Desinterés político de la mayoría

PAULINO CÁRDENAS

En medio de la desazón y el desengaño a causa de que los políticos al ganar un cargo de elección popular nunca cumplen a la ciudadanía lo que durante sus campañas le ofrecen, es que la mayoría de los mexicanos no cree en la política, ya no se diga los adultos, sino los jóvenes, y menos los que han quedado marcados con el sello de ‘ninis’, que son los que ni estudian ni trabajan por culpa de las erráticas políticas de gobierno. Si de por sí el voto adulto es difícil de captar, el voto juvenil lo es mucho más. Por eso y por mucho más el desinterés en lo político por parte de las mayorías es evidente, lo cual viene a cuento por el debate de los candidatos que habrá el domingo.

Respecto al encuentro Tigres-Monarcas que pasará a las ocho de la noche, misma hora en que dará comienzo el encuentro de los aspirantes, ni siquiera es un atractivo para quienes gustan de ese deporte.  Y entre quienes podrían ver el debate o dizque, hay desinterés porque ninguno de los protagonistas ha ofrecido algo nuevo en busca de un cambio verdadero como el que requiere el país y los mexicanos, ni un esquema diferente al ‘más de lo mismo’ que repiten quienes han llegado al poder, que en lugar de dedicarse a cumplir sus promesas de campaña llegan a servirse del cargo y a despacharse con la cuchara grande.

El esquema de engaños, tanto antes como ahora, no ha variado. Prometen cambios y nadie cumple. Luego entonces, ¿cómo quieren que la gente se anime a ver un debate cuyo formato para empezar garantiza el acartonamiento del encuentro? ¿O acaso los mexicanos que se animen a verlo de veras escucharán algo diferente a lo que han venido oyendo por parte de cada uno de ellos y de ella? De ese ensayo democrático es seguro que nada fresco aportará ninguno de los cuatro aspirantes, lo cual resulta una lástima. Pero en medio está otro debate: La discusión sobre si TV Azteca debería o no pasar el encuentro de los aspirantes.

El dueño de la televisora del Ajusco, todo mundo lo sabe, es un mercader. No le va a entrar a nada que no le deje ganancias millonarias. Se dice que esa decisión de pasar el domingo el partido de futbol en donde jugará uno de sus equipos –el Monarcas–, en lugar de transmitir en vivo y en directo el encuentro de los candidatos, es una ‘venganza’ por la prohibición que tiene la industria de la radio y la televisión de vender tiempo para promoción de los candidatos, lo que afectó sus intereses de negocio.

Como sea, el hecho es que a Ricardo Salinas Pliego el llamado que le hizo el IFE para transmitir el debate le vale, porque la propia ley electoral y el COFIPE que dispone los términos de los debates, no obliga a los concesionarios de radio y televisión a difundir los que realicen los aspirantes a la Presidencia de la República. Por eso está en su derecho. Y más en un país tan democrático e igualitario como el nuestro.

Sólo habría que recordar cómo fue que se hizo de Canal 13, entonces Imevisión, el dueño de Elektra, en donde estuvo en medio Raúl Salinas de Gortari, quien luego de sus líos con la justicia trascendió que actuó como socio temporal en aquella venta, según salió a relucir en documentos judiciales después de la adquisición que quedó cerrada el 17 de julio de 1993, la cual ganó el entonces joven ejecutivo de apenas 40 años de edad, que no tenía ninguna experiencia ni antecedente en medios de información.

Según aquel escándalo, Raúl Salinas le prestó al otro Salinas, Ricardo –que por cierto no tienen  ningún parentesco familiar–, más de 29 millones de dólares a pagar en seis años a un interés de 12 por ciento. Eran los tiempos en que el presidente Carlos Salinas de Gortari, en busca de recursos frescos, vendió la televisora del Estado,  Teléfonos de México –cuya licitación la ganó Carlos Slim–, y otros haberes que eran de la nación y donde el hermano incómodo hacía deshacía.

Después vino la cuestionada toma aquella del Canal 40 a finales de diciembre de 2002, que con un fedatario y ante la pasividad oficial, Salinas Pliego se quedó desde entonces con las instalaciones y el control operativo de ese canal que pertenecía a la Corporación de Noticias e Información (CNI). Cuando los periodistas le preguntaron al ex mandatario Vicente Fox estando en funciones por qué no intervenía en ese despojo, el respondió ¿Y yo por qué? Pero esa es otra historia.

El caso es que hoy, en una actitud arrogante como ha sido característico del presidente de TV Azteca, mandó al carajo al IFE y haciendo lo que le viene en gana, aún siendo esa televisora una concesión del Estado, pasará el partido de fut el domingo para demostrar que el suyo es un poder fáctico real. Esto es parte de la democracia a la mexicana y un claro ejemplo de por qué, entre otras muchas cosas, a la ciudadanía no le interesa la política.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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