Indignados en México

PAULINO CÁRDENAS

Las protestas de los indignados en México podrían empezar a surgir y multiplicarse por conducto del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza el poeta y escritor Javier Sicilia, ya que existe la sospecha de que la Presidencia pretende desalentar a quienes lo integran y dejarlos ‘colgados de la brocha’, ya que en lo que sería el segundo diálogo prometido, programado para este viernes, en el que supuestamente se daría respuesta a algunos de los planteamientos de las víctimas de la guerra contra el narcotráfico acordados en la primera reunión, quedó condicionada a que participen ‘otros grupos sociales’ y que el encuentro se realice a puerta cerrada, sin medios.

Los otros grupos serían los que encabezan Isabel Miranda de Wallace, María Elena Morera y Alejandro Martí, quienes de un tiempo para acá le han venido haciendo el ‘caldo gordo’ a Calderón respecto de su guerra contra las mafias, quienes apoyan su estrategia, pese a que no ha dado resultados. Se dice que traen de zanahoria la promesa de poder ocupar escaños en la Cámara de Diputados o de Senadores, si su activismo se sigue cargando a favor del mandatario panista en el tema de inseguridad, en torno al cual el Presidente anda en busca de compartir responsabilidades.

Eso quedó claro cuando el subsecretario de Gobernación, Juan Marcos Gutiérrez, anunció la semana pasada que esa segunda reunión que en teoría está programada para efectuarse este viernes 7, se celebraría si participan también los grupos que encabezan los tres personajes mencionados que perdieron familiares a manos del crimen organizado, pero que, según ha trascendido, los han ilusionado con la posibilidad de representar al PAN en el Legislativo.

Incluso el funcionario puntualizó que de llevarse a cabo ese segundo encuentro con los representantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el formato sería distinto al de la primera reunión. El del viernes se realizaría a puerta cerrada, sin medios, sin la posibilidad de un diálogo de las víctimas con el Presidente, con la participación única de dos integrantes del Movimiento y obviamente la de los tres bravos espadachines del rey que estarían prestos a todo por el reino, cual defensores  legendarios del Naruto.

La señora de Wallace había declarado que ningún movimiento puede tener la exclusividad para ser recibido por el Presidente como lo pretende el que encabeza Javier Sicilia, No obstante, Alvarez Icaza puntualizó que por supuesto nadie tiene la exclusividad; “jamas lo hemos pretendidio, pero el hecho real y preocupante es que eso equivale a darle la espalda a las víctimas que depositaron su confianza en él”.

Tanto Sicilia como el ex ombudsman capitalino quien es el encargado de las negociaciones con el gobierno, vieron en ese anuncio de Juan Marcos Gutiérrez, la señal clara de que el diálogo, en caso de que siguiera, sería bajo las condiciones de Calderón, lo que evidentemente ha disgustado a quienes creyeron en la palabra del jefe del Ejecutivo, olvidando que suele no cumplirla. En entrevista con José Gil Olmos de Proceso, ambos manifestaron su desconcierto por ese cambio de jugada.

Alvarez Icaza dijo que el Presidente debe honrar su palabra y realizar el segundo encuentro con las víctimas del Movimiento por la Paz con Justiia y Dignidad, bajo los mismos términos que en la primera reunión. Es decir, un diálogo con un grupo de familias afectadas por la narcoguerra, abierto y con el fin de escuchar las propuestas del movimiento para realizar un cambio a la actual estrategia del gobierno en el combate al crimen organizado.

Sicilia por su parte señaló que Felipe Calderón le está cerrando la puerta al que puede ser el último movimiento ciudadano que intenta proponer alternativas para sacar al país de la situación de emergencia en que se encuentra, de una forma pacífica. Si el gobierno no aprovecha esta oportunidad, se puede abrir más la brecha social y los grupos más radicales podrían tomar otros caminos, advirtió el poeta.

La diferencia entre las protestas de los indignados en Europa y en Estados Unidos, con respecto a las que podrían empezar a darse en México, es que en esos países  no hay una lucha armada de sus ejércitos regulares contra las mafias, primero porque nunca llegarían a esa decisión absurda, y segundo porque su activismo y su rabia va contra la amplia gama de afectaciones en el aspecto económico que afecta el bolsillo familiar y la situación laboral.

Acá se iría contra eso mismo, pero también contra el olvido de las políticas públicas fundamentales, con el agregado de que el clamor sería a favor del cese al fuego en el país. La exigencia social de las reinvidaciones pendientes podrían ser de tal tamaño que, como están las cosas en el país, sería un foco de explosión popular generalizado que el gobierno federal no estaría capacitado para conjurar, de no ser con la fuerza de las armas.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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