Víctima de su necedad

PAULINO CÁRDENAS

El Presidente acabará el sexenio siendo víctima de su propia necedad, compartida acaso con los que le vendieron la idea de utilizar al Ejército en labores que le corresponde encarar a corporaciones civiles y no militares, en la guerra que le decretó a las mafias del narcotráfico y el crimen organizado sin consultarle a nadie. Aunque Felipe Calderón ha recibido elogios del gobierno norteamericano por su ‘valentía’ al enfrentar a las mafias, la verdad es que las relaciones de México con Estados Unidos se han ido tensando cada vez más en torno a ese tema.

Esa absurda estrategia de querer combatir la violencia con violencia ha motivado que cada día el número de mexicanos muertos vaya en aumento. Se habla de que al cierre de este año habría más de 60 mil muertos dejados por los combates armados, además de cientos de personas que han sufrido desapariciones forzadas a manos de militares, marinos o policías federales, y las miles de familas que han tenido que desplazarse a lugares más seguros huyendo de la guerra. En el tiempo que ha durado esa lucha los capos no han visto mermado su poder, sino al contrario.

Cada vez son más las voces que reprueban la estrategia de la guerra de Calderón quien insiste en mantener a las Fuerzas Armadas haciendo un papel que no les corresponde, ya que constitucionalmente están para defender la soberanía del país en caso de una invasión de fuerzas extranjeras y realizar tareas a favor de la sociedad, no para jugar el papel de policías que persiguen delincuentes y cuyo adiestramiento no está hecho para eso. Al mandatario panista se le ha reprochado el haberse ido por la libre  y sacudir el avispero de las mafias, sin medir las consecuencias de lo que eso ha significado.

En la Declaración de Ginebra dada a conocer la semana pasada en Suiza, se hace hincapié en que la ‘línea dura’ adoptada por México contra los narcotraficantes, ha llevado la violencia a niveles más altos que en muchas zonas de guerra formales que se focalizan en distintas poblaciones del mundo. En el mismo documento se condena el papel que juega Estados Unidos como proveedor de armas a los cárteles mexicanos, calificando de ‘exagerado’ ese rol.

Sin decirlo, esa Declaración alude a los programas ‘Receptor Abierto’ que empezó a finales de la administración de George W. Bush y que cambió de nombre al de ‘Rápido y Furioso’ con Barack Obama, a través de los cuales se han dejado pasar deliberadamente cientos de armas de Estados Unidos a México, dizque para seguirles la pista y dar con las guaridas de los delincuentes organizados. Lo malo es que ninguna autoridad, ni norteamericana ni mexicana, dice haber conocido de ese criminal tráfico deliberado de armas.

El mismo documento suizo cuestiona el uso que ha hecho Calderón del Ejército en esa tarea de perseguir delincuentes de las mafias del nacotráfico y del crimen organizado. También señala que el éxito de la decisión tomada hace cinco años por el presidente mexicano de usar a las Fuerzas Armadas para combatir a los cárteles, “es discutible”.

El propio Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, al recibir la presea Belisario Domínguez que otorga el Senado de la República, dijo que tanto la situación económica como el de inseguridad que prevalece en México, resultan insoportables e inadmisibles, al tiempo que demandó sacar al Ejército de esa lucha en la que el Presidente tiene inmersas a las Fuerzas Armadas contra el crimen organizado.

Frente a Calderón, el creador del PRD y líder moral de las izquierdas señaló que “en la democracia, la seguridad y la justicia son asuntos de la autoridad civil”. Propuso cambios en la estrategia gubernamental antinarco, que ha sido –dijo– insuficiente. Planteó crear un cuerpo especial encargado de hacer frente a la delincuencia, que permita liberar al Ejército de la responsabilidad que le han asignado en materia de seguridad pública”.

Las fuerzas armadas, expresó Cárdenas, “no pueden seguir expuestas a riesgos derivados de una función que no les corresponde. Es necesario fortalecerlas como el cuerpo que resguarda y garantiza la integridad de la nación”… Más tarde, y en otro evento, Calderón respondería que no hará ningún cambio alguno a su estrategia de guerra hasta el final de su sexenio.

Y el poeta Javier Sicilia, que encabeza el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, señaló en Washington que “el presidente Calderón tendrá que pagar por su responsabilidad en los miles de muertos de esta guerra”. Indicó que aunque “no es el papel del movimiento pedir un juicio, pero (el mandatario panista) tendrá que enfrentar sus responsabilidades”. Y puntualizó: “Los hombres tienen que pasar por la justicia, los actos se pagan y la justicia exige una retribución a tanto dolor”.

Pero el Presidente no entiende. O no quiere entender. Luego entonces es una necedad  que tendrá que enfrentar de cara a la nación.

pcardenascruz@yahoo. com.mx

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