Zapata exhibe a candidatos

PAULINO CÁRDENAS

Mal hacen los candidatos del partido que sea, de quererse colgar de figuras y próceres nacionales en su afán de hacer proselitismo de masas. Primero por el número tan elevado de acarreados que son llevados a esos eventos y segundo por lo que eso cuesta. Luego, el pavoroso caso de las tremendas y recurrentes fallas logísticas que hacen que la gente se desespere por la tardanza de los aspirantes a quienes les importa poco hacer esperar horas y horas a sus ‘invitados’, por lo que, hastiados, acaban por irse del lugar donde son citados y llevados. Habría que recordar lo sucedido a la panista Josefina Vázquez Mota en el Estadio Azul.

Pero los héroes nacionales no se dejan. Al conmemorarse los 93 años de haber sido asesinado, Emiliano Zapata hizo quedar mal a Enrique Peña Nieto, quien asistió a Axapusco, estado de México, a montar una guardia al pie de una estatua del ‘Caudillo del Sur’, donde solo estuvo menos de un minuto porque para llegar al estrado se tardó más de una hora por dedicarse a saludar a cientos de campesinos y sus familias que acudieron a darle su apoyo, y por la tardanza mucha gente se cansó de esperar y se fue cuando iniciaban los discursos. Se dice que en el evento había unas 10 mil personas.

Todavía de eso, el líder de la CNC, Gerardo Sánchez se lanzó a leer un largo discurso en el que comparó a Peña Nieto con Zapata, por ser un “hombre humilde, atento, que nos da confianza, que coadyuvará a superar estas adversidades”. Criticable la comparación porque muchos apuestan a que el candidato priísta no conoce la azarosa vida del caudillo que se alzó en armas contra del tirano Victoriano Huerta al grito de ‘Tierra y Libertad’ y quien siempre vio por los campesinos indígenas más pobres del sur del país.

El escenario del evento había sido cambiado de última hora, ya que originalmente se llevaría a cabo en la Plaza de Armas en Cuernavaca, pero a causa de que el tricolor enfrenta problemas internos en el estado de Morelos, se tuvo que cambiar de sede y llevarlo al poblado del estado de México. Más seguro más’marrao. Los ‘invitados’ o acarreados tuvieron pues que ser movilizados. Cansados por el ajetreo del cambio, el traslado en camiones, y la larga espera para que iniciara el acto, la gente empezó a hartarse.

En su discurso, Peña Nieto se comprometió a dotar de seguridad social y otorgar un retiro digno a 25 millones de hombres y mujeres del campo, así como incrementar la producción agropecuaria para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria. Vinieron los demás participantes y al final, cuando el candidato se aprestaba a firmar esos compromiso de campaña, la gente, cansada de tanta espera a pleno sol y de haber sido trasladada de última hora de un lugar a otro en camiones, optó por retirarse.

El acto luctuoso con el que se conmemoraba la muerte de Zapata, asesinado en Chinameca, Morelos un 10 de abril de 1919, quedó empañado. Pero también al candidato de las izquierdas para el gobierno del Distrito Federal, Miguel Angel Mancera, le sucedió un desaguisado en otro evento luctuoso del prócer revolucionario del Ejército del Sur, celebrado en la plaza Galena del pueblo de San Pablo Oztotepec, en la delegación Milpa Alta de la capital del país.

Acompañado de Manuel  Zapata y Agustín Villa, dos de los nietos de los próceres de la revolución, Emiliano Zapata y Pancho Villa, el ex procurador del DF dijo que ‘tierra y libertad’ aún es un lema pendiente para los ejidatarios y para quedar bien con los lugareños, destacó la importancia de conservar las tradiciones de este pueblo, donde “hasta las piedras son zapatistas”.

Pero al iniciar los discursos, una mujer se acercó a Mancera para reclamarle el incumplimiento de las promesas de campaña del actual jefe de gobierno, Marcelo Ebrard; a gritos y llorando le exigió que “cumpla como Zapata y no venga a prometer como Marcelo”. ¡Moles! Aunque la mujer fue empujada por los acompañantes del candidato, éste dio la orden de que su petición fuera atendida. Obviamente eso le restó atención de los medios al evento central.

Los candidatos son capaces de todo con tal de quererse ganar la simpatía de los potenciales votantes, aún a riesgo de vivir incidentes en carne propia, oir rechiflas y sufrir el desdén de los propios acarreados que se supone que van a los eventos en el entendido que deben aplaudir a rabiar a cambio del transporte, tortas, refrescos, camisetas, gorras, paraguas, matracas, pins, pitos y flautas, promesas y dinero. Cierto es que todo mundo sabe que de eso se tratan las campañas.

Pero también es verdad que esas cosas refuerzan las dudas que tienen los ciudadanos con respecto de los candidatos, trátese de ellos o de ellas. Lo que parecen ignorar es que la confianza se gana mejorando el profesionalismo para hacer proselitismo, pero sobre todo estableciendo nuevos estándares de ética y teniendo más respeto para quienes son convocados a los mítines. Aunque sean acarreados.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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