¿Surge un poderoso rival?

PAULINO CÁRDENAS

Aunque no son innovadores, los planteamientos que ha venido haciendo el candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador durante su campaña, junto con sus críticas al más adelantado de los candidatos, le han empezado a redituar simpatías entre los jóvenes, especialmente entre el alumnado de escuelas de estudios superiores, quienes en unos cuantos días se le han entregado y lo vitorean gritándole ‘presidente, presidente’. Aunque algo parecido lo ha hecho la candidata panista, el tabasqueño parece haber recuperado el ánimo para convertirse en serio aspirante a la Presidencia.

Una de sus promesas ha sido la de terminar la creciente polarización entre ricos y pobres, acabar con los monopolios y cambiar radicalmente las reglas del sistema, lo que parece empezar a darle resultados más que su estrategia de aparentar ser un aspirante presidencial amoroso, en lo que nadie cree. También ha hablado de modificar los términos de la lucha contra los criminales organizados, de transparentar los gastos provenientes del erario público, bajar los sueldos a los funcionarios y emprender una lucha verdadera contra la corrupción y la impunidad.

Los cientos de jóvenes que lo apoyan, que pertenecen a diversas universidades púiblicas y privadas como la UNAM, el IPN, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad de Chapingo, la Universidad Iberoamericana, el Tec de Monterrey y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México entre otras, quizá por su corta edad, no saben de ciertas historias de quienes en el pasado reciente eran integrantes de su primer equipo y que, allá por 2004, fueron señalados, detenidos y encarcelado, por cometer actos ilícitos. El Peje se deslindó de ambos.

 Uno de ellos fue su entonces secretario particular René Bejarano, quien desde que fue puesto en libertad, de facto ha seguido trabajando para él. Había sido filmado en video recibiendo fajos de billetes en efectivo del empresario Carlos Ahumada, quien había obtenido contratos de construcción del gobierno de la ciudad de México. Pero en lugar de ordenar una investigación exhaustiva, López Obrador culpó del escándalo a una supuesta conspiración orquestada contra él por el PAN, y convocó entonces a sus simpatizantes a vitorearlo en el Zócalo capitalino.

Otro fue el secretario de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal, Gustavo Ponce Meléndez, quien fue acusado por fraude genérico. En marzo de 2004 se difundieron los videos en los que se observa a Ponce apostando mucho dinero en una zona exclusiva del casino del hotel Bellagio, en Las Vegas, Nevada. El ex funcionario que trabajó para López Obrador fue sentenciado a ocho años 16 días de prisión en 2009, por el juez 1 de Distrito, con sede en Toluca, Estado de México, por realizar operaciones con recursos de procedencia ilícita, bajo la hipótesis de transportarlos de territorio nacional al extranjero o viceversa.

Estos dos casos salieron a relucir durante el primer ‘debate’ organizado por el IFE, asunto que fue mencionado por el priísta Enrique Peña Nieto, a lo que el tabasqueño le reviró que ellos fueron juzgados, sentenciados y que pagaron con cárcel sus culpas, pero que el ex gobernador mexiquense seguía libre pese a lo que, según esto, se ha sabido cuando fue jefe de las finanzas del estado que gobernó.

Lo cierto es que el abanderado del Movimiento Progresista le apuesta a que Peña Nieto pierda las elecciones porque su partido llegaría a hacer lo mismo que hizo durante más de 70 años. Incluso hay un spot al aire en apoyo del tabasqueño, que a ritmo tropical dice que en el Revolucionario Institucional ‘son los mismos dinosaurios, pero más bonitos’. Además de prometer el ‘cambio verdadero’, AMLO anda bien volado con el apoyo que le han dado los jovenazos universitarios.

Incluso el domingo pasado, en Ecatepec a donde arribó para hablarle a los suyos, su equipo de seguridad detectó a un hombre que les pareció sospechoso y lo detuvieron. Se percataron que portaba una pistola calibre 22 en una de las bolsas de su pantalón y de inmediato fue sacado del tumulto que se había congregado en el lugar. Pero el tabasqueño no le dio importancia y dijo que no reforzará su seguridad. Habría que recordarle que igual andaba Luis Donaldo Colosio de incrédulo.

Está fascinado que le griten ‘presidente, presidente’ y también lo que hace doce años le gritaban al candidato panista: ‘No nos vayas a fallar’. Y Vicente Fox le falló a millones de mexicanos, y gacho. Dice López Obrador que él sí cumplirá. Tendría que acabar primero con la partidocracia, con los poderes fácticos  y con ‘la mafia del poder’, ese imperio del que escribió y que ya ni menciona por andar dizque de amoroso. ¿Podrá, si llega?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Anuncios

Los comentarios están cerrados.