Se teme ola narcorrepresiva

 PAULINO CÁRDENAS

Aunque nada de lo que hablaron los mandatarios de Estados Unidos y México y el primer ministro de Canadá sobre temas de inseguridad del hemisferio se ha dado a conocer oficialmente, después de la reunión celebrada en Washington el pasado domingo lo que ha trascendido es la seria preocupación que prevalece en la Casa Blanca por el avance de los cárteles mexicanos de la droga, cuyas actividades, según estiman grupos de inteligencia, podrían empezarlas a disfrazar de terrorismo para amagar a gobiernos y poblados enteros, en su afán de conquistar más bastiones de los que ya tiene con miras a ampliar sus actividades ilícitas en todo el continente americano.

Para empezar, ante el acoso de los cárteles de la droga, Barack Obama, Stephen Harper y Felipe Calderón, acordaron sumar la seguridad del hemisferio al Sistema Integral de Centroamérica, por ser una de las zonas más vulnerables de la región americana y donde se ha sabido que las mafias desde hace tiempo han empezado a sentar sus lares para operar, como son Guatemala, Honduras y El Salvador. Lo que es un hecho es que con el poder del dinero y la coacción de los cárteles que suelen acabar en hechos sangrientos contra quienes se oponen a sus designios, el paulatino avance del narco en México y Centroamérica es evidente.

En territorio nuestro son varios los cárteles que se disputan gran parte de las plazas para sus actividades, destacando primordialmente el de Los Zetas, el de Sinaloa y el cártel del Golfo que han extendido sus tentáculos a esos países y más allá.  En esa pelea también están los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana con sus derivaciones en la Familia Mexiquense y la Familia Guanajuatense, así como el cártel del Milenio, La Resistencia y Nueva Generación entre otros de los que van surgiendo al recomponerse o hacer alianzas unos con otros, ante el acoso de las fuerzas gubernamentales armadas.

La penetración que han logrado los capos de las mafias en las instituciones de seguridad y procuración de justicia, el gobierno de Estados Unidos lo ve con preocupación ya que tiene conocimiento de que en muchos poblados mexicanos la ley que impera, abierta o soterradamente, es el de los capos quienes han ido estableciendo una especie de gobiernos paralelos. La gente, los ciudadanos comunes y corrientes, tienen que andarse cuidando no sólo de los sicarios que trabajan para los capos, sino también de los militares y policías amafiados con ellos; los ‘levantamientos’ de civiles suelen estar a cargo de estos últimos.

No solo se sabe sino está documentado con detalles, nombres y montos de sobornos, como es que están infiltradas las instituciones de seguridad y de procuración de justicia mexicanas por parte del narco. Policías estatales, comandantes ministeriales, soldados, subtentenientes y mandos militares han sido detenidos al saberse que han caido en la tentación del soborno por parte de los cárteles de la droga, en especial del grupo de Los Zetas. Se dio el caso en Coahuila del ex fiscal Jesús Torres Charles y de la subdelegada de la PGR Claudia González, que fueron encarcelados por estar vinculados con este cártel. Ese ejemplo se replica en otros estados.

Ante todo este panorama, de poco sirve que el presidente Barack Obama diga que su gobierno seguirá apoyando a Felipe Calderón en la lucha anticrimen y siga aventándole flores al reconocer ‘la valentía’ del mandatario panista de enfrentar a los cárteles de la droga, como sucedió el pasado fin de semana al término de una reunión celebrada en la Casa Blanca donde recibió al mandatario mexicano y al primer ministro de Canadá, para hablar en secreto sobre el  combate a la criminalidad en el hemisferio americano.

Diríase que por los resultados no obtenidos después de cinco años y cuatro meses de haberle declarado la guerra a los cárteles de la droga, la de Calderón pareciera ser una guerra simulada o manipulada, ya que detienen y detenienen a supuestos líderes de células criminales casi todos los días, pero las actividades de las mafias siguen y siguen. Bien le decía Ismael ‘El Mayo’ Zambada a don Julio Sherer García en una entrevista, que la guerra del gobierno contra los cárteles de la droga no será suficiente para acabar con esas actividades. Menos si en medio hay corrupción e impunidad.

Los que son de verdad son los muertos. En México se habla de más de 70 mil, aunque el  secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, afirmó hace unos días en una reunión celebrada en Ottawa, Canadá, que “150 mil personas han fallecido” por la guerra de Calderón. El titular de la Defensa, Guillermo Galván, lo corrigió y dijo que ‘solo’ eran 50 mil los muertos. Cincuenta mil, 70 mil o 150 mil son una barbaridad de decesos, cuyos cadáveres nadie sabe en dónde quedaron ni en qué condiciones perdieron la vida esos seres humanos. Como para el gobierno calderonista eran criminales, lo demás no importa.

“El problema del narco envuelve a millones” le dijo ‘El Mayo’ al periodista fundador de Proceso. Sobre los capos, encarcelados, muertos o extraditados, “sus reemplazos ya andan por ahí”. Considera que el gobierno llegó tarde a la lucha contra el narco ‘y no hay quien pueda resolver el problema’. Aseguró que el gobierno fue infiltrado ‘desde abajo’ y que la corrupción se arraigó en el país. Dice además que a Felipe Calderón lo engañan sus colaboradores. “Son embusteros y le informan avances que no se dan en una guerra que está perdida”.

Por otro lado, lo que venía diciendo desde hace ya tiempo la titular de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, de que tenía informes de inteligencia de que Los Zetas pudieran entablar una alianza con alguna célula extremista islámica de Al Qaeda para atacar nuevamente instalaciones estratégicas del vecino país del norte, para el gobierno que encabeza Obama sigue vigente. Para el Pentágono y la Defensa militar estaounidense, la latente posibilidad de que pudiera darse esa alianza representa un  problema real que incluso está clasificado como de seguridad nacional para Washington.

Nadie sabe de qué hablaron Obama, Calderón y Harper en la Casa Blanca el domingo pasado. Lo único que se publicitó en México es la baladronada mediática del mandatario panista que volvió a ‘exigir’ al gobierno norteamericano que haga algo para evitar la libre venta de armas y su trasiego ilegal a nuestro país a través de operativos como ‘Rápido y Furioso’, queriendo ignorar cómo se manejan las cosas en aquel país. El hecho es que allá se teme una ola narcorrepresiva en pleno proceso electoral mexicano. Y acá el gobierno federal seguirá empujando la idea, ¿acaso para ‘reventar’ las elecciones?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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