El repudio se verá en las urnas

PAULINO CÁRDENAS

Cuestionado sobre las marchas de estudiantes y organizaciones que han habido en contra del candidato del PRI a la Presidencia, el mandatario panista Felipe Calderón dijo orondo que en México, a diferencia de lo que ocurre en otros países, las manifestaciones de grupos sociales no han sido en contra del mandatario en turno, sino de otros actores. Soslaya que los que protestan lo hacen por lo que consideran que puede tener remedio, no por lo irremediable; que se trata de señalarle cosas al que viene y que escucha, no al que está de salida y ha puesto oídos sordos a todo, y que la verdadera manifestación de repudio masivo será en las urnas el primer domingo de julio, entre otras razones por tantas promesas incumplidas, tanta demagogia, tanta guerra inútil y tantísimos muertos que nadie sabe dónde quedaron.

El titular del Ejecutivo habló después de participar en la segunda Cumbre de México y la Comunidad del Caribe celebrada en Barbados, en donde refrendó en conferencia su respeto a la libre expresión. “No deja de ser paradójico que en otros países haya manifestaciones, en la gran mayoría o en casi todos las manifestaciones son en contra del Presidente. En México no es en contra del Presidente, sino de otros actores. Pero eso es una curiosidad nada más”, expresó.  Por suerte los hechos lo volverán a la realidad y lo sacarán de su sueño guajiro en las próximas elecciones, en donde su partido, si no hay alianza, quedará tercero. Él mismo será testigo.

Y perderá porque a los mexicanos -jóvenes, adultos y viejos-, les quedó claro que en los doce años de gobiernos panistas no hubo los famosos cambios que ofrecieron en campaña su antecesor y él,  por lo que  las cosas no mejoraron ni un ápice sino al contrario, ya que la situación económica familiar de millones de mexicanos, en lugar de mejorar, empeoró y como se la pongan a los gobiernos anteriores -esos a los que, para justificar tantas pifias, fallas y omisiones de su gobierno, hoy trata de echarles todas las culpas habidas y por haber en un acto de desesperación que quiere disfrazar con acervas críticas sin tener el valor y la honestidad de reconocer los propios errores de su administración- antes no era así.

En otra parte de su intervención habló de los arraigos de tres generales y un coronel del Ejécito. Afirmó que son sospechosos de tener vínculos con el crimen organizado y dijo que en su administración no se tolerarán actos contra la ley, “vengan de quien vengan”. Aunque lamentó y condenó que algunos militares hayan incurrido en actos ilícitos, enalteció la labor de la milicia contra el crimen organizado.

“Mi gobierno reconoce el esfuerzo y la patriótica tarea que han venido desempeñando las Fuerzas Armadas y en particular el Ejército. Sin él, probablemente el país hubiera caído en manos de criminales. Las Fuerzas Armadas han defendido la seguridad interior del país con valentía, con lealtad y con patriotismo”. Esto aunque él mismo ha aceptado que los cárteles de la droga han establecido gobiernos paralelos en México, donde cobran lo que el Estado no recauda.

Respecto a este tema del Ejército, habría que preguntar por qué, si la pista que tenía la DEA de los supuestos vínculos con los cárteles de la droga por parte de los militares arraigados, tenía años, ese asunto se tiene que ventilar en pleno proceso electoral, a modo de cortina de humo para hacer escándalo y ocultar nadie sabe qué cosa. Lo que se dice es que al menos uno de los casos, el del general diplomado del Estado Mayor, Tomás Ángeles Dauahare, tiene más tintes políticos que otra cosa.

En este sexenio, de 2006 a 2008, fue subsecretario de la Defensa Nacional y tiene una impresionante trayectoria militar, pero su pecado habría sido no sólo el haberse reunido en un foro de discusión sobre el futuro de México en el que estuvo el candidato priísta Enrique Peña Nieto, sino lo que en el mismo dijo. Invitado por la Fundación Colosio, señaló que la estrategia de guerra de Calderón contra los cárteles de la droga era equivocada y criticó que el Ejército siguiera en las calles combatiendo delincuentes, cuando ese no es su papel.

Eso obviamente al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón, le cayó en la punta del hígado. Los otros militares que han sido arraigados e incomunicados ilegalmente son Roberto Dawe González, Ricardo Escorcia Vargas y Silvio Isidro de Jesús Hernández Soto, a quienes se les acusa también de estar vinculados con el cártel de Los Beltrán Leyva, según ‘testigos protegidos’. Lo que espera la alta jerarquía militar es que esas detenciones no vayan a resultar otro ‘michoacanazo’ u otro ‘hankazo’, porque podría haber un motín en su contra. El arraigo es por 40 días y terminará en vísperas de las elecciones. Algo perverso entraña ese cálculo.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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