Deslinde de AMLO no convence

PAULINO CÁRDENAS

A un mes de las elecciones, mal ha quedado ante la opinión pública el candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador, con motivo del ‘pase de charola’ que a su nombre hicieron en una cena celebrada el pasado 24 de mayo en la casa de Luis Creel, primo del panista Santiago Creel, en la que según trascendió participaron varios colaboradores suyos, uno, el cineasta Luis Mandoki, así como el estratega uruguayo Luis Costa Bonino quien ha sido asesor de personalidades como el ex mandatario de Brasil, Luis Inacio Lula Da Silva, para recaudar seis millones de dólares (casi 90 millones de pesos), con miras a asegurar el triunfo del tabasqueño. ¿Para qué tanto dinero? ¿En qué sería usado?

Quiérase o no el caso ha hecho recordar lo que sucedió en la primavera de 2004 con dos de sus colaboradores más cercanos cuando era entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, uno de ellos su entonces secretario particular René Bejarano, y el otro su secretario de Finanzas, Gustavo Ponce Meléndez, quienes fueron señalados por la justicia por cometer actos ilícitos, lo que motivó que fueran detenidos, sentenciados y encarcelados. Igual que ahora, en ese entonces el hoy aspirante a la Presidencia por la coalición Movimiento Progresista (PRD, PT y Movimiento Ciudadano), se deslindó de aquellos dos funcionarios y amigos tan allegados.

Bejarano fue filmado por un video en el que se le veía recibiendo fajos y fajos de dinero sostenidos por unas ligas, que le eran entregados por el empresario Carlos Ahumada, con quien el gobierno de la ciudad al mando entonces del hoy aspirante por segunda vez a la Presidencia, había suscrito contratos de construcción. Lo mismo había sucedido con su encargado de Finanzas quien igual había sido captado por cámaras de video apostando mucho dinero en una zona exclusiva del casino del hotel Bellagio, en Las Vegas, Nevada. Ambos fueron exhibidos públicamente al pasar por televisión esos videos.

Su entonces secretario particular fue encarcelado al no poder explicar para qué y para quién era tanto dinero que había recibido el desde entonces conocido como ‘El señor de las ligas’, ya que la dádiva provenía del hombre que había hecho grandes negocios con contratos de obras para el gobierno capitalino cuando López Obrador era el mandatario del Distrito Federal. Desde que salió de la cárcel, Bejarano ha estado trabajando tras bambalinas para la causa del tabasqueño, junto con su esposa Dolores Padierna.

Ponce Meléndez fue acusado por fraude genérico y sigue en la cárcel. El ex funcionario que trabajó para López Obrador fue sentenciado a ocho años 16 días de prisión en 2009, por el juez 1 de Distrito, con sede en Toluca, Estado de México, por realizar operaciones con recursos de procedencia ilícita, bajo la hipótesis de transportarlos de territorio nacional al extranjero o viceversa. Y nada de esto fue ver ‘el mundo al revés’ sino tal como fue.

En conferencia de prensa, el aspirante a Los Pinos afirmó que él no hace reuniones para pedir dinero o cooperación alguna a su favor. Lo mismo había dicho en aquella primavera del 2004 con los casos de Bejarano y de Ponce Meléndez. El caso es que, por más que él y su gente han querido desvirtuar lo que todo mundo escuchó en la grabación de aquella cena celebrada en la casa del primo de Santiago Creel, las dudas, lejos de aminorar, han crecido.

El tabasqueño fue interrogado hace unas semanas sobre si conocía a Luis Costa Bonino, a lo que respondió que no e ironizó en que sólo conoce a un Luis, en referencia al cineasta Luis Mandoki autor de ‘Fraude-México 2006’ y la serie denominada ‘¿Quién es el señor López?’ El asunto se ha vuelto todo un escándalo, al grado que Andrés Manuel dijo estar dispuesto a comparecer ante el IFE, para que se investigue la supuesta ‘pasada de charola’ que sería del orden de casi 90 millones de pesos y los gastos de campaña.

Hasta la panista Josefina Vázquez Mota se colgó de ese asunto, cuando al Peje prácticamente no lo había ‘pelado’ hasta antes de que la rebasara en las encuestas. En un promocional que empezó a difundirse cuestiona por lo mismo a López Obrador. Pero mientras son peras o manzanas, el tabasqueño vuelve a quedar en entredicho de cara a sus seguidores, mientras que para sus adversarios su deslinde no convence.

PRI y PAN aprovecharán para cuestionarlo ante las autoridades electorales. Por lo pronto a raíz de esos dimes y diretes, las malas lenguas andan diciendo que si el tabasqueño o su gente no habrían metido algo más que las manos en el movimiento universitario de reciente cuño. De esa tamaño andan las cosas. Y lo que falta todavía por verse y oirse. Como sea, eso de la ‘pasada de charola’ pudiera frenar el ascenso que empezaba a tener el tabasqueño en las encuestas, en las que cree que ya está empatado con Enrique Peña Nieto.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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