Los besos anti-odio

PAULINO CÁRDENAS

El ejemplo aquel que puso en México el poeta Javier Sicilia de sellar con besos en la mejilla la intención de amor y paz con miembros del Poder Legislativo al finalizar una de las reuniones del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, lo ha hecho suyo Benetton en su nueva campaña publicitaria, pero de manera mucho más avanzada, obvia, atrevida y sorprendente para muchos, llevando como tema el beso en la boca como muestra amorosa y señal de anti-odio, entre líderes mundiales política o religiosamente antagónicos.

A base de fotomontajes se muestra en formatos gigantes los rostros en close up del presidente Barack Obama besando a varios líderes mundiales con los que no se lleva, entre ellos Hugo Chávez, y también ósculos del Papa, así como de líderes antagónicos como los de Corea del Norte y Corea del Sur, con los cuales la firma de ropa italiana pretende combatir la cultura del odio. La de Benedicto XVI besando en la boca al líder musulmán el imán Ahmed el Tayeb fue retirada por los reclamos a Benetton.

El tema de los besos causó polémica en México a finales de julio pasado, al término de la primera reunión celebrada en el Alcázar de Chapultepec entre los miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad encabezados por el poeta Javier Sicilia e integrantes de la Comisión Permanente, donde hablaron por más de cinco horas sobre la agenda política y de inseguridad que prevalece en el país.

Al finalizar el evento, el poeta y escritor le dio por sellar con besos la reunión, como en símbolo de amor, paz y buena voluntad. Una foto que causó sorpresa fue donde aparece Sicilia tomando del rostro al senador sonorense Manlio Fabio Beltrones dándole un beso en la mejilla. Esa moda fue él quien la implantó en el país. Ahora la firma de ropa Benetton la he hecho suya, pero a su manera.

Esta compañía ha dado siempre de qué hablar con sus campaña publicitarias, haciendo sutil y a veces abierto escarnio del sufrimiento humano, poniendo en evidencia en algunos la podredumbre humana, a veces mostrando gente totalmente desnuda o aquel donde un sacerdote besaba a una dama como si fuera un vil don Juan. Otros que han causado polémica han sido donde aparecen en pleno ‘clinch’ amorosos modelos del mismo sexo o gente de diferente raza en tórridos escarceos libinidosos.

La actual campaña de esa firma, denominada ‘Unhate’, tiene como tema central el beso entre los líderes políticos y religiosos del mundo y cuyos publicistas explican que se trata de una invitación a contrarrestar el odio que prevalece en el mundo. El caso es que al ser lanzada ha motivado sorpresa, hilaridad, sonrojos, críticas y aplausos. Los afiches gigantes han sido colocados en lugares públicos en Italia incluído los trenes metropolitanos.

El asunto es que el trasfondo del mensaje es lo que cuenta, independientemente del tratamiento tan obvio y directo que se le ha dado a esta campaña, ya que cumple su cometido de llamar la atención popular internacional con la intención de que sea motivo de pláticas en las reuniones de cantina, restaurantes y tertulias familiares, que son los nichos-objetivo a los que va dirigido principalmente el mensaje, además, claro, del sector de líderes políticos del mundo, en especial los que aparecen en los fotomurales.

¿Qué pasaría si esa campaña se adoptara en México entre los líderes antagónicos o cuasi, como por ejemplo, Calderón y Peña Nieto, Calderón y AMLO o éste con Ebrard o el mismo López Obrador con Elba Esther o el líder del cártel de Sinaloa con el de Los Zetas? ¿Cómo se verían en el zócalo de la capital del país o en las principales estaciones del Metro sus fotomurales? ¿Cómo sería tomado ese mensaje mexicano anti-odio como el de Benetton con su ‘Unhate’? La verdad es que en nuestro país hace falta quien convoque al amor y a la paz y no a la guerra.

Una señal la dio este martes Andrés Manuel López Obrador, al señalar en su discurso de aceptación como candidato de ‘unidad’ de las izquierdas, que pretende convertirse en promotor de una ‘República amorosa’. Desde julio del año pasado anda con esa cantaleta que pocos le creen, ya que muchos no olvidan cuando era un potencial incendiario de pozos petroleros en Tabasco, cuando perdió la oportunidad de haber ganado por soberbio, cuando mandó al diablo a las instituciones o cuando se erigió en ‘presidente legítimo’.

El tabasqueño cambió radicalmente su discurso; ya no habla por ejemplo de ‘la mafia del poder’ que fue tema de su libro. Ahora se dice amigo de los empresarios y presume de llevarla de ‘a piquete de ombligo’ con Carlos Slim, cuando él sabe que siempre ha representado a lo más torcido e impositivo de la izquierda, y al priísmo corporativo del que fue parte. Pero no hay que negar que anda haciendo su esfuerzo como predicador, con un nuevo disfraz: el de amor y paz. Sólo le falta demostarlo con besos, como lo hizo Javier Sicilia y como lo promueve Benetton en su polémica campaña.

pcardenasrcuz@yahoo.com.mx


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