Escuadrones de la muerte

PAULINO CÁRDENAS

El encargado de la política interior, Francisco Blake Mora, cuestionó el pasado martes la aparición de un ‘escuadrón de la muerte’ denominado Matazetas, que a través de un video indirectamente se atribuye la matanza de 35 personas que fueron esparcidas en el municipio de Boca del Río, Veracruz, en vísperas de una reunión de procuradores. Dijo el funcionario que quien intente combatir a los criminales por sus propios medios, se encuentra fuera de la ley y será perseguido por el Estado.

En dicho video subido a YouTube aparece un grupo de cinco encapuchados que se autonombran Matazetas y que en voz de uno de ellos se proclaman “brazo armado del pueblo” y afirman que su misión es “erradicar” a Los Zetas. También ofrecen disculpas a la población por la violencia en Veracruz, externan su apoyo a las Fuerzas Armadas y a todos los poderes legalmente constituidos y advierten que su pelea continuará.

En otro video grabado semanas antes, la misma organización delictiva explica que pertenece al cártel de Jalisco-Nueva Generación y reitera que combatirían a Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo. Antes lo habían hecho a través de mensajes dejados en los cuerpos de sus víctimas ya que vienen operando al menos desde el 2007.

Igual que los comandos armados de los cárteles de la droga y de los grupos criminales  organizados, los ‘escuadrones de la muerte’ suelen estar integrados por mercenarios, ex militares a sueldo adiestrados no sólo en las artes marciales sino que cuentan con amplia experiencia en el uso de todo tipo de armas de alto poder y tácticas guerrilleras de ataque, cuyos mandos se apoyan con sistemas de comunicación de alta tecnología para efectuar sus operativos.

Los grupos paramilitares asesinan de manera selectiva. Si la población está amenazada por los diferentes grupos armados que integran sicarios al servicio de las mafias, sin que las fuerzas gunernamentales armadas sean capaces de evitarlo, es cuando surgen ese tipo de grupos, habitualmete financiados con recursos privados, aunque en algunos países han sido auspiciados por el propio poder político en turno y utilizados como sus brazos armados.

Regularmente no matan a las cabezas, sino a sus familiares más cercanos, para generar zozobra dentro de las organizaciones delictivas. Incluso llegan a contar con sistemas de espionaje altamente sofisticados, recurso al que le dan un uso mucho más eficiente que los ‘búnkers’ de inteligencia del gobierno, con los cuales se apoyan para programar sus campañas de persecusión y muerte de los sicarios del cártel que sea.

Los ‘escuadrones de la muerte’ han aparecido en diferentes países del mundo incluida  América Latina. Muchas veces son utilizados para exterminar cuadros políticos contrarios. De esos grupos han sido famosos los de Perú, Brasil, Colombia, Argentina, Honduras, Uruguay, Chile, Guatemala, El Salvador, y ahora México. Esos grupos de exterminio suelen no dejar huellas de sus actividades, excepto cuando quieren deliberadamente hacer público la reivindicación de alguna ejecución, y eso generalmente sucede cuando ésta es masiva.

¿Por qué suelen aparecer los escuadrones de la muerte? Generalmente por la incapacidad oficial para combatir a los grupos criminales. Hay muchos factores que propician que la inseguridad prospere y la delincuencia organizada se comienece a empoderar, sobre todo en comunidades en donde a base de amenazas, sangre y fuego, cohechos y colusiones, dominan las plazas y empiezan a aplicar sus reglas. Pero en otros casos es el propio gobierno en turno que propicia la integración de esos grupos para hacer el trabajo sucio de matar sin misericordia y a quemarropa a los presuntos delincuentes, para luego salir a condenar el hecho.

El gobierno calderonista se halla de pronto frente a su propia realidad en la infructuosa lucha contra la criminalidad organizada. Su ‘estrategia’ de utilizar sólo la violencia contra la violencia, es una fórmula que evidentemente ha sido insuficiente para doblegar a las mafias. Es un hecho que reducir la pobreza y el desempleo es condición primera para empezar a solucionar el problema del narcotráfico por ejemplo.

Pero también requiere que el gobierno federal panista se quite de la cabeza la necedad de que sólo con la fuerza de las armas se logrará vencer a los capos. Históricamente ha quedado demostrado que eso no es así. La prueba está en que la guerra contra los cárteles de la droga y el crimen organizado emprendida por Felipe Calderón desde que llegó a la Presidencia, no ha mejorado ni un ápice. Al contrario.

Por otro lado, México se está convirtiendo en el país de las viudas y de cientos y cientos de hogares enlutados por la pérdida de sus hijos en la narcoguerra, cuya cifra acumulada ya rebasa cuando menos los 50 mil muertos. Por ello, ante tanta ineficiencia en esa lucha, surgen los llamados ‘escuadrones de la muerte’ para hacer justicia aunque sea fuera de la ley. Y lejos de desaparecer, se multiplican. Eso lo sabe el gobierno. De ahí el preocupante llamado de Blake Mora.

 pcardenascruz@yahoo.com.mx


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