EU mete y mete armas

PAULINO CÁRDENAS

El cartón aparecido ayer en http://www.pulsopolitico.com.mx de Sergio Iracheta (bienvenido a bordo y que bueno que decidiste después del susto volver a lo tuyo), da cuenta de la realidad que viven los habitantes de nuestro país respecto de la inseguridad, en medio de lo cual el gobierno de Estados Unidos, lejos de coadyuvar a la lucha anticrimen que lleva a cabo Felipe Calderón, de plano el gobierno norteamericano permite que metan y metan armas a nuestro país de manera ilegal. Pero se supone que con el conocimiento del gobierno mexicano también.

El dibujo de Iracheta lo ilustra: en él aparece un mexicano abrumado, amagado, espantado y sudoroso, rodeado por todo tipo de armas que aparecen a su alrededor, refiriendo: “Los gringos las mandan…Pero los mexicanos las dejan entrar”. Un editorial sintetizado. Y es cierto. Al menos desde 2006 Estados Unidos ha autorizado la entrada ilegal de armas a México, lo mismo al final del gobierno de George W. Bush y después en el de Barack Obama, sin que las autoridades mexicanas, dizque, tuvieran conocimiento del paso de  miles de armamentos de alto poder bajo dos programas similares, uno llamado Receptor Abierto (Wide receiver) y el otro Rápido y Furioso (Fast and Furious).

Nadie cree que no habrían estado enteradas las autoridades que deberían evitar y denunciar ese paso ilegal por nuestras fronteras, litorales y vía aérea, sino más bien lo que sí se cree es que todo ese tiempo se han hecho como que la virgen les habla. El decir que no estaban enterados más bien huele a disimulo. De hecho, de no haber sido por aquella denuncia que hizo a la televisión norteamericana el agente de la Oficina para el Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), John  Dodson, nada se hubiera sabido.

Esta agencia fue la encargada de realizar esos dos operativos del lado americano, los cuales acabaron siendo un fracaso porque las armas cuyo paso fue permitido deliberadamente con la anuencia de autoridades federales norteamericanas, con la supuesta intención de seguirles la huella al ser introducidas a nuestro país para dar con las guaridas de los sicarios y los capos de la droga, finalmente fueron a parar en su mayoría a manos de la delincuencia organizada que opera en México. ¿Cómo? ¿Por qué eso se lo tenían tan guardadito los gobiernos de Bush y de Obama?

Según las versiones que han venido sosteniendo Washington y Los Pinos, el gobierno mexicano no estaba enterado del paso ilegal de cientos y cientos de armas por tierra, mar y aire. Nadie cree que las autoridades norteamericanas habrían actuado sin notificar a su contraparte mexicana del paso de tanto armamento a nuestro país desde 2006 a la fecha, cuando se supone que existen rimbombantes programas ‘coordinados’ entre las autoridades de ambas naciones en la guerra de Calderón contra las bandas del crimen organizado que actúan en México, además de la ‘ayuda’ a través de la Iniciativa Mérida.

El diario Los Angeles Times hizo público, con documentos que posee, el operativo Receptor Abierto el cual se supone que al menos desde octubre del año pasado lo conoce la administración de Barack Obama, investigadores del Congreso y funcionarios del Departamento de Justicia sabían del operativo, pero al parecer no querían que se mezclara con el de Rápido y Furioso por el ruido mediático y político que provocaría.

Receptor Abierto también incluyó la compra de armas por parte de intermediarios ilegales “y se perdieron en México”. No obstante, nadie cee que los gobiernos de Bush y de Obama hubieran omitido participarle al gobierno mexicano la realización de esos dos operativos. Tratando de concatenar los hechos y los tiempos, podría preguntarse: ¿A qué fue llamado Felipe Calderón a Washington unos días antes de que Obama tomara posesión del cargo? ¿A recibir línea y alguna promesa, a cambio de dejar hacer y dejar pasar el envío ilegal de armas de aquel país al nuestro por tratarse dizque de un operativo confidencial para dar con los escondites de los capos de la droga en México?

También llama la atención que a Calderón, el gobierno norteamericano, los congresistas de aquel país y los gringoadictos, le hayan permitido decirle sus verdades en su propio terreno sin que nadie haya alzado la voz para recordarle que esas son decisiones inalienables de los norteamericanos. Esa libertad de expresión mostrada en sus viajes a la Unión Americana que a ratos pareció libertinaje, ¿sería una concesión a cambio de hacerse de la vista gorda sobre la entrada ilegal de armas a través de los operativos ‘Wide receiver’ y ‘Fast and Furious’? Son preguntas Sergio, que viendo tu cartón de ayer, cualquiera lo cree.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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