Fracasa ‘Operativo Seguro’

PAULINO CÁRDENAS 

Pese a la empeñosa insistencia del gobierno federal de empujar el programa ‘Operativo Seguro’ en los estados en donde las bandas del narcotráfico están infiltradas, dizque para darle un combate frontal a los ejércitos de sicarios al servicio de los capos, esa modalidad ha sido un fracaso porque son los mandos federales y locales de las policías y del Ejército que están coludidos con las mafias y su poder corruptor, lo que no permite volver exitoso ese programa coadyuvante anticrimen de la administración calderonista que, además, inició a destiempo. Los hechos son los que hablan. El baño de sangre sigue en todo el país. Las fuerzas armadas están rebasadas. La inteligencia anticrimen del gobierno federal no funciona.

La ola de crímenes, de decapitados, colgados, descuartizados, secuestrados, torturados, sepultados después de ser ejecutados, disueltos en ácido o lanzado a las calles partes de cuerpos mutilados, ha quedado de manifiesto en Veracruz, en Guerrero, Tamaulipas, Michoacán, Jalisco, Sinaloa, en Nuevo León, en Chihuahua, Coahuila, Colima, Baja California, Morelos, etc., en donde se han  puesto en marcha esos operativos aleatorios o se ha reforzado la militarización, no cesan las ejecuciones ni la desaparición de personas, muchas de ellas sin que tengan que ver con el crimen organizado y que en muchos casos sufren abusos o violación de sus derechos por parte de uniformados o agentes del gobierno, como sucede con los migrantes que entran por Chiapas.

En los estados de la República en los que se ha puesto en marcha ese programa de reforzamiento en la lucha contra el crimen organizado, los resultados han sido magros, ya que la delincuencia no ha cesado y al contrario se ha incrementado la criminalidad, lo que al final resulta un claro mensaje de los capos a esas acciones del gobierno federal, de que no servirán para mucho y serán apenas un paliativo contra las incursiones del narco en su lucha contra las fuerzas armadas del gobierno, cuyos combates han dejado una estela de sangre de más de 70 mil muertos y miles de desaparecidos en todo el país, en los casi cinco años y medio que lleva esa lucha armada.

Organizaciones criminales como la de Los Zetas o del Cártel del Golfo han demostrado que los esfuerzos del gobierno con su ‘Operativo Seguro’ sólo ha quedado en decálogos de buenas intenciones, ya que ante la cruenta realidad, ese tipo de programas poco tiene que hacer. Junto con otras bandas, esos cárteles han puesto en jaque no sólo a los militares y policías ministeriales que persiguen a los jefes de plaza, sino que tienen amagados  a miles de ciudadanos comunes y corrientes que son víctimas de la frustración, el miedo y el terror, por la impunidad, las omisiones, el cochinero y la colusión que hay entre autoridades y mafiosos.

¿De qué sirve ese programa ‘Operativo Seguro’ si el narco ha tomado por asalto las estructuras de mando de las autoridades que han quedado sometidas, infiltradas y coptadas por los capos de los cárteles que es donde radica el principal problema? Eso lo saben las autoridades gubernamentales, pero es lo que ha sido precisamente su talón de Aquiles: la corrupción y la impunidad. Hay expedientes judiciales que así lo demuestran, en donde se dan nombres, detalles y montos de sobornos de mandos federales y policiales estatales y locales y del Ejército mismo, por parte de los capos.

Un botón de muestra acaba de ser revelado por las autoridades de Estados Unidos, con el caso de uno de los dos hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán que quedó en la lista de narcotraficantes más buscados, Iván Archivaldo Guzmán Salazar, quien en 2005 fue detenido en México por la PGR acusado de lavado de dinero, pero fue puesto en libertad porque esa dependencia no pudo acreditar, dizque, su responsabilidad en ese ilícito. El gobierno estadounidense también identificó como narcotraficante a Ovidio Guzmán López, otro hijo del capo, quien presuntamente tiene un papel significativo dentro de la estructura de esa organización criminal.

En este sexenio, el líder del cártel de Sinaloa –que en EU también identifican como el del cártel del Pacífico–, ha gozado de la anuencia del gobierno para operar en territorio nacional sin que sea molestado en la medida que sucede con otros cárteles, según afirman voces autorizadas. Se recordará que al inicio del sexenio de Vicente Fox, ‘El Chapo’ sobornó a autoridades para salir del penal de ‘alta seguridad’ de Puente Grande, Jalisco en enero de 2001. Es así como de hecho se han venido manejando los dos gobiernos federales panistas, respecto al tan cacareado combate al crimen organizado. Mientras siga habiendo corrupción e impunidad, programas como el de ‘Operativo Seguro’ serán un fracaso.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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