¿Qué hacer con Pemex?

PAULINO CÁRDENAS

Luiz Inácio Lula da Silva dijo que México no debe tener miedo de asociarse con la iniciativa privada para impulsar al sector energético. La conseja la entendió claramente Enrique Peña Nieto, quien después de reunirse con el ex mandatario brasileño el pasado miércoles durante su visita al país, aprovechó el comentario para convocar a los priístas a ser audaces con el fin de emprender la modernización de Petróleos Mexicanos con la participación de la iniciativa privada. Esto lo estará celebrando el Presidente quien ha sido promotor de esa idea, por lo que incluso propuso la reforma energética en 2008. En algo tenían que coincidir el ex mandatario mexiquense y el jefe del Ejecuivo.

Con lo que declaró, la mayoría entendió que el aspirante presidencial más aventajado de todos se estaba pronunciando por la privatización vil de la primera empresa estatal del país, pese a que aclaró que ese paso, de darse, sería sin comprometer la soberanía nacional ni la propiedad estatal de los hidrocarburos. Peña Nieto dijo que la modificación de la empresa a un esquema privado en las labores de exploración, explotación y refinamiento de crudo, formaría parte de un Estado eficaz. De ser así, se multiplicaría el otorgamiento de concesiones a empresas privadas mientras se determina hasta dónde pudiera llegar la privatización de Pemex si es que ese es el objetivo.

No es la primera vez que Lula invita a México a hacer lo que hizo Brasil respecto de su riqueza de hidrocarburos, incluso a poner en Bolsa la venta de acciones petroleras. Esta vez dijo que invitaba a que Petrobras y Pemex hagan una alianza estratégica para que ambas empresas sean socias para explotar mercados e invertir en tecnologías. “No es posibe que no tengamos idea de la importancia que eso tiene” reconvino. Esto, junto al llamado que propuso el más adelantado de los prospectos para llegar a Los Pinos el año próximo, volvió a poner en vigencia el tema del petróleo.

Curiosamente la coincidencia entre Peña Nieto y Felipe Calderón está en el  tema de qué hacer con el petróleo y sus recursos para reactivar esa industria, en tanto la raíz histórica y nacionalista de los hidrocarburos. Antes de la reforma energética propuesta por Calderón –la cual quedó mocha e inconclusa por la oposición principalmente de los legisladores priístas–, al principio de la administración de Vicente Fox, Pemex había otorgado contratos de servicios múltiples a empresas privadas y en este sexenio, recientemente se dieron contratos a dos empresas, una regiomontana y otra inglesa, para explotar campos maduros en Tabasco.

Durante su visita a Nueva York en mayo pasado, el Presidente dijo en una entrevista: “La gente y el Congreso deben entender que la única manera de asegurar el futuro es modernizar a Pemex a través de una nueva legislación (…) de una manera similar en la que lo ha hecho Petrobras 10 años atrás”, al tiempo que ponderó que los nuevos contratos para explotar campos maduros dan la flexibilidad para que empresas privadas se inserten en las obras de la paraestatal.

Incluso la Comisión Permanente del Congreso de la Unión acordó entonces citar a comparecer al secretario de Energía y al director general de Petróleos Mexicanos, para que explicaran lo que había querido decir el jefe del Ejecutivo en Nueva York, también sobre vender acciones de la parestatal, una empresa que no es privada y que sigue perteneciendo a todos los mexicanos según la Constitución.

Los legisladores de oposición también le criticaron haber dejado abierta la posibilidad de que consorcios privados de aquel país compren acciones de Pemex en la Bolsa de Nueva York, como si fuera una empresa privada. Pero con lo que dijo Lula el miércoles pasado y que cachó Peña Nieto diciendo que hay que modernizar Pemex, el tema de la presunta privatización de la paraestatal vuelve a resurgir.

Hay quienes dicen que fue Carlos Salinas de Gortari quien habría azuzado a Peña Nieto para que saliera presto a decir lo que dijo el miércoles siguiendo el consejo de Lula respecto de la modernización que requiere Pemex. Como se recordará durante su gestión Salinas impuso transformaciones y privatizaciones en el país como la de Telmex que dejó en manos de Carlos Slim siendo Presidente e impulsó un Tratado de Libre Comercio que más ha beneficiado a Estados Unidos que a México.

Quienes han leído su último libro afirman que ya se siente el ideólogo orgánico del PRI por lo que, aseguran, el ex presidente, tras bambalinas, empujará la idea de privatizar Petróleos Mexicanos y mientras la paraestatal podría seguir como hasta ahora, dándole más concesiones para la exploración y explotación de hidrocarburos a la iniciativa privada, nacional y extranjera. Sin duda se avecina una nueva etapa de disputas por el destino de la paraestatal. Soberanía y raigambre nacional de nuestros hidrocarburos contra el modernizarse o morir serán los temas. Por lo pronto el asunto ha empezado a dividir opiniones en el PRI.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



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