Poiré, aprendiz de todo

PAULINO CÁRDENAS

El amiguismo volvió a imponerse. El presidente Felipe Calderón prefirió a un incondicional que a un experto para el cargo que no debería quedar circunscrito a defender los términos de la guerra que es a lo que de facto se dedicará el nuevo secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, aunque también dizque se encargará de ‘garantizar’ unas elecciones limpias y evitar que el narcotráfico se inmiscuya en ese proceso. Con esa designación resulta obvio que la prioridad primera y última del presidente Felipe Calderón seguirá siendo su fracasada guerra contra las mafias.

La clase política, incluída la del propio PAN, se había creado la expectativa de que el relevo del difunto Francisco Blake Mora, debía ser una gente avezada en las lides políticas, un experto con mano izquierda para el manejo de crisis, no sólo política sino social, en momentos tan difíciles por las que atraviesa el país, y no una gente que ha sido aprendiz de todo y oficial de nada. Sin trayectoria como militante en el partido blanquiazul nunca ha tenido una actuación pública relevante, y menos política, tema del que acaso sea teórico.

Ha sido más bien gestor de encargos que por diversas circunstancias ha dejado a medias. Y para colmo será promotor principal del escarnio en el que insiste el PAN-gobierno envolver todo lo que huela a priísmo. La nación, en vista de las crisis que padece –en lo político, social y económico–, requiere de alguien que con sus buenos oficios sea el fiel de la balanza entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo pero el orondo funcionario sólo hará a pie juntillas lo que le ordene hacer su jefe.

Definitivamente las cualidades que el Presidente le vió al ex titular del Cisen no la comparten quienes integran la clase política aunque los paleros del gobierno apuntalan la designación. Ayer, durante la ceremonia del 101 aniversario de la Revolución Mexicana, empezó a dar color sobre la misión a la que llegó al cargo.

Dijo que “hay un signo preocupante de grupos delictivos pretendiendo amedrentar a la población durante alguna jornada electoral”, refiriéndose, sin mencionarlo –teme llamar a las cosas por nombre– a la versión que empezaron a manejar los panistas para tratar de justificar la derrota del PAN en Michoacán, empezando por lo que dijo la gran perdedora de esa contienda electoral, Luis María Calderón, la hermana del Presidente.

Es obvio que por ahí irá primordialmente la gestión del nuevo titular de Gobernación: la de hablar, hablar y seguir hablando del ‘peligro para México’ que son los cárteles del narcotráfico a los que sin medir sus consecuencia le decretó la guerra su jefe hace cinco años. Esa será la pauta de la campaña del PAN-gobierno con vistas a las elecciones del 2012, ya que el panismo no tendrá a nada qué aspirar en los comicios del año próximo.

La ‘línea’ a Poiré se la tiró ayer mismo el Presidente al señalar, durante el mismo evento, que no debe permitirse ‘la intromisión de criminales en la determinación del voto libre de los ciudadanos’ en el 2012, porque la democracia conquistada con aquella gesta ‘se puede también perder y extrañar’. Algo quiso decir Calderón con esto.

Bajo esa óptica, por ello una corriente de opinión señala que en un momento dado Poiré podría pugnar por ‘reventar’ las eleciones de 2012 ya que, según ha empezado a marcar la pauta su jefe, la criminalidad será manejada ‘como un peligro para México’. Esto en virtud de que el PAN-gobierno no tendría ninguna posiblidad de triunfo para repetir en la Presidencia por tercera vez consecutiva. Ni quien dude que la disputa por el poder será entre el candidato priísta Enrique Peña Nieto y el tabasqueño Andrés López Obrador.

Después del fracaso de la guerra contra las mafias, más aún con el negro legado de alrededor 55 mil muertos que ha cobrado esa aventura bélica, Calderón tiró ‘linea’ a Poiré ayer, para empezar  a fraguar otra ‘campaña del miedo’, ya no con López Obrador como protagonista de que era ‘un peligro para México’, sino con el avance del crimen organizado que podría incidir en las votaciones del 2012 según el mandatario panista, para así azuzar a los mexicanos con el monstruo de mil cabezas que él mismo despertó.

Se supone que será el nuevo secretario quien lleve la batuta de esa campaña del miedo basada en la supuesta intromisión del crimen organizado en asuntos electorales, cosa que ni siquiera el gobierno federal pudo probar con aquel escándalo del Michoacanazo. No pocos consideran que el imberbe funcionario habrá de ser apoyador incondicional de esa ‘campaña sucia’ de la que habló Enrique Peña Nieto durante su gira a Washington, la cual seguirá cebándose contra el PRI y sus principales protagonistas, aunque  algo le tocará también al tabasqueño y sus adláteres de izquierda.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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