plano político, el Partido Popular ya ha cuestionado que una operación de estas dimensiones se plantee en pleno proceso preelectoral. Y en la batalla del capital, La Caixa, con el 12.8 por ciento, está más cerca de los anteriores gestores y ve con desconfianza los planes de la constructora.

El equipo jurídico de la petrolera española prepara la batalla. El principal argumento a esgrimir es que Sacyr y Pemex han diseñado su pacto para tomar el control de la compañía evitando expresamente lanzar una oferta pública de adquisición (opa), lo que equivaldría a un fraude de ley respecto a la legislación de opas. Repsol arguye que  ese ‘pacto parasocial’ detalla que el porcentaje del capital que mantendrán ambos socios conjuntamente será del 29.8 por ciento, para no alcanzar el 30 por ciento que les obligaría a lanzar una oferta de adquisición abierta.

En unos días más tendrá lugar la reunión del consejo de Repsol. El conflicto de intereses se haría patente en el Consejo de Administración, en el que Sacyr y Pemex reclaman mayor presencia. Allí se aclararán las estrategias y las posiciones de casa socio. Una de las finalidades será la petición de Sacyr-Pemex para separar las funciones de presidente del consejo (que desempeña Brufau) y de un primer ejecutivo (consejero delegado, figura ahora inexistente) para que cada una la desarrolle un miembro del consejo.

La alianza ya tiene los cuatro consejeros que le corresponden y para tener derecho a un quinto debería superar holgadamente el 30 por ciento del capital y, por tanto, lanzar una oferta de adquisición pública sobre el 100 por ciento de la compañía. La semana próxima pues, podría empezar a quedar claro cómo quedaría esa gestión que más parece un agandalle que otra cosa por parte de Pemex. Pero su titular no se maneja solo. Quien dio la orden está por regresar de gira.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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