¿Presidente o Presidenta?

PAULINO CÁRDENAS

Si bien la virtual abanderada panista Josefina Vázquez Mota declaró después de su triunfo que será “la primera Presidenta de este país”, la cosa está por verse porque el candidato del partido tricolor, Enrique Peña Nieto, desde hace mucho tiempo está considerado por las encuestas como amplio favorito para sacar al PAN de Los Pinos, después de dos sexenios de cuestionables políticas de gobiernos panistas cuyos dos mandatarios, Vicente Fox y Felipe Calderón, acabaron realizando las mismas prácticas que tanto le criticaban al PRI y al país lo han dejado igual o peor que con la llamada ‘dictadura perfecta’.

Alguien dirá que ya en varios países de América Latina los votantes se han lanzado a la aventura de elegir como mandatarios a mujeres –en Argentina a Cristina Fernández, en Brasil a Dilma Rousseff, en Costa Rica a Laura Chinchilla y, antes, en Chile a Michelle Bachelet, y en Nicaragua a Violeta Chamorro–, sólo que todas tenían –unas más, otras menos–, una marcada tendencia de izquierda, lo que doña Josefina no tiene ni en sueños. Es cierto que la justicia de género es una cuenta pendiente en México. Pero pocos creen que de aquí a las elecciones esto cambie un ápice.

En lo particular, si bien Vázquez Mota considera que el adversario a vencer será Peña Nieto, también sabe que muchas mujeres le han manifestado su adhesión al ex mandatario mexiquense desde hace muchos meses y que a pesar de sus errores de diciembre lo siguen considerando su favorito, lo que para el priísimo ese arrastre que tiene el candidat inevitable con las damas, es un importantísmo capital electoral que, sumado al llamado ‘voto duro’ del Revolucionario Institucional, garantizarían su triunfo en julio.

El caso es que Peña Nieto seguirá llevándole una amplia ventaja a doña Josefina, lo que habrá de ser corroborado pronto por las encuestadoras, ya que en México la misoginia está muy marcada y es parte de la carga atávica que han llevado a cuestas por generaciones y generaciones los varones en nuestro país desde tiempos inmemorables, pese a las campañas de igualdad de género que son promovidas con frecuencia por grupos civiles e incluso por parte de los gobiernos en turno. Este comportamiento está reconocido como discriminatorio, similar al racismo o el antisemitismo, que busca la subordinación de las mujeres por los hombres.

Bueno sería que las empresas que a eso se dedican hicieran una encuesta o un sondeo de opinión para saber lo que piensan los mexicanos y mexicanas de tener una mujer Presidenta o si prefieren que el mando federal del país siga en manos de un macho, varón, masculino. Los resultados podrían ser sorpresivos. Cierto es que el tema de la misoginia ha sido considerado como un retraso cultural enorme que ha impedido que se dé plenamente la equidad de género en México; pero el hecho es que ese atavismo sigue latente entre muchos mexicanos ya que el problema forma parte de una sociedad coercitiva como es la nuestra.

Por lo pronto, mientras unos asimilan la derrota y otros acaban de digerir la borrachera del triunfo de las elecciones internas del PAN celebradas el pasado domingo en donde Josefina Vázquez Mota no dejó dudas de su victoria sobre sus dos contricantes varones, la ganadora ha dicho que su principal rival para contender por la Presidencia de la República en julio proximo será el priísta Enrique Peña Nieto, lo mismo que ha declarado el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador a quien la panista no lo ve como un rival de cuidado.

Ahora la virtual candidata de AN tendrá que ver, si es que de veras lo hace, cómo suma a su equipo de trabajo a sus adversarios de partido, Ernesto Cordero de quien se quejó amargamente de que con ella se había portado como un ‘patán’, y a Santiago Creel quien también la criticó fuerte antes de los comicios internos, y que la noche del triunfo nos les quedó de otra a ambos que levantarle la mano a la ganadora de la contienda interna. Esto por sobre la foto de ‘unidad’ que se quisieron tomar los tres el domingo por la noche, en la que pocos creen.

La verdadera incógnita será si de veras los mexicanos –e incluso las mexicanas– quieren a una mujer al frente del país, sobre todo si es panista, pero más aún si en el remoto caso de ganar seguiría con las mismas fallidas políticas de gobierno de los dos panistas –que Cordero unió magistralmente como ‘Vicente Calderón’–,  cuyas promesas de ‘cambio’ las hicieron a un lado para seguir los pasos del vetusto régimen que tanto criticaron, con el aderezo del actual mandatario de procrear una infame guerra contra las mafias que tiene en jaque al país.

 pcardenascruz@yahoo.com.mx


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