Peligra la vida de candidatos

PAULINO CÁRDENAS

Nadie podrá olvidar aquel 23 de marzo de 1994 cuando fue asesinado el candidato priísta Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas a quien Carlos Salinas de Gortari había elegido como su sucesor, crimen que no sólo alteró la vida del país sino que a partir de aquel hecho sangriento daba comienzo el deterioro de los mecanismos del sistema para la transferencia del poder que prevalece hasta nuestros días.

Atrapado en el tumulto como solía suceder en cada una de sus giras, aquella tarde en ese popular suburbio de Tijuana asomó la mano asesina que jaló el gatillo pegándole un tiro en la cabeza contra el que se daba anticipadamente como seguro ganador, disparo que fue mortal aunque no el único, cuya noticia de ese proditorio crimen dejó atónitos a todos paralizando a México entero y causando estupor incluso a nivel internacional.

Viene al caso aquel triste recuerdo porque los mexicanos han estado viendo ahora, con motivo de las campañas de proselitismo de Enrique Peña Nieto,  Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri, cómo van y vienen por todos lados, sobre todo en lugares abiertos actuando libremente en medio de tumultos, sin medir consecuencias ni la posibilidad de sufrir un atentado, confiados en los equipos de seguridad que los resguardan y cuidan de su integridad física.

Cierto es que cada Presidente ha tenido un propio estilo personal de ejercer el poder. Felipe Calderón no es la excepción. Apenas empezadas las campañas e incluso en semanas previas, iniciaron los golpeteos sistemáticos principalmente contra el puntero priísta Enrique Peña Nieto, a quien buscan restarle la amplia ventaja que tiene en las preferencias anticipadas a las elecciones de julio según todas las encuestas. Por parte de la candidata panista esa estrategia es dictada desde Los Pinos.

Pero a ésta se ha sumado de facto la de Andrés Manuel López Obrador que asímismo busca afanosamente eclipsar a como dé lugar al candidato del tricolor. El flujo de información en su contra, con datos y cifras, lo mismo que hace Josefina Vázquez Mota, los ha hecho aliados en ese mismo propósito, por lo que a diario se ven las andanadas y refriegas del candidato de las izquierdas y de la aspirante panista contra el ex mandatario mexiquense, por lo que están dando la impresión que, si no les queda de otra, podrían acabar formalmente aliados contra Peña.

Curiosamente a Gabriel Quadri, que ha salido en defensa del priísta, sobre todo después del rechazo de la comunidad universitaria de la Ibero durante su visita, dicen que promovido por Morena, el panismo le acaba de tender una red con la que quieren inmovilizarlo, al sacarle a la luz pública al candidato del Panal, presuntos negocios negros de productos tóxicos traídos de Estado Unidos a través de una empresa suya, para ser depositados en tierras de San José de la Paila, Coahuila. Con esto, quedaría marcado como ecocida y anulado su escalamiento ascendente como colero en la lista de aspirantes.

Las rivalidades no sólo entre los candidatos, sino entre sus equipos de campaña, hacen recordar aquel crimen de Luis Donaldo Colosio, que hasta seis años y medio después de su asesinato, en octubre de 2000, las autoridades dieron a conocer en su conclusión oficial, de que había sido un trastornado pistolero solitario, Mario Aburto, quien lo había abatido a tiros, abriéndose paso en la compacta multitud en el mitin de Lomas Taurinas, versión que hasta el día de hoy muy pocos creen, ya que resulta evidente que un atentado de esa naturaleza requiere de cómplices y atrás de un autor intelectual.

Hasta la fecha la muerte de Colosio ha quedado en el misterio y no se ha sabido bien a bien si la causa fue aquel discurso que pronunció en el Monumento a la Revolución  en el que señaló: “Veo a un México con hambre y sed de justicia; un México de gente agraviada. Me he encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas”. Un largo y vibrante discurso que hizo cimbrar a los mexicanos, pero que su promotor lo vio como un tácito rompimiento adelantado con él y con su administración, similar al de Echeverría con Díaz Ordaz.

Sin embargo, hubo otras circunstancias que señalaron como sospechosos a varios importantes protagonistas políticos del momento de aquel abominable crimen. El asunto es que, como andan hoy por hoy las cosas, cargadas de veneno en el ambiente político y preñadas de desasosiego las diferencias, no habría que descartar que la integridad física de los aspirantes peligra, sobre todo la de Enrique Peña Nieto, que es el puntero con muy amplio margen y por tanto el blanco perfecto para sacarlo de la jugada. Eliminarlo pues, por la ambición del poder.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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