Cayó Calderón de su bici

PAULINO CÁRDENAS

Por segunda vez en lo que va de su administración, Felipe Calderón cayó de su bicicleta. Esta vez, se dijo, fue al intentar esquivar un vehículo en la isla de Cozumel el pasado día 23, resultando ileso. Según testimonios, el mandatario perdió el control, derrapó y cayó al pavimento por evitar chocar con el auto cuando transitaba en dirección de Sur a Norte en el malecón Rafael E. Melgar a la altura de la calle Adolfo Rosado Salas. De inmediato miembros del Estado Mayor Presidencial que lo custodiaban lo auxiliaron y quisieron llevarlo al hospital para una revisión, pero el Presidente se negó y se encaminó nuevamente en su bicicleta a la Quinta Maya su lugar de hospedaje.

Si en realidad el mandatario panista quiso esquivar un auto y por eso perdió el equilibrio y cayó al suelo, ¡pobre conductor¡ ¡le habría ido como en feria! Porque nadie cree, ya que los hechos demuestran cotidianamente lo contrario, que cuando el Presidente anda por las calles para asistir a algún evento en cualquier lugar del país, está siempre supercustodiado por cielo, mar y tierra por militares y personal del Estado Mayor, asunto que no habría sido la excepción en el caso de su caída en aquella isla del caribe mexicano, en donde según esto el tránsito se mantuvo igual, sin cortes a la circulación, como si paseara en su bici cualquier hijo de vecino. Sin embargo, habría que creer la versión como dicen que fue.

No obstante las supicacias vuelven a surgir, como cuando cayó de su bicicleta a finales de octubre de 2008, en los jardines de Los Pinos, , según también la versión oficial, del que resultó con fractura de la cabeza del húmero (hombro) izquierdo, así como una contusión en la rodilla izquierda. En un comunicado la Presidencia indicó entonces que al realizar su rutina de ejercicio matutino, el mandatario panista había tenido un percance al caer de su bicicleta en el interior de la casa presidencial. Lo que mucha gente se pregunta es por qué la insistencia de andar en bicicleta, cuando ya había tenido un accidente similar, dando lugar a que se especulara sobre aquella caída.

Cierto es que cuando viaja, Calderón suele realizar a donde se encuentre, actividades al aire libre, cuando no es el ciclismo es el buceo u otras actividades como en las que salió actuando para una serie de promocionales turísticos hace unos meses, con los que buscaba atraer visitantes de Estados Unidos y otras naciones a México. En el promocional “México The Royal Tour”, él mismo fue el protagonista de varios deportes extremos, como buceo, rapel, tirolesa; cabalgata y un viaje en globo aerostático.

Esta vez, de acuerdo con diarios de Quintana Roo y de la península de Yucatán, los hechos ocurrieron cerca de las 19 horas luego de que el mandatario llegó el fin de semana a la isla. Una hora después de llegar se puso su ropa deportiva y salió a pedalear, como es su costumbre, custodiado por miembros del Estado Mayor, también montados en bicicleta, quiso realizar un recorrido por el malecón de la isla al atardecer.

La caída que sufrió, para algunos testigos fue ‘aparatosa’ y para otros ‘no pasó a mayores’. Obviamente en los medios locales el “bicicletazo presidencial” fue la nota del día. Algunas versiones señalan que Calderón iba de paseo acompañado por varias personas, entre las que se encontraba la esposa del presidente municipal de Cozumel, María Luisa Prieto de Joaquín, quienes circulaban por el malecón Rafael E. Melgar.

La comitiva, encabezada por el Presidente y su esposa, Margarita Zavala, llegó a esa isla el pasado fin de semana para pasar las fiestas navideñas. Se informó que la Nochebuena sería celebrada por la familia Calderón Zavala con una velada en la isla de la Pasión, a la que asistirán miembros de su gabinete y sería amenizada por artistas de primer nivel.

Lo que mucha gente se pregunta es, ¿qué pasaría si el Presidente de la República le sucede algo grave? ¿Y si llegase a quedar imposibilitado por un golpe en la cabeza, aún teniendo casco protector? O peor aún, ¿qué pasaría si falleciera a consecuencia de una caída? Nada es descartable porque los accidentes suelen ser, desde benignos, hasta mortales. ¿Eso no le preocupa a Calderón? ¿Sus asesores se lo advierten pero no les hace caso?

En el libro ‘La inoportuna muerte de un Presidente’, su autor Alfredo Acle Tomasini plantea la posibilidad de que el Primer Mandatario de nuestro país muera. Para el autor, es “una novela política en nuestra realidad contemporánea”. La novela inicia cuando una mañana se dan cuenta que el Presidente de México está muerto. La trama se desarrolla en un entorno de Congresos fragmentados y sin un presidencialismo. “En México no hay un sucesor designado”, destacó Acle Tomasini en entrevista con Eduardo Ruiz Healy.

La ausencia permanente del Presidente causaría un cisma en México porque, aunque la Constitución diga una cosa en su artículo 84 o se esté proponiendo que en caso de ausencia permanente del jefe del Ejecutivo, el sustituto pudiera ser el Presidente de la Suprema Corte, el secretario de Gobernación, el de Hacienda  o alguno de los líderes del Senado o de la Cámara de Diputados, como sea, el asunto se pondría color de hormiga conociendo las ambiciones del poder que cuando se trata de obtenerlo, nadie respeta leyes ni preceptos constitucionales.

La ausencia del Presidente de la República debería preocupar al propio mandatario panista y a sus consejeros, debiendo considerar lo que pasaría si faltara de manera permanente, por andar en bicicleta y sufrir una caída. Parece cosa nimia, pero una caída en bicicleta podría ser mortal para cualquier jefe del Ejecutivo, lo que no debería descartarse ni tomarse a juego. Ya van dos veces que acontece, según la información oficial. ¿La tercera será la vencida? ¿Esta consciente el Presidente y sus asesores del riesgo que ello entraña? O les vale, como diría el promocional de Televisa. No cabe duda que la indolencia es hija de la irresponsabilidad.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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