Una declaración injerencista

PAULINO CÁRDENAS 

¿A qué obedeció esa declaración injerencista del presidente Felipe Calderón al calificar de “poco responsable y poco racional” la medida que tomó su homóloga argentina Cristina Kirschner, al expropiar la empresa YPF controlada por la petrolera española Repsol que venía explotando yacimientos en aquel país? ¿Habló por los intereses de los mexicanos que ni idea tenían de los arreglos en lo oscurito que ha hecho Pemex con Repsol o por el golpe que significa una inversión a la que ya le salieron alas y que comprometerá más el gigantesco endeudamiento que de por sí ya tiene acumulado la paraestatal?

¿Qué motivó que el mandatario panista hablara al bote-pronto como es su costumbre, cuestionando una medida que fue un acto soberano del gobierno de Argentina de un bien público, como lo fue en su momento la expropiación petrolera realizada por Lázaro Cárdenas del Río en 1938, gracias a lo cual México, hasta la fecha, ha podido salir a flote durante décadas en su gasto público federal al quitarle el 40 por ciento de sus ingresos a Pemex, además de la danza de miles de millones de pesos producto de la llamada ‘renta petrolera’ que nadie sabe a dónde van a dar año con año?

Con su declaración de que los países de América Latina no podrán salir del atolladero si no se abren a la inversión privada, quien decía que iba a rebasar por la izquierda, sacó a relucir su recalcitrante neoliberalismo. Ni siquiera hubo el cuidado diplomático de decir las cosas de otro modo, como lo hizo en Cuba en donde incluso expresó su condena al “bloqueo injustificado” que ejerce Estados Unidos sobre esa isla caribeña desde 1962. Vamos, ni siquiera Washington tuvo la estridencia del mandatario mexicano contra la señora Kirschner.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, fue más prudente y dijo que Argentina deberá justificar su decisión. “Las decisiones deben tener su justificación, se debe convivir dentro de esos patrones”, dijo en rueda de prensa que ofreció junto a su homólogo brasileño, Antonio Patriota, durante su visita al país sudamericano. ¿Por qué Calderón se pasó de lanza públicamente yéndosele a la yugular  de ‘nuestra amiga’ Cristina Kirschner, condenando un acto que sus razones de Estado debió tener para llevar a ese extremo la medida?

Durante la reunión que encabezó el mandatario panista en Puerto Vallarta previa a la edición latinoamericana del Foro Económico Mundial, dijo que la decisión del gobierno argetino, además de que es ‘claramente violatoria de acuerdos y tratados’ sobre respeto recíproco de inversiones, “no lleva a nada”, según lo declaró en la clausura de la reunión de los Jóvenes Líderes Globales en aquel destino turístico de Jalisco.

Calderón tachó de “muy lamentable” la intervención de la empresa YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), controlada por Repsol. “No le va hacer bien a nadie, ya no digamos a los inversores de Repsol, donde Pemex tiene casi el 10 por ciento de las acciones”. Manifestó que en la actualidad cualquier nación que quiera prosperar debe abrirse a la inversión privada, olvidando que gracias a una medida similar que tomó Lázaro Cárdenas el 18 de marzo de 1938, el país ha podido solventar el gasto corriente del gobierno en turno, incluido el que encabeza el mandatario panista.

Se estima que el lance al bote-pronto de Calderón al apresurarse a tomar partido a favor de España, lo hace ver como un mercader cuyo interés no es tanto la nación ni sus mexicanos, sino los intereses que sin duda encierra esa postura injerencista. Una razón es porque Pemex es socio de Repsol con el 9. 49 por ciento de sus acciones, después de que durante más de tres décadas había tenido solo el 5 por ciento y aumentar su participación accionaria le costó muchas críticas en México y España, para ocupar un puesto más en el consejo de administración de Repsol.

La otra causa son las presiones del gobierno español y que Mariano Rajoy vino a refrendar ahora que está de paso en México en busca de acuerdos comerciales encaminados a ayudar a su país a capotear la crisis que nuevamente ha vuelto a la península ibérica. Rajoy ya le había solicitado a Calderón su intervención en el caso Repsol-YPF con Argentina, cuyas desavenencias venían dándose desde diciembre pasado. Y sin decir agua va, después del anuncio de la expropiación, el mandatario mexicano se puso del lado español, lo que hace sospechar que con esa nación parece haber intereses de negocio incluso de carácter personal.

El otro hecho es que sin duda Pemex volverá a ser tema de discusión en México, sobre todo porque la expropiación petrolera argentina resulta una evocación de la que realizó Lázaro Cárdenas, la cual contó con el apoyo del pueblo mexicano. Los que tendrían que debatir a fondo si de veras el esquema de privatización de la paraestatal es el camino más adecuado para el futuro de nuestro país, son los candidatos que por ahora andan enfrascados en discusiones triviales. Tres de ellos están de acuerdo en que Pemex se privatice; solo uno no.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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