Temor al narcoterrorismo

PAULINO CÁRDENAS

El precandidato presidencial republicano y gobernador de Texas, Rick Perry, afirmó que los “narcoterroristas” en México son un peligro “claro e inminente” para la seguridad de Estados Unidos y pidió sopesar “todas las opciones” para responder a esa amenaza. “No nos equivoquemos. Lo que estamos viendo al sur de la frontera no es nada menos que una guerra que libran estos narcoterroristas”.

También ha bregado, dijo, con la “carnicería” que han causado los traficantes de drogas, armas y personas en la región, y conoce “de primera mano los fracasos” de la política de seguridad fronteriza del Gobierno del presidente Barack Obama, señala una nota de la agencia EFE fechada en Washington.

Se entiende pues que la preocupación del aspirante a la presidencia norteamericana va en el sentido de que el fracaso de la guerra contra las mafias del crimen organizado y los capos de la droga que lleva a cabo el gobierno del presidente Felipe Calderón es atribuíble, no sólo a la fallida estrategia en la que sigue empeñado el mandatario panista, sino a los ‘fracasos’ de la política de seguridad fronteriza del gobierno norteamericano.

El pasado 1 de octubre, durante un acto proselitista en New Hampshire, el gobernador de Texas sugirió que si gana en 2012, frente al nivel de violencia en México enviaría tropas estadounidenses a ese país para ayudar a combatir el crimen organizado. Perry ha insistido en la presencia de la Guardia Nacional en la franja fronteriza como elemento disuasorio contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, pero esa fue la primera vez que se pronunció a favor del envío de tropas de Estados Unidos a territorio mexicano.

A final de cuentas el gobernador de Texas tiene razón. Si se junta la necedad de no querer cambiar de estrategia en la guerra de Calderón, con el fracaso de una política de seguridad fronteriza del gobierno norteamericano, la resultante es que las mafias, lejos de ser reducidas y sometidas, han alcanzado cada vez más un poder que antes no tenían o al menos no se les veía tan ostentosamente como ahora. Un ejemplo de ese fracaso son los operativos Receptor Abierto (Wide receiver) y Rápido y Furioso (Fast and Furious).

A través de ambos operativos se han colado a nuestro país miles de armas que han ido a parar a manos de los sicarios al servicio de los capos de la droga y del crimen organizado. Lo peor es que eso ha sido con la anuencia de las autoridades norteamercianas, pero evidentemente también con las de esta lado de la frontera. Porque en ninguna cabeza cabe, como han sostenido ambos gobiernos, que la administración calderonista ni enterada estaba de ese trasiego ilegal de armas. ¿De veras? Si es así, entonces como dijo Alejandro Martí: si no pueden, renuncien.

El propio escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010, lamentó el fracaso de la lucha que ha emprendido el gobierno de Calderón contra el narcotráfico, situación que, dijo, podría favorecer el regreso del PRI al poder en 2012. Vuelto al tema que le encanta abordar, dijo en una charla con Enrique Krauze que “la lucha emprendida con gran coraje del Gobierno mexicano contra las mafias, ha fracasado; las mafias da la impresión de que ganan; la violencia que ellas imponen es la que está en la actualidad”.

Todavía se recuerda cuando el presidente Calderón, en un Encuentro nacional de Vivienda celebrado en marzo del 2010, al hablar sobre el tema de la guerra contra las mafias, dijo que los criminales quieren quitarle al Estado el monopolio de la ley, el monopolio de la autoridad, el monopolio de la fuerza pública y el monopolio de la recaudación. Dijo que eso no se lo iba a permitir a esa ‘minoría ridícula’. Pero en los hechos se lo ha estado permitiendo.

¿Cuánto va a durar esa guerra?, es la otra pregunta ciudadana.Una respuesta lógica sería: mientras no acabe la enorme demanda de estupefacientes en Estados Unidos, país que más consume drogas en el mundo, ya que los capos mexicanos son sus proveedores naturales. Incluso por eso el ‘Vicentillo’ Zambada extraditado a Estado Unidos, declaró que El Chapo Guzmán tiene arreglos con la DEA para dejarlo pasar droga a la Unión Americana a cambio, dizque, de volverse ‘testigo protegido’ para que ‘sople’ dónde andan los otros capos de la droga y darles matarili. Viéndolo así, entonces el mal va para largo.

Como sea, el hecho es que al final el aspirante republicado a la Presidencia de Estados Unidos, Rick Perry, quizá tenga razón. Sólo que no vayan a salirle otra vez a los mexicanos con aquello que dijo el secretario de Gobernación, Francisco Blake, de que “las matanzas confirman que la estrategia oficial es la correcta”, como cabeceó un día La Jornada. Ojalá que el sexenio que viene no quede en manos de defensores de la vida desde la concepción, que al final acaban siendo viles justificadores de la muerte. ¿Cuántos muertos lleva la guerra de Calderón? ¿55 mil? ¿Más?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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