Josefina revive entuerto

PAULINO CÁRDENAS

Hace unos días la aspirante a la candidatura presidencial del PAN, Josefina Vázquez Mota, revivió un entuerto del pasado reciente al mencionar ante un grupo de correligionarios en Pachuca, Hidalgo, que el 2 de julio del 2006, a las 9 de la noche, Luis Carlos Ugalde, entonces presidente del IFE, le había llamado por teléfono para darle la primicia en su calidad de coordinadora de campaña de Felipe Calderón de que éste había ganado las elecciones para Presidente de la República, lo cual fue desementido de inmediato por quien fue el árbtiro electoral.

El ex titular del Instituto Federal Electoral sostuvo que ese día fue hasta las 22:40 horas que el comité de conteo le informó que la elección estaba muy cerrada por lo que era imposible saber quién había ganado. Por ello, expresó, es imposible que le hubiera llamado a las 21 horas a Vázquez Mota para avisarle que Calderón había ganado. La aspirante panista tuvo que rectificar su dicho.

Pero eso fue lo de menos; lo peor fue que esa declaración volvió a revivir las viejas dudas que quién habría ganado cabalmente la Presidencia, si el michoacano o el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. Con su habitual verborrea de tarabilla y su fingida sonrisa, la aspirante panista a la Presidencia lo que hizo en Pachuca fue volver a traer a cuento la discusión sobre las dudas de aquella contienda electoral.

Al respecto de esos comicios, Andrés Manuel López Obrador, quien contendió en 2006 por la coalición Por el Bien de Todos formada por los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y de Convergencia, desde entonces asegura que un fraude fue el que dio la victoria al abanderado del Partido Acción Nacional. Por ello el tabasqueño no se cansa de afirmar que aquel año le “robaron la Presidencia” y que por ello volverá a competir ‘para volver a ganar’, en el 2012.

Incluso el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Humberto Moreira, aseguró que Andrés Manuel ‘es la verdadera competencia para las elecciones presidenciales del 2012’, toda vez que es quien se encuentra en el segundo lugar de las encuestas después del aspirante a candidato de su partido, Enrique Peña Nieto. Insistió en que es el líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y no los panistas, quien se encuentra más cercano en las tendencias electorales.

Ello no obstante que a Marcelo Ebrard le han hecho creer que es él quien va adelante en las preferencias con respecto a López Obrador. Desde que el presidente Calderón manifestó en la sede de su partido que el candidato presidencial del PAN podría ser un ciudadano independiente o alguien no panista, se sintió el destinatario del mensaje, máxime que en Davos se habría bordado esa posibilidad con el propio mandatario panista, según refieren algunos enterados.

Por otro lado, tan anda encapanado el jefe de gobierno capitalino, que cree que va arriba en las preferencias con respecto de López Obrador y pugnará porque haya un sondeo abierto para demostrar que va arriba de su hoy rival. Sólo para recordar: a Ebrard seguramente no se ha olvidado aquel triste episodio de su vida política que vivió en 2004 siendo secretario de Seguridad Pública del DF cuando López Obrador lo salvó políticamente de un juicio político por una supuesta negligencia después de que Vicente Fox lo destituyó del cargo por el incidente del 23 de noviembre de aquel año en San Juan Ixtayopan, Tláhuac, en donde hubo un linchamiento de agentes uniformados por parte de la población.

Aquella noche mataron a golpes y prendieron fuego a dos agentes de la Policía Federal Preventiva; un tercer agente fue rescatado mal herido, por elementos de la procuraduría capitalina. La violencia contra los policías había comenzado poco después de las seis de la tarde y los primeros informes aseguraban que los elementos de la PFP realizaban labores en contra del narcomenudeo.

Nadie se explica como fue que los elementos policíacos no pudieron ser rescatados con vida a pesar del tiempo que pasó entre su detención y su asesinato. A la mañana siguiente Andrés Manuel López Obrador condenó la violencia y pidió no politizar los hechos de Tláhuac. En un gigantesco operativo la Procuraduría General de la República detuvo a 33 habitantes de San Juan Ixtayopan para enfrentar cargos por homicidios y lesiones.

La PGR se supone que investigó la negligencia en la que habrían incurrido autoridades federales y locales durante el linchamiento. Elementos de la policía federal preventiva exigían la destitución de sus jefes, indignados porque a pesar de sus ruegos nadie les ordenó rescatar a sus compañeros. López Obrador, siendo jefe de gobierno del DF aseguró entonces que Ebrard ‘no se va ni aunque se lo pida el Presidente’. Aunque tuvo que renunciar al cargo, AMLO lo rescató nombrándolo secretario de Desarrollo Social. En fin que todo esto viene a cuento por lo que revivió Josefina del 2006 sobre Ugalde y Calderón.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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