Su belicofilia lo persigue

PAULINO CÁRDENAS

En la Expo Guadalajara, el presidente Felipe Calderón acabó hablando del tema que más le gusta, el de la narcoguerra, en donde aprovechó para defender lo que ha estado haciendo su gobierno contra los criminales y mencionando de paso al Chapo Guzmán, a Los Zetas y al cártel del Golfo, en un evento que nada con eso, aprovechando que un joven interrumpió su discurso inaugural de la “ciudad creativa digital” –un proyecto en negocios de entretenimiento y de diseño digital interactivo que se calcula generará una inversión de alrededor de 10 mil millones de dólares–, quien le preguntó cuántos muertos faltan para que acabe esa guerra y a dónde se irá después de que termine su gestión.

Para algunos suspicaces, la interrupción a gritos del joven fue fingida, ya que no había cómo Calderón pudiera entrarle al tema bélico que es su preferido, lo que después de eso se fue tendido con el discurso que más le gusta, dejando como tontos a quienes esperaban otra cosa del evento. Lo mismo ha sucedido en otros foros, como sucedió en Davos en donde habló de que los países deben sacar la bazuca y dispararle a la crisis que tienen encima. Escribíamos aquí el lunes que su belicofilia no lo deja en paz. Y así es.

Después de una comida celebrada el lunes en uno de los salones de la Expo Guadalajara, el tema de la guerra de Calderón salió a relucir, cuando el presidente de la Cámara de Comercio de Guadalajara, Miguel Alfaro Aranguren, dijo al Presidente que no debería ser el gobierno el que publicite el tema de la violencia porque eso ahuyenta a los inversionistas. Le indicó que esa cámara le quería plantear ‘con todo respeto’, que no sea e propio gobierno federal la instancia que publicite el tema, “porque esto minimiza la imagen de México en el exterior”.

En el atril dispuesto para ello, el mandatario panista empezaba a hacer una exposición sobre la importancia de las inversiones para quizá después responder el planteamiento de Alfaro, cuando un joven, Tonatiuh Moreno, supuesto propietario de una empresa de animación, le gritó que cuántos muertos más faltaban para que se acabe la guerra y si había pensado a dónde se irá a vivir cuando su gobierno concluya. La interrupción causó sorpresa entre los que escuchaban al Presidente.

“Nada más si te tranquilizas un poquito amigo; tranquilo, permíteme”, le expresó el mandatario. El joven insistió gritándole que por qué no se perseguía al Chapo Guzmán. Primero le respondió al bote pronto, sobre a dónde si iría a virvir cuando termine su sexenio: “Aquí a Guadalajara, a lo mejor mi estimado”, cuando hay versiones de que se irá a vivir fuera del país. Pero los aplaudidores lanzaron una y otra ovación, mientras el mismo joven insistía en preguntarle sobre el tema de su guerra contra las mafias.

Y solícito Calderón respondió:“Te voy a decir una cosa: las muertes que hay en el país son por las organizaciones criminales. Organizaciones criminales que está reclutando jóvenes como tú, como muchos otros para las adicciones, para sus bandas criminales, para matar a otros jóvenes”, comentó Calderón. Dijo que “están muy equivocados quienes pretenden que su gobierno se cruce de brazos, mientras el crimen organizado secuestra asesina y extorsiona”, lo cual, que se sepa, nadie ha dicho eso.

El incidente sirvió para que el mandatario panista se adentrara de lleno en su tema favorito, lo que empañó el arranque de lo que será el Silicon Valley de México. Señaló que la interrupción del joven –que algunos vieron con suspicacia, como muy gratuita–, era una muestra de la total apertura de su gobierno al diálogo y del respeto a la libertad de expresión. Y paso seguido se aventó su mismo rollo bélico.

Argumentó la misma perorata: que la violencia criminal que aqueja al país no se generó con su gobierno. Proviene, según él, de las bandas que han tratado de apoderarse de la sociedad, de regiones y de estados enteros. Y que avanzaron en la pretensión de imponer su ley, por actitudes afines a la idea de que el gobierno no debe meterse con los delincuentes, lo cual nadie ha dicho y que sólo es producto de su afectación belicofílica.

“Aquí la ley no es ni del Chapo ni de los Zetas, ni del Golfo. Aquí la ley es la que nos damos los mexicanos y no permitiremos que otra ley se imponga sobre la ley de los mexicanos”, explicó; aunque de los miles de muertos, que era la pregunta de quien lo interrumpió, ni una palabra. Reiteró que están equivocados quienes pretenden una solución si el gobierno se cruza de brazos; un rollo que sólo él tira y nadie más.

Al final o desaprovechó para aventar la pedrada, al señalar que el crimen organizado quiere gobiernos que no hagan nada, y no descartó que así se comporte su sucesor. ¡Órale Peña, ahí te hablan¡ (A propósito, ¿será cierto que a quienes tienen audiencia con el candidato priísta se les pide que por favor le hablen de usted y no de tú?)

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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