Crimen suple al Estado

PAULINO CÁRDENAS 

El presidente Felipe Calderón, quien ha fungido más como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas en el combate al crimen organizado en México desde que inició el sexenio, no tuvo empacho en declarar que las mafias han hecho un gobierno paralelo y cobra impuestos que el Estado no recauda. Campechanamente aceptó que los criminales han impuesto en México un Estado paralelo.

Y millones de mexicanos se preguntan: ¿Entonces de qué carajos ha servido la guerra que el mandatario panista emprendió contra las mafias de las drogas y el crimen organizado? ¿Cuánto ha costado ese juego bélico que ha cobrado tantas miles de muertes y cuyos esfuerzos, por lo que sus propias palabras reflejan, no han servido para nada, además de haber dejado al garete otras prioridades?

Hace unos días, al darse a conocer la noticia de que Argentina expropiaba la empresa petrolífera YPF filial de Repsol, el mandatario panista dijo en Puerto Vallarta que esa medida tomada por la presidenta de aquella nación, Cristina Fernández viuda de Kirschner, había sido ‘poco responsable y poco racional’, una declaración injerencista que no respetó el principio de autodeterminación de los pueblos consignada en nuestra Constitución, con la que tildó casi de loca a la mandataria de aquel país sudamericano.

Pero cualquier observador imparcial diría que la guerra de Calderón emprendida contra los cárteles de la droga y la criminalidad organizada también ha sido ‘poco responsable y poco racional’, a juzgar por los resultados que la misma ha tenido, y porque las mafias siguen acaparando rutas para realizar sus actividades ilícitas, el número de muertos sigue ascendiendo y camina rumbo a los 80 mil muertos, los desplazados ya alcanzan la cifra de más de160 mil y los desaparecidos habrían resbasado fácilmente los 150 mil en todo el país.

No obstante ese triste y vergonzoso panorama, el jefe de gobierno español Mariano Rajoy elogió la “meritoria lucha” emprendida por el gobierno del presidente Felipe Calderón contra el crimen organizado. En su nombre, en el del Gobierno y el pueblo de España, Rajoy transmitió su “reconocimiento (…) por la meritoria lucha que ha emprendido el presidente para lograr que México sea un país libre y en paz”. Con todo respeto, el mandatario de la peninsula ibérica no sabe lo que dice. Luego agregó complaciente que Calderón “siempre nos tendrá en esta batalla a su lado”. ¿Estarán de acuerdo los españoles con su jefe de gobierno?

De paso, y solo para ver cómo sus palabras lo dibujan de cuerpo entero, en el primer acto de la visita oficial que realiza a México le expresó a su homólogo mexicano “la solidaridad de España con las víctimas del terrorismo y de la violencia”. Y para no dejar dudas de cómo piensa el distinguido visitante, salió a defender al vapuleado rey de España, Juan Carlos de Borbón, quien en plena crisis económica y financiera por la que atraviesa aquel país se fue de safari a Africa a matar elefantes; ‘pero sigue siendo el rey’ como diría José Alfredo Jiménez, y el propio jefe de gobierno español.

Como sea, en reciprocidad, el presidente Calderón otorgó a Rajoy la orden del Águila Azteca como una muestra del “cariño que le profesa la nación mexicana a España” y la admiración por la “valentía de su Gobierno”. Bueno. No cabe duda que en medio de todos esas lisonjas mutuas hay intereses de los que, por supuesto, nada se habló en público aunque sin duda sí en privado.

Pero volviendo al tema de la poco responsable y poco racional guerra de Calderón contra los cárteles de la droga y las mafias del crimen organizado, a lo que parece encaminarse el mandatario panista con esa tácita aceptación de que los capos siguen su marcha en México sin que las fuerzas armadas militares y federales los hayan podido frenar en casi cinco años y medio de enfrentamientos, es ir creando un escenario de indefensión del Estado ante el avance criminal en el país, con miras a las próximas elecciones

Al menos a eso sonó lo que dijo al participar en la sesión plenaria del Foro Económico Mundial, en Puerto Vallarta, y referirse a la lucha de su gobierno en contra del crimen organizado, donde resaltó que lo que está en juego es el estado de derecho y la ilegalidad., lo que para no pocos observadores llamó mucho la atención ese desparpajo de decir las cosas, lo que denota que su guerra fracasó y lo está aceptando.

Señaló que “lo que está en juego es preguntarnos quién manda, ¿el presidente municipal de esta localidad o el capo que está en esa localidad?, ¿el gobernador de este estado o el jefe del grupo o el jefe de la mafia que está en ese estado o en un país?, ¿quién manda en un país, el presidente y el Congreso o mandan las leyes de los capos?”. Al escucharle decir esto nadie se equivocaría si afirmara que la guerra de Calderón no ha llevado a nada.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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