FCH busca corresponsables

PAULINO CÁRDENAS

Al hacer un balance de sus cinco años de gobierno, el presidente Felipe Calderón habló de un México utópico. En el Campo Marte, enclave militar que lleva el nombre del Dios de la Guerra, le dedicó gran parte de su discurso a su obsesión de gobierno que ha sido la persecusión armada contra los capos de las drogas y del crimen organizado, usando a mandos y efectivos del Ejército y de la Armada como policías, batalla que ha tenido resultados muy desalentadores no tanto para el gobierno, sino para miles de familias que han perdido hijos, padres y hermanos en esa inútil y cruenta lucha.

Si bien se dedicó a ponderar y defender a ultranza la fallida estrategia que sostiene contra ese flagelo, se abstuvo de hablar de los más de 60 mil muertos que lleva en su haber esa aventura bélica. Y en tanto han quedado en el limbo los reclamos del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad para que el gobierno investigue los casos de tantos inocentes muertos por la narcoguerra, el mandatario panista habló de la reciente creación del sistema Províctimas para hacer creer que es la respuesta a esa demanda, pero que sólo es un remedo de lo que se exige.

Según Calderón, ningún otro gobierno había logrado en la historia de México más hazañas sociales y económicas que el suyo. En su discurso hubo sólo autoelogios y cero autocrítica seria a sus políticas públicas omisas o inacabadas. Se dedicó a sobredimensionar metas medianamente logradas, aunque la promesa de campaña de crear empleos siga siendo una asignatura pendiente. Con un ostentoso aparato de seguridad, aún faltando un año para que termine, el michoacano pareció por momentos estarse despidiendo de quienes han creído en él.

Culpó a los legisladores de la oposición –del PRI pues– de no haber logrado las reformas que requiere el país y señaló que si bien el Presidente no tiene mayoría en el Congreso, ‘somos más los que creemos que la reforma de la política en México debe centrars en ampliar el poder de los ciudadanos y no en restringirlo. Con esto continuará con más ahínco por parte de voceros, la cascada de acusaciones que ya hay contra el tricolor. También al Poder Judicial le tocó un rozón.

Al respecto dijo que se deben revisar no sólo sus estructuras sino a sus integrantes, para no caer en actos de colusión con las mafias. ‘Sé que la gran mayoría de jueces y magistrados son personas intachables, pero debemos entender que el poder corruptor y de intimidación de los criminales puede poner a jueces y magistrados en la mira, y debemos estar preparados para ello, porque nadie está exento de ese mal’.

Habló también de programas populistas y electoreros –como el de ‘70 o más’ y ‘Oportunidades’ a través del cual el gobierno federal ofrece ayuda en especie y la entrega de dinero a adultos mayores y gente de escasos recursos, o el nuevo programa a través del cual se entregarán tarjetas de crédito a diversas comunidades pobres e indígenas del país cuyas cuentas irían a fondo perdido–, con miras a sumar simpatías y atraer el voto hacia el PAN en los comicios del 2012.

Presumió a la audiencia que México es ejemplo de fortaleza financiera y que tiene una macroeconomía envidiable comparada con países como Estados Unidos y los de Europa que están al borde de la bancarrota, los que acabarían pidiéndole ayuda a México a través del FMI, como se ha venido filtrando con motivo de la visita a México de Christine Lagarde, directora gerente de ese organismo financiero. ¿Por qué si hay dinero para ayudar a otras naciones no lo hay para incentivar ingentes necesidades en México?, preguntarán quienes padecen de severa precariez económica.

Y por más que diga que la pasividad de los gobiernos anteriores facilitó la expansión del narco, hay dos asuntos que saltaron a la palestra este fin de semana relacionados con declaraciones de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), respecto a las mafias mexicanas que operan en nuestro país y en la vecina nación norteamericana, que volverán a poner en evidencia a su administración y no a las que le predecedieron.

Por ello, al Presidente le urge hallar corresponsables de su guerra –la cual seguirá hasta el último día de su sexenio según reiteró–, para que todos los sectores de la población y la clase política le entren a apoyar su fallida estrategia, sin duda en busca de repartir culpas a la hora del recuento final, donde lo más dramático será el número de muertos que sigue creciendo a un ritmo escandaloso.

Esto último sería la punta de la hebra que pudiera empezar a jalar el fiscal general de la Corte Penal Internacional de La Haya respecto a la denuncia que interpuso el viernes 25 de noviembre un grupo de intelectuales, académicos y periodistas contra Calderón, su gabinete de seguridad, y varios capos de la droga. De ahí la urgencia de hallar corresponsables.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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