Profetizan que ganará AMLO

 PAULINO CÁRDENAS

Para quienes creen en las profecías de nuestro ancestros, hay una que afirma que de las tierras del sur del imperio en donde murió el último emperador azteca, Cuauhtémoc, nacerá y llegará el primer gobernante ‘de la nueva era’ y ‘la gran tortuga de su tierra natal lo profetizará’. Según interpretaciones de aquellos dichos proféticos esa tierra se refiere a Tabasco y el lugar donde se localizó la estela que señala al 21 de diciembre de 2012 como el inicio de un nuevo ciclo en el calendario maya, fue lo que hoy es Macuspana, donde nacería el primer gobernante de esa nueva era.

¿Y a quien cree usted que se menciona como ‘el hombre’ quien sería el gobernante nacional de la nueva era? Le atinó: al candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, por haber nacido en Macuspana, Tabasco, y por ser quien, en fechas, coincidiría con aquella profecía maya según la estela, obviamente si es que gana, que es cuando habría tomado posesión como gobernante, ya que el inicio del cargo es el 1 de diciembre de 2012. Todo parece coincidir con la profecía.

Pero independientemente de esas creencias, lo que es un hecho es que el tabasqueño empieza a mejorar su posición en las preferencias electorales y le empieza a pisar muy de cerca no los talones sino los tacones a Josefina Vázquez Mota, ya que según los especialistas que realizan esos sondeos de opinión, con el más/menos 3 por ciento de error AMLO estaría a solo dos puntos para alcanzarla y en un tris de rebasarla. La ex titular de la SEP ha sufrido un serio estancamiento por las ‘cosas raras’ que le han sucedido, conformadas por las pifias propias y ajenas.

Por ello, en conferencia de prensa ella presentó a los nuevos miembros del equipo que supuestamente la ayudarán a repuntar y recuperar lo perdido en una reunión con los medios en la que habló de que era ‘un golpe de timón’ en su campaña, cuando muchos panistas consideran que lo que necesita más que nada es una brújula para saber por dónde navegar. Además, a ese barco le llegaron muchos capitanes y quien se supone que deberá coordinarlos a todos, Roberto Gil Zuarth, no se le ve empaque para lograrlo.

En realidad los reflectores están puestos en la pelea por el segundo lugar en las preferencias, ya que quien sigue encabezando con mucha ventaja las listas es el priísta Enrique Peña Nieto con el doble sobre los que lleva la panista, quien muchos esperan que con el regalo que recibió de una nueva unidad de transporte que lleva por nombre ‘La Jefa’ –inspirado, dicen, en el mote del ‘Jefe’ Diego–,  le levante el ánimo y de veras asuma el mando y no permita que la sigan ‘chamaqueando’ los que ya estaban, más los que acaban de llegar.

Lo que llama la atención es que las estrategias de campaña tanto de la candidata panista como del aspirante de las izquierdas están cifradas principalmente en atacar al puntero priísta, sacándole sus trapitos al sol con lugares comunes de cosas que casi todo mundo conoce o sabe, y que no por eso van a cambiar su preferencia, dejando de lado la oportunidad de plantear temas de fondo y de interés a los ciudadanos de quienes esperan el voto el domingo 1 de julio próximo, día de los comicios.

Creen que atacando al candidato más adelantado subirán de posición. ¿De veras para López Obrador esa fue la causa de su derrota en el 2006 ante Calderón con aquello de que era ‘un peligro para México’? ¿Y entonces lo del fraude en las votaciones dónde quedó? Habría que preguntarle a la gente si de veras esa es la fórmula para ir convenciendo a las masas  de no votar por aquel o por aquella y sí por mí. Después de todo, nadie es un dechado de virtudes y lo mismo que le critican a uno, los demás lo padecen, y muchas veces hasta en proporciones mucho peores.

Si se trata de atraer el voto de los indecisos no es queriendo exhibir al adversario como se va a lograr. A los potenciales votantes se les va a atraer con propuestas cuerdas, sensatas, lógicas de alcanzar, y no decir simplemente vamos a hacer y vamos a tornar, sin explicar cómo lo van a lograr. Es común que lancen una y mil promesas, pero evadiendo explicar cabalmente cómo es que van a cumplir. Y eso es lo que ya no quiere la gente. Ya no quiere engaños y largas de campaña.

Lo cierto es que quien se ponga las pilas y entienda qué es lo que esperan los mexicanos de ellos como aspirantes a la Presidencia, podría lograr animar a los indecisos a votar por su persona y su partido, sin coacciones de por medio. De otra manera, al final de la película pudiera esa ciudadanía indecisa ir a las urnas, cruzar toda la boleta, pero dejando en blanco el espacio para el voto. Serían sufragios anulados que sumarían millones. Lo otro, que resultaría peor, es no ir a votar. Por lo pronto las profecías ya marcan ganador.

pcardenascruz@yaxhoo.com.mx

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