Vienen más narcobroncas

PAULINO CÁRDENAS

En dos reportajes de Ginger Thompson para The New York Times, se asegura que desde hace varios años la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, ha venido metiendo clandestinamente millones de dólares a México y ‘lavando’ dinero en bancos norteamericanos, proveniente del narcotráfico que opera en nuestro país. Según la publicación, ese ‘blanqueo’ de dinero serviría para identificar cómo trabajan las organizaciones criminales, cómo mueven el dinero, cómo mantienen sus activos y quiénes son sus líderes. Esto supuestamente se estaría realizando con la ayuda y beneplácito de anteriores y actuales autoridades federales mexicanas.

El rotativo pone de manifiesto que este tipo de operaciones son especialmente delicadas, puesto que cuestionan la efectividad de la agencia para acabar con capos de la droga, ponen de relieve las preocupaciones diplomáticas sobre la soberanía mexicana y difuminan la línea entre la vigilancia y el delito de facilitación. Ese operativo secreto de la DEA es similar al de Rápido y Furioso de trasiego ilegal de armas de EU a México, sobre el cual, tanto las más altas autoridades del vecino país como del nuestro, han sostenido que ‘nada sabían’, no obstante que ese tráfico pasaba hacia este lado de la frontera entre otras partes por las propias aduanas.

Y apenas unas horas después de que el gobierno de México recibió un superavión con un valor de 43 millones 33 mil dólares como parte de la Iniciativa Mérida de ayuda norteamericana contra el narcotráfico, esa misma agencia antidrogas de Estados Unidos informó al Congreso de su país que a pesar de que la administración calderonista rechaza la existencia de vínculos entre los cárteles de la droga y grupos terroristas islámicos, tiene informes de que ese vínculo existe y ‘está bien establecido’.

No obstante, con lo que publicó The New York Times, vuelve la cargada del gobierno de Estados Unidos contra el gobierno de Felipe Calderón, ahora con el operativo de lavado de dinero de la DEA, proveniente de cárteles mexicanos, asunto que  ya ha sido atraído por el Congreso norteamericano a través del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de ese país que preside Darrell Issa, el mismo que obligó a que tanto el FBI como la DEA aceptaran haber participado en el operativo Rápido y Furioso.

Se dice que en una carta que envió al procurador general de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, el senador republicano le advierte que el Comité que encabeza irá a fondo con ese asunto de ‘blanqueo’ de dinero, igual que hizo con el de trasiego ilegal de armas a México, y en cuya misiva habría señalado que sobre ese operativo de la agencia antidrogas de aquel país, tiene conocimiento que se celebró con la ayuda y cooperación de autoridades del gobierno mexicano.

Como se sabe, Issa se empeñó en desentrañar el caso de Rápido y Furioso –que en las postrimerías el gobierno de George W. Bush se llamó Receptor Abierto–, operativo planeado por la Oficina para el Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), con la anuencia del procurador Holder como lo supone Issa, pese a que el funcionario de Justicia niega que haya estado enterado, igual que ha sucedido con las autoridades mexicanas en este caso del tráfico ilegal de armas.

Allá y acá se cacarean mucho las supuestas bondades de las áreas de inteligencia –de espionaje pues– dizque para estar atentos de las actividades de los narcotraficantes. Sin embargo, las cúpulas de mando salen luego con que ‘nada sabían de nada’ de ese tipo de operativos, lo que por supuesto nadie se traga. Y menos el senador republicano que encabeza el Comité  de Supervisión de la Cámara de Representantes en Washington. Si las autoridades mexicanas no sabían de esos planes, equivaldría a que el gobierno de Estados Unidos se habría estado burlando del gobierno mexicano al realizarlos sin su anuencia y violando territorio nacional, lo que nadie en su sano juicio cree.

El gobierno mexicano habría dado ya la orden para que se ‘exija’ a Washington ‘explicar de qué se trata’ lo que publicó The New York Times. El asunto parece haberlo tomado el Senado de la República pero con una actitud más de trámite que otra cosa, ya que algunos legisladores andan viendo en qué gastan su espléndido aguinaldo y otros a ver qué raja sacan del rejuego electoral. Lo que queda claro es que el republicano Darrell Issa ha puesto en jaque a la DEA, lo que repercutirá en el gobierno de Felipe Calderón.

Acaso por ello en diferentes foros el mandatario panista anda apurado buscando aliados para su guerra, exaltando las bondades bélicas para tratar de convencer que esa lucha armada es para velar por la seguridad de los ciudadanos, aunque a estas alturas en estos haya ira, resentimiento, temor y terror, por lo que consideran un empeño atrabiliario el seguir con la misma fallida estrategia que sólo ha dejado miles y miles de muertos, mientras las mafias siguen en lo suyo como si nada.

pcardenascruz@yahoo.com.mx.

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