Reparto perverso de dinero

PAULINO CÁRDENAS

No se sabe de donde está saliendo el dinero en efectivo que desde hace semanas viene repartiendo el Presidente a la gente más menesterosa del país como una estrategia que se ve como un acto de perversidad y descaro en plena época electoral a favor del PAN-gobierno con fecha perentoria del primero de julio próximo ¿Será del ‘guardadito’ de 332 mil millones que dice la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados que hizo el gobierno de Felipe Calderón en 2010 con las ‘disponibilidades’ de Hacienda? ¿O de los 22 mil 598 millones de pesos que le maneja JP Morgan Chase Bank a Pemex?. De donde sea, el dinero-cash anda siendo repartido por todo el país.

En noviembre pasado el mandatario panista había anunciado la entrega de tarjetas de débito y prepago para 6 millones de familias de las más pobres de México, durante una  gira que realizó por Batopilas, Chihuahua. Calderón explicó que la diferencia “entre los que tienen dinero y los que no tienen, es el acceso a los bancos. Hoy con esta tarjeta le damos acceso al banco por primera vez en la historia de México a 6 millones de familias”. Las personas podrán hacer uso de llas en tiendas Liconsa o Conasupo y en la caja podrán retirar mil pesos, 100 ó 500.

Pero la estrategia cambió. De unas semanas paca acá, al más perverso estilo priísta que tanto dizque aborrecía, el mandatario panista anda en plena campaña de entrega de dinero-cash por todo el país a personas y familias pobres, además de ayuda en especie, como una táctica silenciosa que según sus asesores y él, creen le acabará retribuyendo votos a favor de su partido en las elecciones federales del domingo primero de julio, fecha en que habrá de elegirse al próximo Presidente de México. Se da por hecho que ese reparto seguirá  mientras dure la ‘veda electoral’ de 45 días impuesta por el IFE a partidos y candidatos, y quizá más allá.

De siempre ha habido quejas de que las ayudas que proporcionan instancias como  Sedesol a través de sus programas sociales, han sido con fines políticos. En videos y acusaciones presentadas incluso en los congresos del país, se documenta esta cruel verdad que no es de ahora. La desigualdad y la pobreza han sido los pretextos para que fluyan recursos en especie y en dinero en efectivo para la gente más necesitada del país, sobre todo en épocas electorales. Al final de cuentas para los políticos la pobreza resulta un buen negocio electorero.

Los gobiernos en el poder suelen agarrarse de la pobreza para dizque hacer labor humanitaria y que la percepción acabe siendo la de un gobierno ‘humanista’ como lo ha pretendido Felipe Calderón con el suyo. Todo mundo sabe que el peor común denominador de la pobreza es el hambre, enraizada sobre todo en los olvidados, en los núcleos más empobrecidos del país y entre los grupos indígenas a quienes más afecta la desigualdad del reparto de la riqueza nacional.

De hecho, dicen los pícaros maloras, a los gobieros les conviene tener pobres porque con ellos puede llevarse agua al molino de los intereses partidistas, no de ahora con los gobiernos panistas, sino desde que la ‘dictadura perfecta’ regía en el país. La pobreza tiene muchos rostros. Las clasificaciones van desde la pobreza urbana, la semiurbana, la campesina, la indígena y la de los olvidados por Dios y los gobernantes. Es ahí donde empieza el juego perverso de las ayudas del gobierno a la gente más necesitada.

Dicen los sociólogos que la democracia no funciona correctamente porque existe un importante sector que se abstiene de votar, y de los que votan, muchos lo hacen con poca seriedad o con ignorancia. Los gobernantes, en general, no representan los ideales de sus electores. No existe una correcta fiscalización de los hechos políticos por parte de la opinión pública. Los pobres, que son muchos en el país, forman parte de ese espectro.

El problema del círculo de poderes político y económico genera un problema no solo de pobreza sino también de división, de desigualdad e injusticia dentro de nuestro país. Ese es buen caldo de cultivo. Y de ahí es de donde nace, con mucha visión política, las ayudas insitucionales a la gente más pobre y olvidada, que luego se va deformando; políticamente degenerándose.

Según las estadísticas oficiales, la gente en extrema pobreza son millones en México, un capital nada despreciable si se miran con visión electorera. De ahí el círculo vicioso en busca de hacerlo virtuoso. Sólo que en medio subyace la perversidad política. La entrega de dinero-cash seguirá al menos durante la ‘veda electoral’ –y quizá más allá–, ya se sabe en espera de qué. Si se vale o no se vale, eso poco importa.

Ese método priísta tan criticado por las administraciones panistas, de plano prefirieron pirateárselo y hacerlo suyo. Todo sea por pepenar el mayor número de votos, vengan de donde vengan. Y si alguien osa interrumpir el trabajo presidencial, les dirá : “Atrás de la raya que estoy trabajando”.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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