Guerra, negocio siniestro

PAULINO CÁRDENAS

El presidente Felipe Calderón dista mucho de ser un Comandante en Jefe eficiente, ya que en los años que lleva al frente del mando de las Fuerzas Armadas no ha podido aprehender a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera, líder del cártel de Sinaloa. Según publicó hace unos días The Washington Post, el mandatario panista está ‘desesperado’ por atraparlo antes de que concluya su mandato y demostrar que es un jefe supremo militar capaz, a pesar de que su cada vez más impopular guerra le podría costar la Presidencia a su partido en el 2012.

Una de las razones, según una leyenda urbana que circula en México desde hace tiempo, es que El Chapo es el capo consentido del gobierno federal, quien huyó de la prisión de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco el 19 de enero de 2001 –con la supuesta complicidad de autoridades del gobierno de Fox según el libro de Anabel Hernández ‘Los Señores del Narco’–, y quien por el dinero que tiene acumulado sigue apareciendo entre los más ricos del mundo, según la revista Forbes.

Se dice que esa complacencia con el cártel que Sinaloa es para estar en la misma frecuencia con la DEA, organismo antinarcóticos norteamericano que, según el ‘Vicentillo’ Zambada Niebla –hijo del ‘Mayo’ Zambada, socio de Guzmán Loera–, extraditado a Estados Unidos para ser juzgado allá, el famoso capo sinaloense goza de un pacto de inmunidad y no persecusión a cambio de darle información a esa corporación sobre líderes criminales rivales del sinaloense, para supuestamente dar con ellos en México.

Señala la publicación norteamericana bajo la firma de William Booth y Nick Miroff, que en el quinto año de una terrible guerra en México que ha dejado exhaustas a las fuerzas militares, consumido la presidencia de Felipe Calderón y dejado un saldo de 43,000 muertos –acá se habla de al menos diez mil muertos más–, por la violencia del narcotráfico, el fundador del cártel de Sinaloa es el comandante supremo de las mafias y el mayor proveedor de drogas a EU y que, aunque está escondido, no está huyendo.

Añade el Post que según mandos de primer nivel del gobierno de Calderón, los equipos militares han estado cerca de atraparlo en varias ocasiones. Pero a pesar de ese tipo de aserciones, imposibles de corroborar, Calderón no ha podido contrarrestar la percepción pública de que tanto su gobierno como el Ejército han sido suaves y hasta han ayudado a El Chapo. Para algunos analistas, en el fondo al gobierno no le convendría que muera El Chapo, pues dejaría un vacío inmenso que desataría una guerra por la sucesión de su liderazgo criminal en verdad sangrienta.

Otro ejemplo de la deficiente tarea del Comandante en jefe militar y sus servicios de inteligencia, es que nunca supieron, dizque, del trasiego de armas que se estaba llevando a cabo desde finales del régimen de George W. Bush, y en lo que va de la administración  de Barack Obama, bajo los operativos ‘Receptor Abierto’ primero, que después cambió al nombre de ‘Rápido y Furioso’, ambos a cargo ambos de la oficina para el Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego norteamericana, la ATF, que ha dejado al menos 200 muertos.

Otra nota de esta semana fechada en Washington señala que dos tercios de las casi 100 mil armas recuperadas en México en los últimos cinco años –se habla de más de 94 mil–, tienen su origen en las armerías de Estados Unidos, que se han convertido en la principal fuente de suministro para los cárteles de la droga. Es decir que se estaría hablando de unas 64 mil armas o más que en lo que va del sexenio han caído en manos del crimen organizado. Esto fue reconocido por el Departamento de Justicia de la Unión Americana.

“Tenemos que hacer algo para que las armas no sigan llegando a los criminales (en México)”, aseguró Lanny Breuer, director anticrimen dependiente de dicho Departamento, al reconocer que ésta cifra de armas que han pasado principalmente desde las armerías ubicadas en los estados fronterizos de Texas, California, Arizona y Nuevo México hacia territorio mexicano, puede ser aún mayor.

¿Qué misterio encierra esa aparente deficiencia del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y las fallas de inteligencia de su séquito bélico en pleno? ¿Por qué no se atacan las fuentes de financiamiento del narco? Un día se sabrá. Mientras tanto El Chapo seguirá haciendo de las suyas y el tráfico de armas de Estados Unidos a nuestro país continuará, sin que nadie diga nada.

Que los mexicanos se jodan porque business are business. No hay otra explicación. No tardará mucho en saberse quiénes están detrás, que no es uno solamente. Porque las guerras son un gran negocio y requiere de cómplices. Por eso los muertos no importan. Son daños colaterales de ese negocio siniestro.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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