Más tráfico de armas

PAULINO CÁRDENAS

Primero fue la operación ‘Receptor Abierto’ así llamada a finales de la administración de George W. Bush; luego con Barack Obama cambió de nombre al de ‘Rápido y Furioso’, y ahora salió otra más llamada ‘Arma Blanca’ (White Gun), de la que tampoco nadie sabe nada. Ni allá ni acá. Todas relacionadas con supuestos programas de la Oficina para el Control de Armas en Estados Unidos (ATF), dizque para seguirle la huella a los capos mexicanos que las compraban, y dar con sus guaridas en territorio nuestro.

Pero como todo mundo sabe, era un tráfico ilegal de armas, solapado por autoridades norteamericanas y mexicanas, cuyos máximos mandos dicen no saber nada de nada. Ni las autoridades estadounidenses saben de qué les hablan cuando se mencionan las operaciones ‘secretas’ ni las mexicanas tampoco. No saben quiénes la autorizaron ni quiénes operaron esos proyectos para supuestamente dar con líderes de la droga. Pero el hecho es que ahí están.

Lo que llama la atención es que el Departamento de Estado norteamericano que encabeza Hillary Clinton, y el de Seguridad Interna con Janet Napolitano al frente, andan muy preocupadas porque no vaya a ser que entre narcotraficantes mexicanos y células extremistas islámicas, hagan alianzas y planeen atacar desde nuestro territorio o penetrando al suyo, instalaciones estratégicas de Estados Unidos.

Esa obsesión se manifiesta constantemente de varias formas. Este martes, la señora Napolitano dijo en un simposio que su Departamento está ‘con un ojo al gato y el otro al garabato’. Señaló que “mientras tenemos un ojo en el Medio Oriente, Africa y otros lugares conflictivos, también tenemos un ojo en México y América Central porque están tan cerca de nosotros”. Señala que el monitoreo es por la latente amenaza de la violencia relacionada con el narcotráfico que priva en nuestro país y en la zona centroamericana.

Indicó que se le da la misma atención a lo que sucede en naciones africanas y del Oriente Medio, que las que se dan al sur de su frontera, es decir, lo que sucede con los narcotraficantes en México, donde hay vigilancia permanente para saber “qué ocurre al sur de la frontera en nuestro hemisferio, que pudiera afectarnos”. Sin embargo, no le dan el miso énfasis a los reportes sobre las operaciones encubiertas de tráfico dizque vigilado de armas de Estados Unidos a México que pasan como Juan por su casa.

Al respecto, acá nuestras autoridades se hacen como que la virgen les hablara. Nada saben, dicen. Eso sí, se quejan de que pudiera haber ‘mano negra’ del narco en las próximas elecciones de julio como asegura el Presidente y su hermana que perdió las elecciones en Michoacán que la hubo en su tierra natal, con motivo de los comicios para elegir gobernador y que ganó el priísta Fausto Vallejo.

Respecto al tráfico de armas, el diario Los Angeles Times señaló que el operativo que se encuentra ahora bajo escrutinio de los senadores norteamericanos es el denominado ‘White Gun’  (Arma Blanca) que según documentos internos de la ATF comenzó en el otoño de 2009 junto al fallido ‘Rápido y Furioso’, permitió de forma deliberada que miles de armas compradas por presuntos narcotraficantes en armerías de EU terminaran ilegalmente en territorio mexicano. Se dice que en este esquema también hubo armas que terminaron en las manos de los cárteles de la droga en México.

Estos asunto han repercutido con señalamientos a los encargados de la procuración de justicia estadounidense por parte del Congreso norteamericano. Los documentos a los que tuvo acceso el diario angelino revelan que ‘White Gun’ tenía como objetivo a nueve células del cártel de Sinaloa, entre los que se incluía a su líder Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, el narcotraficante más buscado de México.

La agente Hope A. MacAllister escribió en uno de sus informes para la ATF que de acuerdo con reportes de inteligencia se descubrió que el cártel de Sinaloa montaba un campo de entrenamiento tipo militar en la Sierra de Durango, cerca del presunto escondite de Guzmán Loera, y que el grupo criminal pretendía fortalecer su arsenal con lanzagranadas y ametralladoras calibre .50

Uno de los objetivos era Vicente Fernando Guzmán Patiño, miembro del cártel que se identificó con agentes encubiertos de la ATF como comprador de armas, a quien le dijo que “si le traía un tanque, se lo comprarían. Mencionó tener 15 millones de dólares para gastar en armamento y que no se preocuparan por el dinero”. Quería “las armas disponibles más grandes y extravagantes”.

Por lo pronto, una manta aparecida ayer en Tepic, Nayarit, anunciaba una limpia de Zetas en esa plaza por parte de gente del ‘Chapo’. Y aproximadamente a las 7 de la mañana, un policía municipal fue ejecutado al norte de la capital nayarita, a la salida a Bellavista. ¿Coincidencia? Lo que se rumorea es que la lucha territorial entre los cárteles en el país pasará a ser de templada a caliente.  Y las elecciones a la vista. Pero las armas no paran de entrar ilegalmente. ¿De qué se trata el juego?

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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