Las hipótesis siguen

PAULINO CÁRDENAS

Una nueva hipótesis no oficial supone si acaso el helicóptero en el que falleció el secretario Francisco Blake Mora habría sufrido algún desperfecto en vuelo, y conociendo los pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana que conducían el aparato, que cerca existe un campo aéreo en la base de entrenamiento mililtar en el Campo Militar 37-B donde se adiestran a las Fuerzas Especiales anticrimen, buscaban aterrizar de emergencia en esas instalaciones ubicadas en el municipio de Temamatla, estado de México a donde nunca llegaron por haberse estrellado la nave a velocidad crucero en el cerro del Ayaqueme, posiblemente a causa de la espesa neblina, razón por la cual el expermientado piloto Felipe Bacio Cortés habría tenido que desviar su ruta, cuyo destino era Cuernavaca.

Podrá decirse que esta otra versión es parte de las teorías conspirativas que han acompañado en este y el anterior sexenio a los tres casos de altos funcionarios muertos al desplomarse los aparatos en que viajaban –el de Ramón Martín Huerta en el de Vicente Fox y los de Juan Camilo Mouriño y  José Luis Santiago Vasconcelos, y el de Francisco Blake Mora y el subsecretario Felipe Zamora en la administración de Felipe Calderón–, en los que reiterativamente las autoridades encargadas de las indagatorias le han atribuído a condiciones atmosféricas, de impericia y decisión de los pilotos, las causas de esos fatídicos eventos. En los tres casos dichas autoridades descartan que hayan sido atentados. Sin embargo, es la estadística la que conspira en contra de las versiones oficiales.

En el caso de Blake Mora, un reporte de la consultora texana Stratfor (Strategic Forecasting Incorported), especializada en temas de seguridad e inteligencia con reconocido prestigio mundial, señala que “con el desplome de la aeronave en la que se desplazaba el secretario de Gobernación es fácil realizar conclusiones y sospechar un acto de sabotaje. También ha habido dos secretarios muertos en desastres aéreos, lo que contribuye a las versiones de teoría de la conspiración” y añade que no debería descartarse la posibilidad de un sabotaje en ese evento fatídico sucedido el viernes pasado. “Si se trata de sabotaje, fue uno muy sofisticado”, comentó Scott Stewart, vicepresidente de Tácticas de Inteligencia de Stratfor.

Había dicho que una posible causa del desplome del aparato pudo ser “la contaminación en la gasolina” ya que pudo haber estado involucrada la mano humana, abriendo la duda sobre la posibilidad de que el combustible pudo ser alterado, y si “el helicóptero también estaba agendado para transportar al Presidente Calderón en ese día”, estos factores “podrían ser puntos determinantes para la hipótesis de la intervención humana”, señaló esa empresa.

La Presidencia desmintió la versión de que Calderón viajaría en ese mismo helicóptero de Los Pinos al hangar presidencial ese mismo día, para dirigirse a Hawaii donde participaría en la Reunión de Líderes Económicos del Mecanismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico y sostendría una reunión con el Presidente de EU, Barack Obama, y el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper.

La propia consultora asegura que las similitudes entre la muerte del también secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en noviembre de 2008 y la de Blake Mora, obligan a pensar en la posibilidad de atentados, situación por la que se seguirán evaluando todas las probabilidades. Las autoridades descartan la posibilidad de una explosión o una bomba.

Señala también que habría que indagar si hay evidencia de amenazas previas contra alguno de los pasajeros; rescatar datos de inteligencia de diversas fuentes que prueben un presunto sabotaje; el balance de las condiciones mecánicas de la aeronave, con énfasis en las condiciones de las cuestiones hidráulicas y de los motores; así como el número de horas de vuelo del helicóptero. También recomienda obtener la ruta y geografía del viaje, los mensajes telefónicos de texto de los pasajeros durante el vuelo, testigos presenciales del accidente y datos del GPS (Global Positioning System: sistema de posicionamiento global) de la aeronave.

Habría que ahondar pues, en lo que pudo haber motivado realmente el fatídico vuelo del helicóptero Super Puma del Estado Mayor que se desplomó y donde falleció el secretario Blake Mora, al estrellarse el aparato en que viajaba en un cerro cerca de Temamatla, estado de México, municipio donde se ubica el Campo Militar 37-B y un Centro de Adiestramiento del Ejército y la Fuerza Aérea en el que se prepara a cuerpos especiales para la lucha anticrimen. Las autoridades insisten en que fue un accidente, como sucedió en los casos donde fallecieron Ramón Martín Huerta y Juan Camilo Mouriño junto con José Luis Santiago Vasconcelos. Las dudas persisten.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Anuncios

Los comentarios están cerrados.