FCH y Galván se contradicen

PAULINO CÁRDENAS

Durante la celebración de los aniversarios del Día del Ejército y de la Fuerza Aérea el pasado fin de semana, el presidente Felipe Calderón aseguró que en diversas regiones del país en las que ha intervenido el Ejército Mexicano, la violencia criminal ha comenzado a ceder. Esta declaración contrastó con lo que la semana pasada había señalado el titular de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, de que la delincuencia organizada le está generando “intrincados momentos” al país, enquistada “con la colaboración de la propia autoridad” y que en algunas regiones se apropió de las instituciones del Estado, afirmando que “es evidente que en algunas latitudes el espacio de seguridad pública está totalmente rebasado”.

En la ceremonia llevada a cabo este domingo en Temamatla, estado de México, el Presidente manifestó  que “lo mismo en Baja California, en Tamaulipas, en La Laguna o en Ciudad Juárez; por primera vez se registran reducciones, marginales si se quiere, pero constantes en el número de hechos violentos” y añadió que “con disciplina, estrategia y logística, las capacidades del Ejército son extraordinariamente superiores a las de la delincuencia”. ¿A quién creerle? ¿Al jefe máximo de las Fuerzas Armadas o al titular de la Defensa Nacional que tiene en el frente de guerra a su gente?

El general secretario había manifestado el pasado jueves 9 de febrero en la ceremonia del 99 aniversario de ‘La marcha de la lealtad’ en el Alcázar de Chapultepec, que en la lucha contra el crimen organizado el Ejército ha cometido errores “y reconocerlo es lealtad”, como lo es, dijo, aceptar las recomendaciones  que hacen los organismos competentes, como lo es a las víctimas y a sus familiares, y sancionar a quienes incurrieron en ellos y reparar el daño causado.

Sin embargo, al conmemorarse el pasado domingo el 99 aniversario del Día del Ejército y el 97 del Día de la Fuerza Aérea en el municipio de Temamatla, Calderón expresó que si su gobierno no hubiese actuado desde el principio con determinación en la lucha contra el crimen organizado “quizá hoy sería demasiado tarde”.

Dijo que ante el avance de la criminalidad y la vulnerabilidad mostrada por las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia en diversos lugares del país, además del sufrimiento de millones de familias sometidas a ese flagelo, “ningún gobernante que tenga el mínimo respeto por el pueblo, al cual está obligado a servir, podía cruzarse de brazos”. Destacó que de no haber actuado a tiempo la criminalidad quizá hubiera terminado por devorar a unas instituciones debilitadas, muchas de las cuales no habrían podido hacer otra cosa que ceder día a día su poder a los delincuentes.

Sin embargo el general Galván, durante a ceremonia del ‘La marcha de a Lealtad’ efectuada en el Castillo de Chapultepec, reconocía por primera vez lo que ningún otro miembros del gabinete de seguridad, ni el propio Presidente de la República, se habían atrevido a admitir. El general Galván aceptó que en algunas regiones del país, la delincuencia organizada se apropió de las instituciones del Estado y diversificó sus poderosas actividades para despojar a la sociedad de lo que por derecho le corresponde, generando un clima de violencia inusitado. Dos discursos diametralmente opuestos.

La propia secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, dijo en Los Cabos –en donde se halla o se hallaba con motivo del ensayo del G-20 que se efectuará en junio,  al responder sobre la otra faramalla del cartel que develó Calderón el pasado jueves, hecho con armas trituradas en una ceremonia celebrada en el puente internacional de Ciudad Juárez a 100 metros de territorio estadounidense, en la que se leía ‘No more weapons’ (no más armas)–, que su país está trabajando para desamantelar las redes de tráfico de armas.

Sin embargo, filtraciones de agencias de inteligencia nortamericana afirman que al escándalo de ‘Rápido y Furioso’ (Fast and Furious) de ‘tráfico legal’ de armas, podrían seguir otros, porque ese criminal juego al parecer continúa. Se afirma que del lado americano sigue la venta de armas que acaban en manos de los cárteles de droga mexicanos, donde las mejores van a parar al cártel de Sinaloa, supuestamente con el pleno conocimiento del Departamento de Justicia, cuya operación sigue a cargo de agentes de la ATF. Pero doña Hillary afirma otra cosa.

Como sea, es obvio que mientras sigan las colusiones para permitir el tráfico de armas de Estados Unidos a México, será inútil poner mensajes al estilo de las narcomantas, pidiéndole a los gringos ‘No more weapons’. ¿Qué tal si uno de estos días amanece otra manta de allá para acá donde se lea: ‘Mr. Calderón: No more migrants’? En fin, que el asunto con la narcoguerra es quién dice la verdad, ¿si el general Galván o el presidente Calderón? Porque, como diría Perogrullo, la guerra se hace con armas.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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