No ‘pelan’ las advertencias

PAULINO CÁRDENAS

Los altos mandos del país, en lugar de andar en la cresta de la ola electorera, deberían de ‘pelar’ las advertencias que han venido haciendo organismos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, para luego no quejarse de que colectivos civiles mexicanos se organicen para ir y presentar quejas en la Corte Penal Internacional de La Haya contra quienes resulten responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad, porque dicen las autoridades que la guerra contra las mafias no es guerra. Aunque para Washigton sí que la es.

Si para la Comisión para los Derechos Humanos de la ONU la reciente ejecución de 34 presos en un solo día en Irak fue calificada de ‘aterradora’ ¿qué podrá decir ese organismo internacional de que en México en cinco años la guerra del presidente Calderón contra los cárteles de la droga y sus sicarios lleva acumulada una cifra de más de 60 mil muertos, miles de desaparecidos y centenares de familias que se han visto obligadas a desplazarse de sus lugares de origen huyendo de la violencia?

Human Rights Watch, a través de su vocera Emma Daly, dio a conocer que ese organismo tiene datos que muestran que en México “la violencia ha aumentado horrorosamente” en los últimos años “y no hay un sistema para juzgar a los militares de forma que haya justicia” y que la mayoría de los casos quedan impunes, asunto que el gobierno de México bateó de inmediato, dando más respuestas evasivas y condenatorias que concretas, afirmando que esas quejas sí son atendidas.

Y el representante de HRW para las Américas, José Miguel Vivanco, sabiendo lo que suele responder el gobierno mexicano cada vez que hay un llamado de HRW sobre esas violaciones y muertes por la guerra del gobierno federal contra el narco, retó al mandatario panista a que demuestre que la gran mayoría de los muertos pertenecen a narcotraficantes que se matan entre ellos, y muy pocos los que caen asesinados víctimas de los ‘daños colaterales’.

Ese lance de Human Rights Watch pone a Felipe Calderón contra la pared de cara a la Nación, porque su gobierno simple y sencillamente no tendría la capacidad de demostrar su dicho, debido a la negligencia de las instancias ministeriales mostrada a lo largo de más de cinco años de guerra, que no han hecho su tarea de levantar actas ni hacer ningún tipo de seguimiento en cada muerte que acontece producto de esa inútil lucha armada, cuyos resultados son desesperanzadores.

Puede asegurarse que su administración no podría –y menos podrá porque ya no le queda tiempo a su sexenio– de implementar siquiera una clasificación previa de quiénes han sido los muerto caídos en esa lucha armada, porque simplemente no se tienen datos de los que van cayendo abatidos por las balas, cuyos cadáveres o son dejados a cielo abierto o enterrados en fosas comunes sin mayores trámites. Aunque para HRW el número de muertos lo estima en unos 45 mil, otras cifras hablan de que esa inútil guerra ha cobrado más de 60 mil víctimas mortales en México.

Eso sin hablar de las violaciones contra los derechos humanos en los que ha venido insistiendo desde hace años ese organismo internacional, lo mismo que Amnistía Internacional división México, que durante los últimos años ha venido trabajando con otras organizaciones de la sociedad civil, realizando propuestas concretas para avanzar en la lucha contra las violaciones de derechos humanos en México, a lo que el gobierno de Felipe Calderón se ha comprometido a solucionar, pero más en el discurso que en los hechos.

Este organismo ha pugnado porque se impulse una reforma del Código de Justicia Militar más ambiciosa, para que los esfuerzos que se desarrollen desde la administración sean efectivos en la protección de los derechos humanos. Ha señalado AI que es necesario, entre otras cosas, erradicar en los hechos las desapariciones forzadas, las violaciones y la tortura y se cumpla con los estándares de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Tanto HRW como Amnistía Internacional han insistido que en México deben excluirse de facto del fuero militar todos los abusos de derechos humanos cometidos por militares. De ahí que Human Rights Watch afirma que “existe una impunidad absoluta para los militares” quienes, con el sistema de justicia castrense, nunca son juzgados, lo que fomenta que continúen “los abusos porque no hay modo de pararlos”.

Esto evidentemente fue negado de inmediato por el gobierno que encabeza Felipe Calderón, señalando que sí atiende esos casos de violaciones a los derechos humanos contra gente inocente por parte de las fuerzas castrenses. Pero en los hechos todo sigue igual, el tiempo avanza y lo que importa son las elecciones de julio próximo. Lo demás es lo de menos, aunque el Departamento de Estado norteamericao ve ese avance como una amenaza, no sólo para México, sino para los Estados Unidos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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