Lo que dijo el General

PAULINO CÁRDENAS

Varias son las lecturas que se desprenden del discurso del general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, quien con su sorpresiva declaración de que México está en grave peligro ante el avance de los capos le echó a perder el numerito al presidente Felipe Calderón, quien le quiso hacer al Francisco I. Madero en una costosa faramalla para la televisión montando a caballo en el Alcázar de Chapultpec para recordar la Marcha de la Lealtad del 9 de ferbero de 1913, lo que fue totalmente opacado por la contundente declaración de quien ha llevado gran parte de la responsabilidad en la lucha contra la delincuencia organizada.

Dijo el titular de la Defensa que las mafias le están generando “intrincados momentos” al país, enquistadas “con la colaboración de la propia autoridad”; que en algunas regiones ya se apropiaron de las instituciones del Estado, y que “es evidente que en algunas latitudes el espacio de seguridad pública está totalmente rebasado” -cuando el mandatario panista lo venía negando-, señalando al final que el Presidente tiene toda su lealtad y reconocimiento, calificándolo incluso de un hombre ‘sensible, valiente y honesto’. Como que algo no checa en ese discurso que parece tener varios mensajes.

Incluso una de las reacciones de los senadores de la oposición fue la de Pablo Gómez, a quien le pareció extraña también esa declaración aparentemente alarmista y contraria a la versión oficial. Dijo que el secretario Galván debe una explicación al país, y si no la da, ‘hay que pedírsela’, pero lo que no puede hacerse es “interpretar lo que dicen los generales”. Estos jefes militares, sostuvo el perredista, “deben ser lo suficientemente claros”, porque, “¡cuidado con que empiecen con lenguajes crípticos!”, ya que “en el mundo se han visto muchos problemas a propósito de situaciones como ésas”.

Y es cierto. Para que el general Galván haya reconocido tácitamente que la estrategia en esa lucha contra los cárteles de la droga ha sido un fracaso, es porque algo hay detrás de esas declaraciones. Una lectura del mensaje del general secretario es que parece haber el temor que al Ejército le empiecen a cargar la cuenta de los miles y miles de muertos producto de la lucha anticrimen en la agresiva lucha contra los cárteles que emprendió Calderón desde el inicio de su sexenio, de la cual mucha de la responsabilidad ha recaído en los mandos y efectivos castrenses.

El asunto tendría que ver también con el final del sexenio. Y más específicamente con las preguntas que empiezan a surgir en diferentes frentes del país: ¿A quiénes le cargarán los muertos de esa guerra? ¿Al Ejército? ¿A la Marina? ¿A la SSP federal? ¿O solo al Presidente? Lo que es cierto es que los elementos de la Defensa han tenido que aportar sus propios muertos y el general Galván ha tenido que actuar con su gente haciendo labores policacas, de patrullajes en las calles o reforzando las operaciones en la lucha contra el narcotráfico.

Él sabe que esas tareas no le corresponde realizarlas el Ejército y si ha tenido que hacerlo es por mera disciplina militar ya que son la órdenes del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón. Pero la pregunta más candente que debe estar empezando a hacerle mella al general secretario es: ¿A quiénes se culpará de tantos miles y miles de muertos que ha cobrado esa guerra cuya estrategia, como el mismo General lo trazó en su discurso, ha sido un fracaso?  ¿Al Ejército?

En todo caso la explicación no sólo la debe dar Guillermo Galván a los mexicanos, sino Calderón, porque fue él quien le declaró la guerra a los cárteles de la droga desde que llegó al mando sin consultarle a nadie y sin saber los riesgos a los que se enfrentaría, todo en un afán de congraciarse con la población después que Andrés Manuel López Obrador y sus huestes cuestionaron su triunfo en las elecciones del 2006 que lo llevó a ocupar la Presidencia con una victoria ensombrecida por la duda.

Por lo pronto el Presidente anda repitiendo su discurso necio en el que sólo él cree, el que volvió a decir en Tecámac. Estado de México, de que “hay gente que le reprocha a mi gobierno que combata a los criminales”, lo cual es algo que sólo está en su belicosa mente porque, que se sepa, nadie ha dicho eso. Y queriendo hacerse el gracioso pregunta: “¿Qué querían que hiciera? ¿Que los invitara a pasar o que les invitara un cafecito o qué?” Así anda de delirante su belicofilia en cada lugar que se para.

Todo mundo sabe que los cárteles de la droga no trabajan solos. Y no es creíble que en más de cinco años de guerra, lejos de disminuir se han empoderado aún más los capos de la droga. ¿De qué se ha tratado todo  entonces? Como sea, el caso es que lo dicho por el general Galván resulta muy preocupante. ¿O estará preparándose el terreno para algo más espeluznante que pudiera venir? ¿Acaso el gobierno de México le pedirá ayuda a los ‘marines’ y a los ‘rangers’ norteamericanos? ¿En vísperas de las elecciones federales?

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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