¿A qué viene Joe Biden?

PAULINO CÁRDENAS

En política nada es casual. Más tardó el ex candidato presidencial norteamericano John McCain en poner en tela de duda la voluntad de que “uno de los candidatos” en México se abstendría de seguir la lucha anticrimen en el próximo sexenio, que en darse la orden en la Casa Blanca para que el vicepresidente Joe Biden viajara a México entre otras cosas para indagar a quién se refirió el senador republicano, después de la visita que acaba de realizar a nuestro país la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, quien vino a dictar la orden de que la fallida estrategia de guerra de Calderón, seguirá.

Al parecer el segundo en el mando norteamericano trae la misión de saber quién de los aspirantes presidenciales no querría seguir con la campaña contra el crimen organizado, como lo afirmó recientemente el ex aspirante a la presidencia de su país hace cuatro años. ¿Será Peña Nieto? ¿López Obrador? ¿Vázquez Mota? Adivine, adivinador. Porque con los tres se reunirá el vicepresidente norteamericano la próxima semana, con el pretexto de hablar ‘de la relación bilateral’.

También tiene agendada una reunión privada en Los Pinos con el presidente Felipe Calderón en momentos en que el mandatario panista ha estado en boca de todos, por haber querido llevar agua al molino de su partido y de su candidata señalando en una reunión con asesores bancarios que, por arte de magia, la aspirante de Acción Nacional se había colocado muy cerca del virtual candidato priísta Enrique Peña Nieto, a quien ya le pisa los talones en las preferencias, cuento que no se creyó ni el propio jefe del Ejecutivo.

Respecto a la visita del vicepresidente norteamericnao, se sospecha que en parte es motivada por lo que hace unos días declaró el senador republicano y ex candidato presidencial John McCain, quien puso en tela de juicio la voluntad de al menos “uno de los candidatos” presidenciales en México se abstendría de mantener la lucha anticrimen, aunque se negó a identificarlo por su nombre. Esto sucedió durante una reunión con el zar de las agencias de inteligencia, James Clapper, en una audiencia ante el comité de servicios armados del Senado.

En esa reunión Clapper había asegurado que se mostraba convencido de que, sea quien fuere el vencedor de las próximas elecciones en México, proseguiría la lucha contra los cárteles de la droga. “Creo que no importa quien suceda al presidente Felipe Calderón continuará esta campaña”, dijo al asegurar que su opinión tendía un carácter general y sin entrar en la lógica del caso por caso.

“Pues yo le sugiero que observe con más atención porque eso no podría ser el caso en al menos uno de los candidatos”, le respondió McCain, lo que rompió la motonía de ese intercamnio de opiniones. Los presentes se quedaron desconcertados de lo que dijo McCain, por lo que, al término de la reunión, los periodistas corrieron tras el senador para saber el nombre que no había dado a conocer en la reunión. “¿Me crees que soy tan estúpido como para mencionar nombres?”, respondió a uno de ellos.

Más cundió la incertidumbre cuando Clapper cerró la reunión señalando que, ciertamente, la violencia de la guerra desatada en México por la disputa de rutas y mercados, supone una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, principalmente en los estados fronterizos ante el temor a una expansión de la violencia que castiga a los estados del norte de la nación mexicana.

Es claro de que lo dicho por McCain y Clapper preocupó al gobierno de Obama; de ahí que durante la visita a México que realizó la secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, aprovechó para leerle la cartilla al gabinete de seguridad, con mensaje especial para el general secretario Guillermo Galván, quien hace unas semanas afirmó que la estrategia de guerra de Calderón ha sido un fracaso y que en México se cernía el peligro por el avance de las mafias. La funcionaria dijo que seguirá la misma estrategia.

Ahora el turno es de Joe Biden quien parece traer la misión de indagar quién de los aspirantes a la Presidencia no querría seguir con la campaña contra el narcocrimen como lo aseguró McCain, programa que para Estados Unidos equivale a tratar de legitimarse ante el mundo como una nación que lucha contra las mafias del narcotráfico, no obstante que el vecino país es el máximo consumidor de drogas del mundo.

Por lo pronto ayer hubo otro repaso del Consejo Nacional de Seguridad encabezado por el presidente Felipe Calderón, en el que habría habido regaños, y donde se abordaría entre otros temas el protocolo de seguridad para las elecciones de julio y los avances de los estados para reducir la incidencia delictiva. Habría andado feliz por el espaldarazo que le vino a dar Janet Napolitano a su errada estrategia de guerra contra las mafias.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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