Entre la vida y la muerte

PAULINO CÁRDENAS

Al montarse Felipe Calderón en la discusión sobre el derecho a la vida desde la concepción, al solicitar al Senado retire una Declaración Interpretativa que México realizó en 1969 que establece que el Estado no está obligado a regular la penalización del aborto basado en el precepto de que nuestro país debe refrendar el derecho a la vida como un bien jurídicamente tutelado por el Derecho mexicano, está dejando de lado el derecho a la vida al que habrían tenido derecho también los miles de muertos que ha cobrado la guerra que le decretó a las mafias desde que llegó a la Presidencia.

Dicha Declaración es la referente al párrafo uno del artículo 4 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como el Pacto de San José, ratificada por México el 22 de noviembre de 1969. Actualmente la Suprema Corte discute sobre la inconstitucionalidad de las legislaciones en Baja California y San Luis Potosí respecto al derecho a la vida.

“El Pacto de San José es una especie de símbolo para los grupos provida. Lo que el presidente (Calderón) está haciendo no es una medida jurídica. Está haciendo un uso político de sus facultades para presionar a la Suprema Corte. Con el uso político de su posición, está empujando una agenda ideológica”, dijo Alejandro Madrazo Lajous, doctor en derecho por la Universidad de Yale, como apunta una nota de CNN. Ese es ciertamente todo un tema.

Pero, ¿y el caso de tantísimas muertes cobradas por la guerra de Calderón, cuándo será debatido? ¿Los más de 50 mil muertos que lleva sumado la guerra contra los cárteles de la droga y el crimen organizado, no eran cada uno de ellos sujetos a ese mismo derecho a vivir que debió ser jurídicamente tutelado por el Derecho mexicano y que no lo fue? Vamos, ni siquiera se sabe quiénes han sido los muertos de esa infame guerra ni a dónde fueron a parar. Lo cierto es que, por lógica, hay más de 50 mil familias de luto porque han perdido a un hijo, hermano o padre, aunque hayan sido delincuentes.

No faltará que alguien salga a decir estupideces como las del disminuido gobernador de Veracruz Javier Duarte en el caso de los cadáveres que fueron esparcidos en Boca del Río, municipio conurbado con el puerto de Veracruz, entre ellos algunos decapitados, que ‘al fin que eran criminales’, quienes supuestamente habrían sido masacrados por una de las bandas del crimen organizado ‘en la guerra por la plaza’. El macabro hallazgo se dio en vísperas de una reunión nacional de procuradores, cerca de cuya sede al día siguiente habrían sido encontrados otros 14 cuerpos más, negado esto por el procurador del gober pernicioso.

Aunque las autoridades federales han filtrado a la prensa que en el caso de Veracruz los responsables del crimen fue el cártel de Guadalajara Nueva Generación, hay videos que circulan en la red donde aparece el grupo paramiltar autodenominado Los Mata Zetas en donde cinco encapuchados sentados alrededor de una mesa, no se adjudican directamente esas matanzas pero sí justifican sus métodos y acciones contra Los Zetas exaltando de paso las acciones del Ejército y la Marina y culpando a Fidel Herrera –a quien llaman el Zeta Uno–, de haber propiciado el avance de las organizaciones delictivas.

Lo de Veracruz tiene cara de otra cosa; tiene cara de ser una variación sobre el mismo tema en el que ha venido insistiendo el PAN-gobierno, de echarle todas las culpas al PRI de ayer y de hoy, de todos los males que hay en el país, incluido por supuesto el avance del crimen organizado, con miras a las elecciones del 2012, cuya temática de campaña del partido en el poder será por ahí. Pero eso corresponde a uno de los capítulos del cuento llamado ‘en busca de culpables’, viendo que se acerca a paso veloz el término del sexenio, del que en este mismo espacio hemos venido refiriendo algunos pasajes.

Por lo pronto Felipe Calderón ha decidido meterse de lleno en la discusión que hay en la Suprema Corte sobre la inconstitucionalidad respecto al derecho a la vida en torno al aborto. La pegunta es ¿hasta cuando le tocará el turno de una discusión seria, decidida y de fondo, a las causas por las que han muerto tantísima gente por la guerra contra las mafias decretada por el mandatario panista? ¿Esos muertos no tenían derecho a la vida? ¿Sobre todo a una vida digna?

La muerte da a los hombres el ejemplo de la crueldad. Por ello el tema debería ser de una vez abierto al debate, al escrutinio popular donde participen juristas, criminalistas, constitucionalistas, abolicionistas, iglesia si se quiere. No es posible que en pleno siglo XXI miles de mexicanos estén condenados a seguir muriendo, más que por andar mezclados en la delincuencia, por sus causas que son la tácita falta de oportunidades para tener una vida digna, productiva, alejada del mal.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

 

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