El encono puede dividir a México

PAULINO CÁRDENAS 

El encono que ha empezado a ahondarse cada día más entre los aspirantes presidenciales y sus seguidores conforme se acerca la fecha de las elecciones, podría desembocar en un enfrentamiento abierto, clasista y violento, entre los muy pobres, los no tan pobres, los muy ricos y los olvidados, lo que podría dividir al país más de lo que está por como lo ha dejado el gobierno saliente cuya prioridad única ha sido la fracasada guerra contra los cárteles de la droga, máxime si el perdedor de la contienda vuelve a ser el abanderado de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador quien empieza a hablar otra vez de que hay un ‘compló’ en su contra.

El tabasqueño anda que no lo calienta ni el sol por la supuesta ‘pasada de charola’ promovida por gente allegada a él, para juntar 6 millones de dólares ‘que garanticen su triunfo’ en las elecciones del 1 de julio próximo, que aunque nadie sabe a qué se aplicaría ese dinero, hay muchas suspicacias al respecto. Por lo pronto le anda echando la culpa a los medios, los que dice que están a favor de Enrique Peña Nieto, de ‘ inventarle historias’, como ese asunto del ‘boteo’ entre empresarios e industriales, lo que evidentemente el aspirante del Movimiento Progresista niega.

Y si no gana, ¿ese dinero se aplicaría para hacer un escándalo superlativo después de las elecciones?, es lo que se preguntan en el PRI, en donde también existe temor conspirativo respecto de su candidato, solo que la conjura la ven por parte del gobierno federal que encabeza Felipe Calderón quien, aseguran, por ningún motivo quiere que el aspirante más adelantado en las encuestas llegue a la Presidencia. Hay varias versiones sobre el por qué está dispuesto a todo para que el PRI no sea el partido que saque al PAN de Los Pinos aunque todo parece indicar que eso será inminente.

En el tricolor están preparados ‘para lo que viene’ en cuanto a otras posibles embestidas del gobierno a través de la PGR, que con la ‘ayuda’ de la DEA querrán sacar otros asuntos de supuestos vínculos con el crimen organizado, como el que han querido arreglar a toda prisa contra el ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, aunque muchos apuestan a que al final, ese y otros casos habrán de acabar  como el famoso ‘michoacanazo’ o el ’hankazo’ por la falta de cuidado en la instrumentación de los operativos y sobre todo por la falta de coordinación entre instancias federales y estatales con el poder judicial.

El aspirante de las izquierdas ha venido diciendo que con la ayuda de los suyos, esta vez será ‘la buena’ y no le quitarán el triunfo como hace seis años. Sin embargo, quienes no están con él temen que paulatinamente vaya apareciendo su verdadero ‘yo’, el del carácter autoritario, el del espíritu incendiario como cuando amenazaba quemar pozos petroleros en Tabasco, todo concentrado en su vocación mesiánica y caudillista, luego de quitarse la máscara de amoroso con la que pretendió hacer creer a muchos que había cambiado, una vez que, como en 2006, se le ha metido en la cabeza que nada impedirá su triunfo el primero de julio y cuyo resultado por supuesto que cuestionaría con los suyos si le es adverso.

López Obrador es el candidato de los deslindes, no sólo porque ha negado ‘estar enterado’ de la colecta de 6 millones de dólares para su causa, igual que  negó cuando conocer al ex gobernador perredista de Baja California Sur, Narciso Agúndez Montaño, cuando hay fotografías y videos en donde aparece el tabasqueño alzándole el brazo cuando ganó la gubernatura a quien hoy está en la cárcel acusado por malversación de recursos del erario. El mismo delsinde hizo en 2004 con los casos del ‘Señor de las ligas’ René Bejarano y de Gustavo Ponce.

Desde que las encuestas empezaron a registrar a su favor un ascenso en las preferencias disputándole el segundo lugar a la aspirantes panista Josefina Vázquez Mota, comenzó a aflorar su verdadero estilo personal de decir las cosas, pasando a segundo término su papel de candidato amoroso. Con vehemencia y advertencias empieza a hablar de lo que hará de llegar a la Presidencia, aunque no explica bien a bien cómo lo logrará. No basta que diga que repatirá dinero entre los mexicanos porque eso es populismo vil.

En el 2006 la campaña de Andrés Manuel tenía dos vertientes principales: las promesas de felicidad futura y la amenaza de castigo a los responsables de las desgracias que ha padecido el país. Al inciar su campaña para el 2012 dijo que a quienes antes amenazaba ahora les profesaría amor, reconciliación y perdón. Pero de unos días para acá parece haber retomado aquellos dos componentes centrales de hace seis años, lo que empieza a poner nerviosos a los que creyeron que había cambiado, sobre todo los señores del gran capital.

Muchos le darían su voto, de no ser porque dudan que al llegar al poder suceda lo que pasó con los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. Es obvio que para todo lo que se propone hacer el tabasqueño le faltaría tiempo y sin duda querría repetir en el poder, dicen algunos. Más ahora que su nuevo aliado Cuauhtémoc Cárdenas cree que la izquierda no sólo podría ganar la Presidencia, sino el Congreso. ¿Y si no gana el tabasqueño qué pasará? No falta mucho para saberlo.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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