Caso Maciel no se tocó

PAULINO CÁRDENAS  

El Papa no tocó el tema de los crímenes sexuales cometidos por miembros de la Iglesia en México, empezando por los que llevó a cabo el padre Marcial Maciel contra menores de edad durante varios años, comportamiento del que por mucho tiempo tuvo conocimiento el Papa Juan Pablo II y el actual Pontífice cuando era cardenal y responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Durante su visita a otros países, Benedicto XVI recibió a las víctimas de la pederastia clerical y les pidió perdón, mientras que durante su visita a nuestro país el máximo representante del Vaticano ignoró el tema en su visita pastoral que ayer concluyó.

La oficina encargada de esos asuntos del Sumo Pontífice dijo que el tema no se agendó porque no les fue planteado por parte de la curia mexicana y por eso no formó parte de los puntos importantes de los organizadores sobre los asuntos que tendría que abordar el Papa, mientras que los encargados de la Iglesia de nuestro país para coordinar con El Vaticano la visita, dijeron que las víctimas nunca pidieron reunirse con Benedicto XVI y que si así hubiese sido tampoco tenían sus direcciones para haberles avisado con tiempo.

Sin embargo, un grupo integrado por víctimas de sacerdotes pederastas gestionaron se supone que con tiempo una reunión privada con el Papa, para informarle de viva voz que el episcopado mexicano ‘protege’ y ‘solapa’ sistemáticamente a los curas que se han dedicado a violar niños y niñas bajo amenaza, lo cual afecta a la feligresía y viola los lineamientos del Vaticano. Joaquín Aguilar, una de las víctimas que dirige la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes, confiaba en que Benedicto XVI sí los recibiría.

Señaló al reportero Rodrigo Vera de la revista Proceso que con tiempo había entregado personalmente a la nunciatura que encabeza Christophe Pierre, la solicitud de audiencia con el Papa y que no le quitarían mucho tiempo. ‘En media hora podremos exponerle nuestras quejas, pues sabemos que andará muy ocupado’. Pero no fue así. Tanto la nunciatura como la oficina papal se echaron la bolita. El caso es que el tema de los abusos sexuales de los clérigos mexicanos contra menores de edad, encabezados por el fundador de los Legionarios de Cristo, fue un tema que no se tocó en esa visita.

En varios de los viajes que ha realizado Benedicto XVI al extranjero, ha pedido perdón a las víctimas de la pederastia sacerdotal, asunto que ha tenido que afrontar desde que llegó al máximo cargo pontificio. Se ha registrado casos de abusos sexuales de padres conra menores de edad en Irlanda, Alemania, Austria, Italia, Holanda, Bélgica, Brasil, Malta, España y Estados Unidos entre otros países, además de México. En varias de sus homilías celebradas en Roma, el Papa Benedicto XVI ha orado porque semejantes abusos “no vuelva a suceder jamás” y ha pedido perdón público a Dios y a las víctimas de los curas pederastas.

No obstante la omisión sobre el tema de la pederastia por parte de sacerdotes mexicanos, en el curso de la visita realizada durante tres días en el estado de Guanajuato por el máximo representante de la grey católica mundial, fue presentado el libro ‘La voluntad de no saber’, que es una recopilación de documentos oficiales del Vaticano que revelan que Juan Pablo II y su teólogo de cabecera de entonces, el cardenal Joseph Ratzinger, tenían pleno conocimiento de las fechorías de Maciel y otros sacerdotes católicos pederastas. Ahí queda al descubierto que la Santa Sede sí sabía de los abusos de los padrecitos que cubiertos por su sotana, violaban impunemente –¿y seguirán violando?– a diestra y siniestra a niños y niñas.

En esa recopilación hay testimonios y denuncias al Vaticano desde 1944 hasta 2002, en los que se acusa al padre Marcial Maciel, ya difunto, de sus crímenes sexuales y patológicos contra diversas víctimas varones de los Legionarios de Cristo, así como de las integrantes de Regnum Christi, la vertiente femenina de la Legión, que nunca fueron atendidas ni por Juan Pablo II ni por su entonces mano derecha, el cardenal alemán Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI.

Esa filtración de documentos secretos contenidos en el mencionado libro, ha sido motivo de gran preocupación en El Vaticano, ya que son acusaciones irrefutables que hablan no sólo de las fechorías sexuales del padre Maciel y sus adicciones a la droga –criminal ejemplo que fue cundiendo entre otros muchos sacerdotes católicos mexicanos– sino de las mentiras y omisiones sobre el caso del depravado sacerdote michoacano para evitar que se hiciera un escándalo mundial que al final fue inevitable, lo mismo que ocurrió con motivo de la beatificación exprés de Juan Pablo II.

Es obvio que el caso Maciel sacudió la monolítica estructura eclesiástica del Vaticano que se ha reflejado en una señalada disminución de feligreses hacia la religión católica, por el encubrimiento y el silencio cómplice que ha prevalecido en la curia romana, lo que nuevamente quedó de manifiesto con la ominosa omisión del caso de las víctimas de la pederastia clerical, durante la visita de Benedicto XVI.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Anuncios

Los comentarios están cerrados.