Un raro despertar universitario

PAULINO CÁRDENAS

Después del despertar que tuvieron el pasado 11 de mayo los jóvenes estudiantes de la Universidad Iberoamericana con motivo de la visita que hizo a ese centro de estudios el priísta Enrique Peña Nieto, ni ellos ni el aspirante presidencial pensaron que aquel episodio daría lugar al nacimiento de un movimiento estudiantil que ha empezado a constituirse en una fuerza civil hasta ahora pacífica y en una nueva forma de disidencia. El primer golpe mediático fue contra el más adelantado de los candidatos quien fue duramente cuestionado y abucheado tanto a su ingreso al recinto educativo como a su salida.

Ese despertar de la juventud universitaria en tiempos electorales pareciera lógico y oportuno. Obviamente a los que ha impactado es a los aspirantes presidenciales, pero en especial al puntero, porque contra él fue la protesta que había sido convocada intramuros por las redes sociales, que desde que arribó a ese centro de estudios le echaron en cara su presunto vínculo con Carlos Salinas, el caso de Atenco y el rechazo por ser un candidato a la Presidencia supuestamente hechura de Televisa.

Sin embargo, en esa especie de ‘Primavera Mexicana’ los estudiantes reclaman hechos del pasado como fueron las acusaciones por las violaciones a los derechos humanos ocurridas contra mujeres y hombres de San Salvador Atenco en 2006, cuando la policía estatal reprimió a quienes protestaban contra la expropiación de sus tierras para la construcción de un aeropuerto alterno al de la ciudad de México, tema que  momentos antes, en el auditorio donde habló a los estudiantes, Peña Nieto había asumido la responsabilidad de los hechos.

Lo mismo que cuando estuvieron en la Plaza de las Tres Culturas acompañando a Andrés Manuel López Obrador a quien conmovieron hasta las lágrimas gritándole ‘presidente, presidente’, y al recordar la matanza estudiantil del 68, queriendo hacer suya una situación que ninguno de esos jóvenes vivió, sin desdoro del histórico significado que ese hecho sangriento ha tenido para el país, que fue un movimiento estudiantil que fue algo más que persecusión, protestas y muerte.

Lo que llama la atención es que los estudiantes de la Ibero y de otras instituciones de estudios superiores públicas y privadas que se le han adherido, rememoran y reclaman episodios del pasado como lo de Atenco y la matanza del 2 de octubre, pero no expresan ningún reclamo de los casi 70 mil muertos que han habido en lo que va del actual sexenio a causa de una absurda guerra emprendida por Felipe Calderón contra los cárteles de la droga, la cual ha tenido resultados muy decepcionantes, ya que los muertos siguen sumándose a la cuenta del horror y las actividades de los capos de la droga y de la  delincuencia organizada, lejos de haber disminuido, han aumentado.

Tampoco hablan de la terrible situación económica por la que atraviesan millones de mexicanos por las fallidas u omisas políticas públicas que en esta administración han brillado por su ausencia, porque el mandatario panista le quiso dar todo el peso político y el apoyo económico a su guerra contra el narcotráfico, dejando a un lado otras prioridades que requiere el país y los mexicanos. Por ello Calderón presume que las protestas no han sido, como en otras naciones, contra el mandatario en turno, o sea él, sino contra ‘otros actores’.

Ahí es donde empiezan las sospechas, porque parecería que su gestión hubiese sido un dechado de virtudes y logros y eso, como millones de mexicanos saben en todo el país, no ha sido así. Eso es lo curioso, porque se supone que los estudiantes universitarios tienen perfecto conocimiento de lo que ha estado sucediendo en México, al menos en lo que va del sexenio, con la narcoguerra y con la desastrosa economía.

Suena raro pues, todo ese movimiento que nació en la Universidad Iberoamericana contra Peña Nieto y contra el duopolio televisivo Televisa-TV Azteca, donde esta semana la protesta y los reclamos fueron directos contra esos medios. Bien que lo hagan y lo exijan, que buena falta le hace a México una apertura verdadera de los medios, sobre todo televisivos, lo mismo que una política para que haya otras opciones y una mayor competencia.  Sin embargo, habrá que ver hasta dónde llegan los universitarios que hasta ahora se ostentan como ‘apartidistas’.

Ojalá que ese movimiento estudiantil no se contamine y que sus protestas, aunque duras, no rebasen los límites de la prudencia ni alcancen los terrenos del desafío, de la provocación ni la violencia. Ojalá y tampoco se trate de un movimiento contra uno solo de los candidato porque eso llama a sospecha, ya que los otros, ni son amorosos ni son damas de la caridad. ¿Y los reclamos del actual sexenio cuándo?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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